Dedica por lo menos un día a la semana, al descanso, a la convivencia familiar y a ocuparse en las cosas de Dios.
III. Santificarás las fiestas
Hoy en día hemos entendido el descanso como algo que
no tiene nada que ver con Dios. Nuestras diversiones y
pasatiempos en ocasiones están muy alejadas de Dios y de
la convivencia familiar. A veces, incluso, no podemos asistir a
Misa porque no nos dio tiempo sabiendo que el domingo
es "día del Señor".
La Iglesia, en su esfuerzo por ayudar
al hombre, establece un mínimo indispensable que consiste en asistir
a Misa y no realizar trabajos que impidan el culto
a Dios o el debido descanso. "Santificar las fiestas" es
dar un sentido de unión con Dios al descanso merecido
y a la necesaria convivencia familiar.
En tu tiempo de descanso
debes tener siempre dos prioridades: la atención a tu familia
y las cosas de Dios. La atención a la familia
es importantísima, pues en los días de trabajo, hoy en
día, sabes que es muy difícil que todos los miembros
de la familia puedan estar reunidos, debido a los diferentes
horarios de estudio y trabajo y a las diversas actividades
que cada miembro debe realizar. Es necesario aprovechar los fines
de semana para platicar, convivir y conocerse mutuamente.
El cultivo del
espíritu, la atención a las cosas de Dios, se hace
necesario, como ya dijimos, en un mundo en el que
todo pasa de prisa. Los domingos y días de fiesta
debemos aprovecharlos para conocer más a Dios y saber qué
vamos a hacer para alcanzar la felicidad eterna.
Lo ideal es
inventar actividades en las que se reúnan las dos prioridades,
como puede ser ir al campo para admirar la Creación,
leer juntos una frase del Evangelio, visitar en familia a
alguna persona enferma o necesitada.
¿En qué consiste el descanso?
Descansar no
significa estar sin hacer nada. La misma naturaleza del hombre
se rebela en forma de aburrimiento cuando éste no realiza
ninguna actividad.
Las actividades deportivas, recreativas, culturales y apostólicas en familia
nos darán más descanso corporal y espiritual que una mañana entera
viendo televisión. La ociosidad es la madre de todos los vicios.
Si no ocupamos nuestra mente y nuestro tiempo en cosas buenas,
el demonio se encargará de llenarlos de cosas malas.
Lo mejor
es programar nuestro descanso incluyendo momentos para recuperar el sueño,
pero también con actividades que relajen la mente y el
cuerpo: deporte, lectura, pintura, visitas turísticas, convivencia familiar, escuchar buena
música, ver una buena película, etc.
Ahora bien, debemos de santificar
toda la vida, sería incorrecto santificar las fiestas y vivir
el resto de la vida alejados de la santidad. Todas las
cosa profanas pueden hacerse santas en el momento en que
las utilizamos para dar gloria a Dios. Ej. El coser,
el cocinar, etc. Es elevarlo todo al nivel de Dios.
La vida del hombre puede santificarse o dejarse en el
simple nivel natural. Dios nos pide que santifiquemos las fiestas
en el tercer mandamiento. Y Cristo lo amplía pidiéndonos que
santifiquemos todas las áreas de la vida. (Juan 4, 21-24)
Hay que alabar a Dios con culto exterior, visible y
público.
La santificación del trabajo.
El trabajo es una actividad humana que
se destina a la consecución de los medios de subsistencia
y a la realización personal. Cuando el ser humano dedica
su energía para lograr los bienes materiales que necesita para
sí y para sus familiares, está realizando un acto de
gran sentido cristiano. Cuando omite el trabajo para dedicarse a
Dios (Misa) o por los demás (apostolado y caridad) está
enriqueciendo su tiempo por una vía no material. Por eso
el descanso dominical representa un modo de santificación de las
fiestas, pues es dedicar el tiempo de trabajo a beneficios
espirituales y caritativos, y no a beneficios materiales.
Esto no quiere
decir que quien tiene la necesidad de trabajar en domingo,
esté pecando. Siempre se puede ofrecer a Dios y cuando
las razones son poderosas se puede trabajar. Esto no quiere
decir que el asistir a Misa quede dispensado, hay diferentes
horarios de Misas para poder hacer ambas cosas. Son los
casos en que es por el bien común que se
tiene que trabajar. Ej: policía, médicos, personas que laboran en
los servicios públicos esenciales, etc.
Pecados contra el Tercer Mandamiento
Pueden existir
actitudes internas que busquen un descanso inmoral, realizando actividades peligrosas para
el alma:
- Es importante distinguir el descanso como fin y
no como medio, cayendo en el pecado de pereza o
sensualidad. - Si se dedica demasiado tiempo al trabajo, descuidamos a
la familia, la salud física y mental, y a Dios. -
No debemos faltar a Misa el domingo o las fiestas
de guardar.
El origen del domingo como día del Señor se
encuentra en el Sabath judío, durante el cual ellos descansan
recordando la Creación que, como seguramente recuerdas, terminó el
séptimo día cuando Dios descansó.
Después de la Resurrección, los cristianos
decidieron cambiar el sábado por el domingo, para recordar que
ese día había resucitado Jesucristo.
Desde los primeros tiempos de la
Iglesia, los cristianos se reunían el domingo para recordar todos
juntos la Resurrección del Señor, como lo vemos en la
primera carta de Pedro: "En este día los fieles deben reunirse
a fin de que, escuchando la palabra de Dios y
participando en la Eucaristía, recuerden la Pasión, la Resurrección y
la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios,
que los ha salvado por la Resurrección de Jesucristo de
entre los muertos. (I Pe 1-3)
El sentido de asistir
a Misa es reunirnos con muchos otros cristianos para celebrar
juntos la Resurrección de Jesús. Por esto, decimos que el
domingo es día de fiesta.
¿Y si estoy enfermo?
Hay algunos casos
en los que la Iglesia dispensa de la obligación de
asistir a Misa el domingo, como puede ser la enfermedad,
el estar de viaje en un lugar donde no hay
iglesias o el no poder asistir por tener que cuidar
a algún enfermo. Sin embargo, es indispensable evitar sentirnos libres del
compromiso con facilidad. Antes de ir a un lugar donde
no hay iglesias, podemos planear nuestro descanso asegurando que podremos ir
a Misa en algún momento; antes de faltar a Misa
por estar enfermos debemos ver si realmente nuestra enfermedad es
tan grave, pues puede ser que nos sintamos bien para
ir al cine y no para asistir a Misa; antes
de faltar a Misa por tener que cuidar a alguien,
debemos buscar a otra persona que nos pueda reemplazar durante
una hora.
Para cumplir con este mandamiento debemos ir a Misa
todos los domingos y fiestas que la Iglesia nos indique
y celebrar el amor de Dios y todo lo que
ha hecho por nosotros. Debemos aprovechar los domingos para rezar
más y estar cerca de Dios, así como para descansar
sanamente y ayudar a que otros descansen.
Para saber si estamos
cumpliendo con este mandamiento debemos preguntarnos: ¿Voy a Misa los domingos
y fiestas que manda la Iglesia?; ¿Hago un esfuerzo por
estar muy cerca de Dios durante la Misa y escuchar lo
que me quiere decir?; ¿Pienso en Dios los domingos?; ¿Ayudo a
los demás para que puedan descansar?
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Tengo una confusion .En mi lugar de trabajo no respetan la semana santa , es una universidad q no suspenden clases , asisten alumnos , docentes y personal administrativo. En estos casos ???
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