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Autor: Juan Pablo Rendón | Fuente: equipogama@arcol.org ¿Saber por saber o formarse para saber?
Tu formación depende de ti, pero recuerda que no sólo es para ti.
¿Saber por saber o formarse para saber?
Nadie puede tener toda la ciencia en su cabeza. Se
conocen personas que quieren conseguirlo y es admirable su esfuerzo
y aquello que pueden lograr, pero desafortunadamente no lo pueden
tener todo en la memoria.
En el siglo XV y
XVI se conseguía saberlo todo, pero a base de mucha
garra y sincero deseo. Muestra de ello es el gran
Leonardo Da Vinci, el hombre universal: pintor, escultor, científico –estudios
de anatomía, botánica, vuelo de aves…– ingeniero, músico. Los conocimientos
que se tenían del mundo ya eran muchos pero no
tantos como comprobamos en nuestro siglo. De igual forma en
el siglo XVIII se logró hacer un compendio de toda
la sabiduría conocida por medio de la enciclopedia.
Aunque era
difícil estudiarla se convertía en una tarea posible. Resultaron veintiocho
volúmenes de todo el saber humano. Fue un trabajo arduo
pero lo lograron.
Si antes se logró, ¿por qué ahora
no? Es difícil que alguien se haga esta pregunta. Lógicamente
casi todo nuestro saber hasta el momento presente ya está
escrito, pero es sumamente difícil que un hombre lo pueda
saber todo.
Si una persona logra ser arquitecto, es probable que
pueda estudiar también medicina. Podrá de igual forma sacar su
título de abogado, pero… ya se le está acabando la
vida. Ha logrado cubrir tres campos del saber, pero aún
le falta mucho para saberlo todo.
En medio de tantos “gritos”
(moda, libertad, dinero, naturaleza, deporte…) hay uno que es más
sonoro y sobresale por encima de los otros; éste es
el de la formación.
Para no ser un extraño en este
mundo es necesaria la formación. Somos hijos de nuestro tiempo
y debemos estar en él con conciencia de lo que
somos. No es correcto tomar una actitud indiferente, apática. Por
eso vemos que esta tendencia a tener una buena formación
es cada día más común y corriente. No se necesitan
muchas técnicas ni métodos para comprender lo importante que es.
La
mayoría de las personas lo saben y viven dándole gran
importancia a esta realidad. Pero ¿saber por saber? No, la
clave está en saber, saber. En medio de tanta información
te ahogas, es necesario aprender a saber. Miles de datos
giran alrededor de nosotros: cifras, estadísticas, esquemas, resultados, aspectos comprensibles,
etc. Todo esto es llamativo y sería muy interesante tenerlo
bajo nuestro dominio, pero a veces estás expuesto a ser
un objeto manipulable por información externa y quizá errónea.
Cada persona
que quiera progresar, que quiera ser útil en esta vida
tan corta que tenemos, debería tener su propia “fire walt”
a ejemplo de los usuarios de Internet. No dejarás que
te formen otros, como muchos desean. Tú mismo eres quien
te debes formar, eres tú quien te construyes poco a
poco utilizando aquellos materiales que más te sirvan.
Tú como persona
humana eres única, tú decides cuáles son tus intereses, cual
será tu carrera, cuales serán tus estudios. Cada vez está
más de moda el especializarse y es lo más correcto,
pero sin dejar de tener unos conocimientos generales que objetivamente
están bien. La formación que recibas te realizará como persona,
pero no sólo eso, así podrás aportar con tu porción
de información en muchos campos.
Hacen falta personas preparadas, no personas
que saben mucho, sino personas que han sabido aprender. No
personas que sólo estudian para su propio provecho, sino personas
que son conscientes de que a su lado hay otros
seres humanos que le piden una mano de ayuda. No
es simple filantropía, es ley natural, es la forma de
vivir junto a los otros seres que también han sido
pensados por el creador.
No te realizarás solo, de forma individual
y egoísta. Tú puedes dar aquello que con tu esfuerzo
has podido lograr. Eso perdurará en el tiempo, eso llegará
a la eternidad. ¿Qué corazón humano estará vacío si vive
su propia vida con la intención de buscar profundas alegrías
en los rostros y en los corazones?
Esto parece una
invitación como muchas otras: lo es y está de tu
parte aceptarla, está de tu parte ser una persona a
la que se le puede agradecer. Tu formación depende de
ti, pero recuerda que no sólo es para ti. ¿Acaso
no habrá otro faro que ilumine el mundo lleno de
tanta oscuridad?
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