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| Los actos humanos y la libertad |
El hombre posee una dignidad muy especial que le
fue dada por Dios, es el dueño de la Creación.
Es el único ser con inteligencia y voluntad, puede tener
iniciativas y decidir como actuar. Dios quiso dejar que el
hombre por propia decisión, Catec. 1730, buscara a
su Creador, para obtener la salvación libremente.
Los actos humanos El hombre
realiza muchas actividades de formas muy diversas., pero en cuanto
se refiere a la moral sólo interesan algunas de estas
actividades, sólo nos interesan aquellos actos de los que
el hombre es responsable.
Los actos humanos son los que proceden
de la voluntad deliberada del hombre. Es aquél que el
hombre realiza consciente y libremente y del cual él es
responsable. Lo realiza con conocimiento y libre voluntad. (Cfr. S.Th).
Primero interviene el entendimiento, no se puede desear o querer
algo que no se conoce. Es decir, con la razón
el hombre conoce el objeto y delibera si puede o
debe tender hacia él, o si no puede o no
debe. Es un acto que el hombre conoce y quiere
hacer. Una vez que lo conoce, la voluntad se inclina
hacia él o lo rechaza por no ser conveniente.
El hombre
es dueño de sus actos solamente cuando intervienen el conocimiento
y la voluntad, lo que lo hace responsable de ellos.
En este caso es que es posible una valoración moral.
No
todos los actos del hombre son “humanos”, también pueden ser: Meramente
naturales, son aquellos en que el hombre no tiene control
voluntario. Ej. La digestión, la respiración, la percepción visual o
de los otros sentidos, la circulación, etc. Actos del hombre, cuando
falta el conocimiento (niños pequeños, distracción total, locura) o la
voluntad (amenaza física) o ambas (el que duerme).
División del acto
humano:
Bueno o lícito si esta de acuerdo con la ley
moral. Ej. Dar limosna. Malo o ilícito, si va en contra
de la ley moral. Ej. Decir una mentira. Indiferente, cuando no
es ni bueno, ni malo. Ej. Hablar.
Los actos morales
El acto
moral es el que el hombre ejecuta libremente y con
advertencia de la norma moral. Es libre porque es un
acto consciente y querido. En este caso se considera si
es bueno o malo. La advertencia debe ser doble, conocer
el acto en sí y su moralidad. Los elementos constitutivos de
un acto moral son la advertencia en la inteligencia y
el consentimiento en la voluntad. La advertencia puede ser plena
o semiplena. Ej.No es lo mismo lo que sucede estando
despierto que estando dormido. Solamente los aspectos conocidos de la
acción son morales. El conocimiento no debe ser únicamente teórico,
hay que percibir la obligatoriedad moral que el acto conlleva.
Una
vez conocido el acto debe ser voluntario, es decir, que
haya posibilidad de actuar de otra forma. El consentimiento lleva
a querer realizar el acto que se conoce, buscando un
fin.
El acto voluntario puede ser perfecto o imperfecto, según sea
con pleno o semipleno consentimiento. También puede ser directo e
indirecto. En este caso se trata de acto voluntario de doble
efecto. En los casos de doble efecto es necesario que
haya un fin bueno – voluntario directo – y puede
haber un fin malo como consecuencia – voluntario indirecto –
bajo ciertas condiciones. Nunca se justifica hacer un mal para
obtener un bien. Ej. Mentir, jurar en falso, aunque al
hacerlo se consiga un bien. El fin no justifica los
medios.
La moralidad de los actos humanos dependen de tres elementos
fundamentales:
El objeto del acto, que se elige y se realiza,
visto desde un punto de vista moral. Las circunstancias, en que
lo realiza. El fin que la persona se propone alcanzar, o
la intención.
Estos tres elementos son los elementos constitutivos de la
moralidad.
El objeto es la materia de un acto humano, si
el objeto es malo, el acto será malo o ilícito,
si el objeto es bueno, el acto será bueno, dependiendo
de las circunstancias o el fin. Es el bien al
cual deliberadamente tiende la voluntad. El acto depende fundamentalmente de
la decisión, más que de las circunstancias. La acción de
“hablar” puede tener varios objetos morales: se puede mentir,
insultar, bendecir, alabar, difamar, calumniar, rezar, etc., puede ser
un acto bueno o malo, dependiendo de lo que se
hable. Siempre hay que hacer el bien y evitar el mal.
Hay que cumplir las normas morales siempre.
Las circunstancias,
son los elementos secundarios que rodean la realización de un
acto, pudiendo agravar o atenuar su moralidad. De hecho no
pueden modificar la calidad de los actos. Son elementos secundarios
de un acto moral. Ej. La cantidad de dinero robado,
actuar por miedo a la muerte.
Hay que considerar: Quién realiza la
acción. Ej. Un mal ejemplo de la autoridad es más
grave. Qué cosa, es decir la cualidad del objeto. Ej. Si
es algo sagrado, el monto de lo robado. Dónde, en qué
lugar. Ej. El pecado cometido en público es más grave,
por el escándalo. Con qué medios. Ej, fraude, engaño, violencia, etc. El
modo como se realizó. Ej. Rezar con atención o distraídamente,
castigar a hijos con crueldad. Cuándo se realizó la acción. Ej.
No ir a Misa el domingo, no es igual que
no ir a Misa entre semana.
Las circunstancias pueden modificar la
moralidad del acto.
