La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Juan Pablo II En los Medios de Comunicación Social la Ética debe tener prioridad sobre la Tecnología
Mensaje de Juan Pablo II con motivo de la Asamblea Plenaria del PCCS. En ella hace un interesante recuento del papel que ha desempeñado la Iglesia en los medios de comunicación social.
En los Medios de Comunicación Social la Ética debe tener prioridad sobre la Tecnología
MENSAJE JUAN PABLO II 20 DE MARZO DE 1998, VATICANO
EN LOS MEDIOS
DE COMUNICACIÓN SOCIAL LA ÉTICA DEBE TENER PRIORIDAD SOBRE LA
TECNOLOGÍA CON OCASIÓN DE LA ASAMBLEA PLENARIA DEL PONTIFICIO CONSEJO PARA
LAS COMUNICACIONES SOCIALES
1. Éste es un año significativo para el
Consejo pontificio para las comunicaciones sociales, porque se celebra el
50º aniversario de la creación de la Comisión pontificia para
las películas educativas y religiosas por obra de mi predecesor
el Papa Pío XII.
Durante los años posteriores al concilio
Vaticano II, la Comisión constituyó un signo claro de la
implicación creciente de la Iglesia en el mundo de las
comunicaciones sociales y de su reconocimiento de la inmensa influencia
de los medios de comunicación modernos en la vida de
la sociedad. Finalmente, hace diez años, con la promulgación de
la constitución apostólica Pastor bonus, la Comisión fue elevada a
la categoría de Consejo pontificio. Cada uno de estos pasos
no sólo han correspondido al momento cada vez más importante
de la revolución de las comunicaciones, sino también al reconocimiento
creciente de la Iglesia del papel de los medios de
comunicación en su misión, como un instrumento y un campo
de evangelización.
Al saludaros a vosotros, saludo a todos aquellos a
quienes representáis, a las numerosas personas que han trabajado a
lo largo de los años en la Comisión pontificia y
ahora lo hacen en el Consejo pontificio para las comunicaciones
sociales. Saludo con especial afecto al cardenal Andrzej María Deskur,
vuestro presidente emérito, que ha sido protagonista en gran parte
de la historia del Consejo, y al arzobispo John P.
Foley, cuya dedicación todos conocéis.
2. En los últimos años, la
revolución de las comunicaciones ha continuado su rápido progreso. De
hecho, hoy afrontamos un inmenso desafío, dado que la tecnología
a menudo parece moverse a tal velocidad, que ya no
podemos controlar a dónde podría llevarnos.
Sin embargo, también estamos
en un tiempo muy prometedor, puesto que la tecnología de
las comunicaciones puede ayudar a derribar barreras y crear nuevos
vínculos de comunión y nuevas formas de oportunidad en un
mundo donde la solidaridad humana es el camino esencial hacia
el futuro.
La Iglesia está convencida de que las comunicaciones
modernas, al permitir un gran flujo de información y un
mayor sentido de solidaridad entre todos los miembros de la
familia humana, pueden dar una contribución significativa al progreso espiritual
de la humanidad y, de ese modo, a la difusión
del reino de Dios (cf. Inter mirifica, 2).
En una situación
tan compleja como la de las comunicaciones actuales, hacen falta
un cuidadoso discernimiento y una educación efectiva, basada siempre en
el reconocimiento de la prioridad de la ética sobre la
tecnología, la primacía de la persona sobre las cosas y
la superioridad de lo espiritual sobre lo material (cf. Redemptor
hominis, 16). Vuestra asamblea plenaria de este año ha considerado
el tema de la ética en las comunicaciones un asunto
de creciente urgencia, puesto que los medios de comunicación están
ejerciendo cada vez un influjo mayor en la vida de
todos los pueblos del mundo.
El reciente documento del Consejo
sobre: Ética en la publicidad da una contribución real a
este discernimiento, pues, por una parte, muestra el inmenso potencial
de la publicidad para apoyar "honesta y éticamente una responsable
competitividad que contribuya al crecimiento económico y al servicio del
auténtico desarrollo humano" (n. 5: L´Osservatore Romano, edición en lengua
española, 11 de abril de 1997, p. 9); y, por
otra, llama la atención sobre sus posibles abusos y su
influjo en la vida de la sociedad.
Espero que ese
documento resulte útil para promover la reflexión y el diálogo
entre los profesionales de la comunicación, con el fin de
dar una contribución responsable y constructiva a la educación de
los consumidores y, por tanto, a la promoción del bien
común de la sociedad.
3. Este año, durante el cual la
Iglesia reflexiona en la persona y en la obra del
Espíritu Santo como preparación para la celebración del gran jubileo
del año 2000, nuestro pensamiento va espontáneamente a la tarea
de la nueva evangelización que el Espíritu Santo inspira y
sostiene.
Dado que esta evangelización tiene que ser "nueva en
su ardor, en sus métodos, en su expresión" (Discurso a
la XIX Asamblea plenaria del CELAM, Puerto Príncipe, 9 de
marzo de 1983: L´Osservatore Romano, edición en lengua española, 20
de marzo de 1983, p. 24), no puede menos de
recurrir a los medios de comunicación social más modernos y
efectivos.
El mensaje de salvación, confiado a la Iglesia para
que lo proclame "hasta los confines de la tierra" (Hch
1,8), debe conservar toda su lozanía y atractivo cuando se
dirige a cada nueva generación y encuentra una expresión creativa
en cada medio.
A este respecto, es un signo muy positivo
el hecho de que los medios de comunicación social se
están considerando como algo más que simples instrumentos. Son en
sí mismos un mundo, "una cultura y una civilización" (Ecclesia
in Africa, 71), que la Iglesia también está llamada a
evangelizar. Por eso, la cuestión de la implicación de la
Iglesia en el mundo de las comunicaciones sociales se convierte
en parte de su misión, buscando una verdadera inculturación (cf.
Redemptoris missio, 37).
Al mismo tiempo, el mundo de las comunicaciones
sociales no constituye un sector aislado; influye en las diversas
culturas y está profundamente insertado en estas culturas. Por tanto,
no sólo hay que inculturar la predicación del Evangelio en
el mundo de las comunicaciones sociales; también tiene que encarnarse
en ese mundo, y a través de él, en la
variedad de culturas, antiguas y modernas, a las que los
actuales medios de comunicación están abriéndoles una puerta.
4. Para dar
este testimonio, todos los creyentes en Cristo necesitan un nuevo
celo, que sólo puede venir de una fe más ardiente.
Ojalá que en este año del Espíritu Santo seáis fortalecidos
en vuestro compromiso de hacer del Consejo pontificio para las
comunicaciones sociales un instrumento de evangelización, tan importante para la
Iglesia, que es misionera por su naturaleza y existe con
el fin de evangelizar.
María, madre de la Iglesia, os
sostenga en vuestros esfuerzos por comunicar a Cristo al mundo.
Con gratitud por vuestro servicio al Evangelio, os imparto a
todos mi bendición apostólica. Vaticano, 20 de marzo de 1998.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Dudas, consejos y asesorías sobre el uso ético de los medios de comunicación a la luz de la doctrina de la Iglesia y su aprovechamiento para el progreso de la sociedad
Ver todos los consultores