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| Segundo . Aprender a Escuchar y Conversar |
El Documento “ Camino al Bicentenario” , sirve
de maletín de emergencia porque resume la
apuesta valórica que no se impone desde arriba en
forma autoritario o condenatoria, sino que necesariamente es
una propuesta a la conversación y al diálogo como lo
señaló el Vaticano II “ La verdad no se impone
mas que por la fuerza de la verdad misma, que
penetra el espíritu con tanta dulzura como potencia”
Lo
interesante del Documento de la conferencia es que no es
un texto definitivo. Es una propuesta al diálogo entre nosotros
y entre la Iglesia y los no creyentes. Incluso al
final del texto tiene un anexo donde se entrega una
Metodología para hacer estos “ Encuentros de Esperanza”, los espacios
creados para valorar las diferencias y mostrar las discrepancias
moralmente posibles y que no nacen de una duda confesional,
sino de consideraciones técnicas sobre asuntos contingentes.
Lo que
más nos cuesta a los que creemos poseer la
verdad, es escuchar, aprender a escuchar no solamente
oír, mirar con simpatía la posición del otro, en especial,
al interior de la Iglesia, y en la vida
política, evitando las descalificaciones que muestran una incapacidad
para aceptar que otros hermanos tengan una espiritualidad y un
carisma diferente, que ven el mundo y la vida cristiana,
con otra mirada que la mía.
Antes de conversar debo conocer mejor mi identidad para no
caer en el diletantismo pero también comprender mejor la
visión cristiana y laica de los otros
y entender que para ellos es tan
legítima como la propia. “ Que cada uno,
humildemente estime a los otros como superiores a sí mismo
“ ( Fil.2,1-2)
Se debe respetar “activamente el legítimo pluralismo ideológico,
cultural y religioso en un diálogo acerca de las verdades
esenciales y valores fundamentales de modo que estos no queden
entregados al mero juego de las mayorías o a las
fotos estáticas de las encuestas de opinión, sino al dinamismo
propio de la búsqueda del hombre”.
Desde el punto de vista
de experiencias pastorales un Grupo de Servidores Publicos del Arzobispado
de Santiago ha recorrido junto al país una larga trayectoria
de acompañamiento a políticos y servidores públicos de diversos signos,
en pleno respeto a sus ideas políticas y
fraternal apoyo. En los años de la recuperación democrática fue
un espacio donde se practicó y se irradió la tolerancia
.Desde ese núcleo se inspiraron varias iniciativas de Asesorías a
la Jerarquía de la Iglesia y del Gobiernos, y un
ejemplo concreto de ésta irradiación fue la formación de
la Mesa de Diálogo que creó un espacio abierto para
el re-encuentro entre civiles y militares.
En junio del presente
año, este mismo Grupo de laicos, Servidores Públicos,
de la Iglesia de Santiago, con el auspicio de la
Conferencia Episcopal de Chile y la Comisión Nacional de
Laicos, hicimos una Jornada sobre Consensos de
Fe en un Chile Multicultural y reunimos al Presidente del
Senado, Sen. Hernán Larraín, al Sr. Cdte en Jefe
del Ejército Gral.Juan Emilio Cheyre y a los máximos
representantes de la bancadas, representantes de los Detenidos y Torturados
, para buscar entre todos sin exclusiones los consensos de
fe que puedan servir para curar heridas del pasado y
animar valores transversales, más allá de las legítimas diferencias.
En este, un pionero Encuentro y Mesa de
Esperanza, se dijo : "Vivir como laico católico en
el servicio público, implica decidir entre alternativas prevalentes en un
mundo de colores grises y en ambas experiencias enfrentamos tentaciones,
como el voluntarismo y el conformismo, pero entre estas dos
tentaciones está el discernimiento, principal desafío entre grises", manifestó René
Cortázar, Director del Centro de Estudios Laborales de la Universidad
Alberto Hurtado.
En esa misma línea, expuso que la primera tentación
de un católico es caer en el integrismo. Aludiendo a
su paso por Televisión Nacional, ejemplificó que si un católico
dirige un canal público, debe garantizar el pluralismo, para que
las diferentes ideas religiosas y culturales estén presentes. Para Cortázar,
la segunda tentación del católico está en la autonomía extrema,
en que “no hay ideas ni valores superiores”. Y, nuevamente
para él entre estas dos tentaciones, está el discernimiento, por
lo que aquí el laico debe animar constantemente el orden
temporal y respetar la naturaleza y la legítima autonomía de
las instituciones.
Tras la duda, la tarea del laico es la
de enfatizar la capacidad y el hábito del discernimiento en
un mundo lleno de tentaciones. Sin embargo, agregó, "poseemos fe
y certeza, de la que podemos afiatarnos en nuestra Iglesia,
con quien compartimos a diario estás búsquedas".
El encuentro fue enriquecido
por los comentarios de la exposición de Mons. Andrés Artega,
obispo de Santiago, Jaime Carmona, Director Comisión Nacional de Laicos,
Eduardo Aninat, Consultor Internacional, el P.Fernando Montes, Rector de
la Univ.Alberto Hurtado, Arturo Barrios, Secretario General del Partido
Socialista de Chile y Elizabeth Lira, consultora en Derechos Humanos
y clausurado por Mons. Aldo Cavalli, Nuncio apostólico de Su
Santidad Juan Pablo II, quien recordó la frase de San
Ignacio de Loyola: “tenemos que ser los mejores de todos”.
Argumentó el Nuncio que cada uno con su misión y
su tarea es responsable de la Iglesia y del mundo.
"Somos un pueblo de reyes, profetas y sacerdotes, siendo Dios
el único rey, el único profeta y el único sacerdote",
añadió.
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