Autor: Jorge Enrique Mújica | Fuente: Equipo Gama Espacios para católicos en mass media
Reflexión de Jorge Enrique Mújica sobre el tipo de espacios que se dedican al tema religioso en los medios de comunicación.
Espacios para católicos en mass media
Regularmente, a no ser en medios explícitamente católicos o que
aman la verdad, son pocos y cada vez más escasos
los periódicos, páginas digitales informativas, tertulias y programas radiofónicos o
televisivos, que abren sus espacios a eclesiásticos, religiosos o laicos
católicos comprometidos que viven coherentemente su fe.
Cuando llegan a
hacerlo, las más de las veces, es para que el
público presente o el auditorio que lee, escucha o ve,
descargue una saña y furia con olor a remuneración económica
(o mera disidencia sin fundamento) contra aquellos que se esfuerzan
en llevar a la práctica lo que creen.
Es sorprendente
constatar como ciertos medios de comunicación (que casualmente coinciden con
posturas anti-católicas) salen de la práctica ordinaria de vetar sus
espacios a un tipo de “cristianos” queriendo hacer creer que
son sitios plurales y abiertos. A últimas fechas se ha
desatado en España y México dos sucesos que han dado
pie a recordar lo anterior.
En España, las dos
últimas semanas han sido “suceso”. La decisión del cardenal arzobispo
de Madrid de destinar la parroquia de san Carlos Borromeo
a centro de Caritas no fue un fallo precipitado. Le
precedieron largos tiempos de análisis y búsqueda de la mejor
solución ante las constantes faltas a la disciplina litúrgica por
parte de los tres sacerdotes que la regentaban; faltas objetivamente
graves que no nos vamos a detener a considerar.
El
caso ha desembocado en manifestaciones de los vecinos que de
no ser por el hecho seguirían sin frecuentar la parroquia
y en declaraciones de prensa por parte de los presbíteros
en contra de la jerarquía eclesiástica legítimamente constituida, la liturgia
y otras insinuaciones en sintonía con la triste y poco
clara encuesta publicada en la recién reaparecida revista «21RS». De
las palabras de los disidentes han hecho gran eco numerosas
publicaciones de acento laicista si bien sorprende la nulidad de
espacio concedido a los portavoces del arzobispado de Madrid. Lo
más sorprendente del caso es la injerencia que en un
asunto explícitamente intra-eclesial se ha sucedido en muchos de los
que reprueban la opinión de la Iglesia en cuestiones temporales,
mismos que se han constituido en defensores abiertos de los
detentados de la hasta hace poco iglesia parroquial.
En México
se prendió la mecha hace una semana. ¿El motivo? El
vestido típico que llevará la representante nacional en el certamen
“Miss Universo” que se celebrará en meses próximos en ese
país. El modelo de falda de manta tiene estampados detalles
de la Virgen de Guadalupe, mexicanos ahorcados, fusilados o mujeres
en celebraciones Eucarísticas clandestinas durante la persecución religiosa del primer
cuarto del siglo XX. Si bien tampoco nos vamos a
detener en una consideración más profunda sobre la utilización de
elementos religiosos en festivales paganos, sí parece justo reflexionar sobre
los amplios espacios concedidos a agnósticos, ateos “intelectuales” y algunos
creyentes que han hablado en abierta oposición respecto a esto.
Y es que tanto en el caso español como en
el mexicano, se echan de menos, en determinados periódicos, canales
de televisión y estaciones de radio, las columnas o tiempo
destinados a las voces de aquellos que se quiere hacer
pasar como los malos de la historia. Un medio de
comunicación que está abierto a su misión y es conciente
de su deber (presentar con objetividad y claridad la información)
en honor a la verdad y por amor y servicio
al hombre y a la sociedad, no se cierra a
determinados sectores y se abre indiscriminadamente a otros. Ofrece paridad
de oportunidades y se aferra no a una ideología sino
a la verdad.
Los que recibimos la información debemos ser
capaces de identificar y discernir la interpretación que puede estar
o no en sintonía con la verdad de fondo: una
palabra, una expresión, pueden marcar la diferencia. El principio para
que lleguemos a una buena conclusión no precisa de grandes
conocimientos; basta con reflexionar y captar qué se dice, cómo
se dice, quién lo dice y por qué lo dice.
No resulta extraño que puntuales medios de comunicación abran generosamente
sus páginas o programación a quienes disienten de la común
y correcta ortodoxia del creyente católico y únicamente abran sus
espacios para manipular declaraciones o entresacar líneas jugando a una
doble interpretación. La tarea del que recibe no es repetir
lo que le dicen sino ver si lo expresado es
la verdad.
Si te interesó el artículo te invitamos a escribirle
a su autor dando un click aquí
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Dudas, consejos y asesorías sobre el uso ético de los medios de comunicación a la luz de la doctrina de la Iglesia y su aprovechamiento para el progreso de la sociedad
Ver todos los consultores