La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Publicamos la intervención que pronunció Benedicto
XVI el domingo 13 de agosto (2006) al rezar la
oración mariana del Ángelus junto a los peregrinos congregados en
el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo.
Queridos hermanos y hermanas:
En este tiempo de verano muchos han abandonado las ciudades
y se encuentran en localidades turísticas o en sus países
de origen para sus vacaciones. Les deseo que este esperado
período de descanso les sirva para fortalecer la mente y
el cuerpo, sometidos cada día a un continuo cansancio y
desgaste, debido al ritmo frenético de la vida moderna.
Las vacaciones brindan también la oportunidad
para estar más tiempo con los familiares, para reunirse con
parientes y amigos, es decir, para fomentar más los contactos
humanos, que el ritmo de los compromisos de cada día
impide cultivar como sería de desear.
Ciertamente, no todos pueden gozar de vacaciones, y no
son pocos los que, por diversos motivos, se ven obligados
a renunciar a ellas. Pienso, en particular, en quienes viven
solos, en los ancianos y en los enfermos, los cuales
a menudo, en este período, sufren aún más la soledad.
A estos hermanos y hermanas nuestros quisiera manifestarles mi cercanía
espiritual, deseando de corazón que a ninguno de ellos le
falte el apoyo y el consuelo de personas amigas.
El tiempo de vacaciones es para
muchos una magnífica ocasión para encuentros culturales, para largos momentos
de oración y contemplación en contacto con la naturaleza o
en monasterios y centros religiosos. Al disponer de más tiempo
libre, nos podemos dedicar con mayor facilidad a hablar con
Dios, a meditar en la sagrada Escritura y a leer
algún libro útil y formativo.
Quienes experimentan este descanso del espíritu saben cuán útil es
para no convertir las vacaciones en un mero entretenimiento o
diversión. La fiel participación en la celebración eucarística dominical ayuda
a sentirse parte viva de la comunidad eclesial, también cuando
se está fuera de la propia parroquia. Dondequiera que nos
encontremos, siempre necesitamos alimentarnos de la Eucaristía.
Nos lo recuerda el pasaje evangélico de este
domingo, que nos presenta a Jesús como el Pan de
vida. Él mismo, como nos dice el evangelista san Juan,
se declara «el pan vivo que ha bajado del cielo»
(Jn 6, 31), un pan que alimenta nuestra fe y
fortalece la comunión entre todos los cristianos.
El clima de las vacaciones no nos hace
olvidar el grave conflicto que persiste en Oriente Próximo. Los
últimos acontecimientos permiten esperar que cesen los enfrentamientos y que
se garantice pronta y eficazmente la asistencia humanitaria a las
poblaciones. Es deseo de todos que prevalezca por fin la
paz sobre la violencia y sobre la fuerza de las
armas. Por esto invoquemos con insistente confianza a María, siempre
dispuesta a interceder por sus hijos y a socorrerlos en
sus necesidades, desde la gloria celestial, a la que pasado
mañana la contemplaremos elevada.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Preguntas acerca del perfil y la formación de educadores católicos, de los criterios de enseñanza que deben regir en una escuela católica y de los modelos pedagógicos a seguir para una mejor asimilación de la doctrina cristiana
Ver todos los consultores