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Mientras en Roma se celebraba la misa Pro eligendo romano
pontífice, con la presencia –entre otros- del cardenal egipcio Antonios
Naguib, patriarca emérito de Alejandría de los coptos católicos, en
la ciudad de El Cairo, en la catedral de la
Santísima Virgen en Madinat Nasr, su beatitud Ibrahim Isaac Sidrak,
elegido el pasado 15 de enero nuevo patriarca de Alejandría
tomaba posesión de su sede patriarcal. La sincronización de ambas
celebraciones representa según el cardenal Naguib un elocuente y llamativo
signo del misterio de comunión que abarca a toda la
Iglesia.
“Esta coincidencia providencial --declara el cardenal Naguib a la
agencia Fides--,a su manera, nos hace sentir que el Señor
cuida de su Iglesia. En ese momento, las oraciones por
la elección del nuevo papa y por el inicio del
ministerio del nuevo patriarca copto católico se fusionarán y se
alzarán juntas hasta el Señor Todopoderoso, quien nos hará sentir
en unión con Jesús, en la comunión universal que abraza
a la Iglesia universal y que se refleja también en
los cardenales llegados a Roma de todas partes del mundo
para participar en el Cónclave en oración, fe, esperanza y
con el coraje del Espíritu Santo”. El cardenal Naguib asegura
que “habrá algunas intenciones de oración por la elección del
nuevo papa. Mientras que yo, en San Pedro, oraré por
la Iglesia en Egipto y por el comienzo del patriarca
su beatitud Ibrahim Sidrak”. El purpurado, como patriarca emérito,
tenía previsto presidir la misa para la entronización de su
sucesor, si no hubiera tenido que venir a Roma para
el Cónclave. “Ahora, dice el cardenal, seguiré unido a todos
en oración, y cuando regrese a El Cairo, podré llevar
al patriarca copto ortodoxo Teodoro II el saludo fraterno del
nuevo Obispo de Roma”. |