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Son cuatro las confesiones cristianas del mundo que han cambiado
la propia guía en estos últimos meses. Si desde Roma
y la Iglesia católica extendemos la mirada hacia el rostro
global del cristianismo, hay otro elemento que sorprende con respecto
a la noticia de la renuncia de Benedicto XVI: entre
coincidencias y las decisiones personales hay un pasaje generalizado de
estafetas entre los rostros más significativos del cristianismo a nivel
mundial. Es particularmente sugerente la comparación entre Benedicto XVI y
el ex arzobispo de Canterbury Rowan Williams, que también presentó
su renuncia hace pocos meses. Está por concluir en estos
días el “relevo” de su sucesor, Justin Welby, nombrado en
noviembre. Como Ratzinger, Williams fue una guía con un fuerte
perfil intelectual y ahora se retira para dedicarse al estudio.
Pero, tal y como Benedicto XVI, ha tenido que enfrentar
todas las dificultades que implica el gobierno de una enorme
comunidad sacudida por graves tensiones interiores. Otros dos casos
significativos tienen que ver con dos importantes Iglesias de Oriente,
en este caso por la muerte de Patriarcas con una
larga historia. En noviembre, los coptos de Egipto celebraron la
llegada de su nuevo Papa, Tawadros II, que recogió el
testimonio de Shenouda III (guía de esta antigua Iglesia durante
más de 40 años). Y, justamente el domingo pasado, en
Damasco (pocas horas antes del anuncio sorpresa de Benedicto XVI)
se llevó a cabo la ceremonia de coronación del nuevo
Patriarca de los siro-ortodoxos, Youhanna X, elegido en diciembre tras
la muerte de su predecesor Ignace IV Hazim. También hay
que considerar la elección del Patriarca de Moscú, Kirill, pues
es relativamente reciente (en 2009), tras la muerte de Alessio
II. El único líder cristiano que lleva mucho tiempo en
su puesto es el Patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomeo I,
que comenzó su ministerio en 1991 (y tiene “apenas” 73
años, porque fue elegido cuando era muy joven). De
alguna manera, pues, el cristianismo global cambia página. Con una
nueva generación de guías destinadas a tener una influencia de
largo alcance en el camino ecuménico. Hay un último dato
que recordar: por lo menos hasta ahora se ha tratado
de un cambio generacional. Los tres arzobispos y patriarcas elegidos
durante los últimos meses, fueron elegidos entre los candidatos más
jóvenes: Justin Welby tiene 57 años, Youhanna X tiene
56, mientras que Tawadros II tiene 60. Una tendencia singificativa
si se interpreta a la luz de las palabras de
Benedicto XVI sobre «el mundo de hoy, sujeto a rápidas
mutaciones». |