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Autor: Diario Financiero | Fuente: USEC.cl El Papa a los empresarios
Entrevista hecha a Rolando por el Diario Financiero, en la cual explica cuáles son
los aspectos de Caritas in Veritate más relevantes para los empresarios y
cómo se pueden aplicar sus enseñanzas.
El Papa a los empresarios
El martes 7 de julio, el Papa Benedicto XVI envió
un mensaje a todo el mundo. Su encíclica, Caritas in
Veritate, tuvo una resonancia especial, porque en momentos en que
la economía global atraviesa por su peor crisis en décadas,
hizo un llamado a poner los valores humanos de regreso
en el centro del mercado.
A la distancia, desde Chile,
el gerente general de Elecmetal, Rolando Medeiros, recibió sus palabras
con especial atención, primero, como católico, y segundo, como presidente
de la Unión Social de Empresarios Cristianos (USEC), una corporación
formada en los años ’40 por un grupo de jóvenes
empresarios cercanos al Padre Alberto Hurtado. “Hay muchos que viven
su fe hasta la puerta de la empresa y dentro
viven otra cosa, un negocio. Lo que nos dice el
Papa es que la fe debe vivirse igual afuera y
adentro de la empresa”, afirma el ejecutivo. - ¿Cuál es el
principal mensaje que da el Papa a los empresarios?
- Su
mensaje está centrado en la idea de la gratuidad. Una
visión de la existencia limitada sólo a la utilidad y
la productividad no deja percibir la gratuidad en cada ser
humano. El Papa nos pide que la utilidad y la
productividad no sean el objetivo primario de la actividad empresarial,
sino el resultado de haber ejercido este principio de gratuidad.
Esto significa no contentarse con los mínimos éticos sino
estar dispuesto a dar y trabajar por el bien común,
buscando una recompensa moral más que material. - ¿Y cómo
se hace eso? - Debemos crear una cultura en la que
la principal labor de la organización sea identificar y alinear
las expectativas y necesidades de las personas que están en
el centro de interés de la empresa, es decir, los
trabajadores, los clientes, los proveedores, las comunidades donde se desempeña,
y los accionistas.
La mirada debe estar enfocada en el
ser humano. Así, detrás de cada cliente, no se ve
sólo a un consumidor que genera utilidad, sino a una
persona con necesidades por satisfacer. El trabajador, no se ve
como un medio, sino como un fin en sí mismo.
Las comunidades aparecen como grupos humanos que pueden ser
afectados por la empresa para bien o para mal, etc.
Una empresa que se plantea así será exitosa, más rentable
y más sostenible en el largo plazo.
- De modo que
tiene un sentido empresarial… - Absolutamente. Esto no es una cuestión
sacada del baúl de los recuerdos ni algo impracticable. Está
en la práctica moderna de la gestión de negocios. - ¿Y
qué peligros ve el Papa para las empresas modernas?
- El
Papa advierte que en un mundo globalizado, competitivo, donde los
capitales fluyen libremente, se corre el riesgo de que, volviéndose
la propiedad de las empresas anónima, volátil y sin domicilio,
no haya un dueño que se sienta responsable de la
empresa en el largo plazo y se pierde la conciencia
de pertenecer a una comunidad. Que en este ambiente se
desarrolle un tipo de ejecutivo que el Papa llama “el
manager cosmopolita” que se siente menos incentivado a ejercer la
responsabilidad social empresarial. El riesgo es que se pierda la
visión de balancear los intereses de accionistas, trabajadores, proveedores,
clientes, la comunidad, las futuras generaciones, etc. - ¿Cómo se
entiende desde este punto de vista lo que es la
empresa?
- Antes que todo, la empresa es una comunidad de
personas que se unen en torno a un objetivo de
bien común, para lo cual el medio es la generación
de utilidad. Es en ella donde la persona se realiza
como ser humano. El Papa recoge un concepto básico de
la encíclica Populorum Progressio, de Pablo VI, que define el
bien común “como el bien de todos los hombres y
de todo el hombre”. Lo primero, significa que la empresa
debe satisfacer necesidades y expectativas de todos los que interactúan
con ella. Lo segundo implica hacerse responsable del crecimiento integral
del hombre, permitir que los empleados tengan una vida familiar
adecuada, que haya armonía entre trabajo y familia, que pueda
capacitarse para participar en esta sociedad del conocimiento, que pueda
crecer espiritualmente, etc.
Es un mensaje profundo para los empresarios
que sienten que pueden vivir su cristianismo, cumpliendo una misión
evangelizadora, al interior de la empresa. Hay muchos que viven
su fe de la puerta de la empresa hacia fuera.
Lo que nos dice el Papa es que la fe
debe vivirse igual afuera y dentro de la empresa, que
es también la visión de USEC. - Llama la atención la
advertencia del Papa de que la búsqueda de la ganancia,
olvidándose de los valores, paradójicamente puede producir una gran pobreza…
-
Esa es la reflexión del Papa sobre los orígenes de
la crisis. La economía y las finanzas son instrumentos al
servicio del hombre y no al revés. Y como cualquier
instrumento, pueden ser mal usados. Si quien los usa, actúa
de manera egoísta y con una mirada cortoplacista, no podemos
esperar que su fruto sea virtuoso. El Papa está invitándonos
a evaluar la crisis, no como una falla de los
instrumentos o del modelo económico, sino de quienes operan en
éste, es decir, una crisis del ser humano y de
sus valores. Por tanto, el reproche es al hombre, a
su conciencia y a su responsabilidad personal y social.
- Algunos
sectores han tratado de ver la encíclica como un respaldo
del Vaticano a modelos económicos más estatistas. Pero si se
lee con atención, el Papa dice que la responsabilidad por
la solidaridad, no puede delegarse en el Estado ni en
las instituciones, sino que es tarea del individuo…
- Es cierto.
El Papa llama a ser sabios y prudentes en relación
con los llamados de algunos a eliminar el Estado;
y, en algunos casos, dice que se necesita más Estado
sobretodo cuando falta un marco legal adecuado para proteger a
las personas. Pero el Papa no está llamando a un
intervencionismo estatal a ultranza. Hace hincapié en el principio de
la subsidiariedad y de la participación. De hecho, hace una
dura crítica al Estado asistencialista que no se preocupa de
la persona humana y de su desarrollo integral, que pasa
por alto que el ser humano es esencialmente libre y
que su libertad es parte fundamental de su dignidad.
- De
hecho, la visión del Papa sobre un mercado donde impera
la verdad y la caridad, recuerda mucho a la idea
de los economistas de un mercado perfecto, donde no existen
asimetrías.
- Esta no es una encíclica pro Estado ni contra
el mercado. Sí es una encíclica que le está pidiendo
a la economía que no deje de lado la ética.
La economía funciona con hombres que se relacionan entre sí,
por lo tanto, necesariamente tienen un carácter implícito ético y
moral.
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