El fin o la intención es el
fin que la voluntad pretende al realizar un acto. Es
un elemento esencial en la calificación moral de un acto. El
fin no justifica los medios, es decir, no es válido
ayudar a alguien con el fin de obtener la fama
o para quedar bien, se brinda ayuda sin buscar una
ventaja. Tampoco es válido hacer un mal para obtener un
bien. Cuando un acto es indiferente, es el fin el
que lo convierte en bueno o en malo. Ej. Pasear,
pero con idea de planear un robo. Un fin bueno
nunca podrá convertir en bueno un acto malo. Ej.
Robar al rico para darlo a los pobres, abortar por
bien del matrimonio. Actuar poniendo el placer como fin rompe la
jerarquía de valores. El placer debe de acompañar al acto
como un efecto secundario, no como un fin en sí
mismo.
Para que un acto sea moralmente bueno, debe
de tener un objeto bueno, un fin bueno y las
circunstancias buenas.
La libertad y la moral
La libertad es el poder
radicado en la razón y en la voluntad, de obrar
o no obrar, de hacer esto o aquello, de
ejecutar por sí mismo acciones deliberadas. Es la capacidad de
auto dirigirse, según le dicta la razón. La libertad en
el hombre es una fuerza de crecimiento y madurez. La
libertad alcanza su perfección cuando está orientada hacia Dios. La
libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y
el mal. Es un don que Dios le ha dado
al hombre, ha compartido con él algo que es exclusivo
de Dios. La elección del mal y de la desobediencia
nos lleva a la esclavitud del pecado. Catec.
1731
El hombre es libre, pero la libertad no es
su último valor, está regida por la responsabilidad, el deber,
etc. El ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable
de la dignidad de la persona.
Hay diferentes tipos de libertad. Libertad
física, el animal salvaje. Libertad interior, o capacidad de decisión. Libertad moral,
escoger según los valores morales. Libertad evangélica, librarse del demonio y
del pecado, a través de la gracia y del Esp.
Santo. Libertad religiosa, el derecho de cada hombre a practicar su
religión.
Resumiendo el hombre es libre, pero su libertad está condicionada
por los derechos de Dios y del prójimo. Como consecuencia
cuando libremente rompa esos derechos comete pecado.
Obstáculos del acto humano
Existen
unos obstáculos que pueden impedir el debido conocimiento de la
elección y la libre elección. Unos afectan la advertencia y
otros afectan el consentimiento.
Obstáculo que afecta el conocimiento: la ignorancia que
significa falta de conocimiento de una obligación. Es una ausencia
de conocimiento moral que se podría y se debería tener. La
ignorancia puede ser vencible o invencible. La ignorancia vencible es la
que se podría y debería superar. Se divide en: Simplemente vencible,
si se puso algún esfuerzo por superarla, pero no lo
suficiente. Crasa o supina, si no se hizo nada o casi
nada por superarla, grave descuido. Afectada, cuando no se quiere hacer
nada por superarla, esto es tremendo.
La ignorancia invencible es aquella
que no puede ser superada, ya sea por ignorancia o
porque ha tratado de salir de ella y no lo
logró. Esta ignorancia no se presupone cuando la persona tiene
educación humana y escolar, casi siempre será una ignorancia vencible
en estos casos.
Existen unos principios morales sobre la ignorancia: La ignorancia
invencible, quita toda responsabilidad ante Dios. Ej. No peca un
niño pequeño que hace algo malo. La ignorancia vencible, siempre lleva
culpa en mayor o menor grado, según sea su negligencia
por salir de ella. La ignorancia afectada, lejos de disminuir la
culpa, la aumenta.
Hay la obligación de conocer la Ley Moral.
Es un deber salir de la ignorancia, es obligatorio.
Los obstáculos
que afectan la libre elección de la voluntad son: las
pasiones, la violencia, los hábitos.
Las pasiones o sentimientos son emociones
o impulsos de la sensibilidad que inclinan a obrar o
a no obrar en virtud de lo sentido o imaginado
como bueno o como malo. En si son indiferentes, la
respuesta es la que hace que algo sea bueno o
malo. Ej. La ira es santa si lleva a defender
las cosas de Dios, el odio al pecado es válido.
Las
pasiones son parte del psique humano. Deben de estar guiadas
por la razón. Los sentimientos y las emociones pueden ser
aprovechados por las virtudes o pervertidos por los vicios, que
es el hábito de obrar mal. La persona no se
debe dejar llevar únicamente por la voluntad debe de estar
regulada por la razón.
La violencia es un factor exterior que
nos lleva a actuar en contra de nuestra voluntad. Puede ser
física (golpes) o moral (promesas, halagos,).
Los hábitos que son costumbres
contraídas por la repetición de actos que nos llevan a
actuar de una manera determinada. Cuando estos hábitos son buenos
se convierten en virtudes, cuando son malos se conocen como
vicios. Hay que luchar contra los hábitos malos, hay que
combatir las causas. Los vicios pueden disminuir la culpa cuando
ofuscan la mente, pero sigue existiendo la responsabilidad de haberlos
adquiridos.
Existen otros factores que pueden obstaculizar la voluntad como son
los de tipo patológicos o ambientales
Conclusión Hay que conocer
la ley moral, educar y encauzar la libertad, para poder
actuar escogiendo siempre lo bueno. Hay que orientar la vida
hacia Dios.
Para profundizar: La estructura antropológica de la moralidad
tomado del libro "La Moral .... una respuesta de amor",
P. Gonzalo Miranda |
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