Día en que crucificaron a Cristo en el Calvario. Cómo rezar el Via Crucis. La Virgen de la Soledad
Viernes Santo
En este día recordamos cuando Jesús muere en la cruz
para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna. El
sacerdote lee la pasión de Cristo en la liturgia de
la Adoración a la cruz. Ese día no se celebra
la Santa Misa.
En las iglesias, las imágenes se cubren con
una tela morada al igual que el crucifijo y el
sagrario está abierto en señal de que Jesús no está.
El color morado en la liturgia de la Iglesia significa
luto. Se viste de negro la imagen de la Virgen
en señal de luto por la muerte de su Hijo.
Este día
manda la Iglesia guardar el ayuno y la abstinencia. Se
acostumbra rezar el Vía Crucis y meditar en las Siete Palabras de Jesús en la cruz. Se participa en
la Liturgia de Adoración a la Cruz con mucho amor,
respeto y devoción. Se trata de acompañar a Jesús en
su sufrimiento. A las tres de la tarde, recordamos la crucifixión
de Jesús rezando el Credo.
¿Cómo se reza un Via Crucis?
Esta
costumbre viene desde finales del siglo V, cuando los cristianos
en Jerusalén, se reunían por la mañana del Viernes
Santo a venerar la cruz de Jesús. Volvían a reunirse
al empezar la tarde para escuchar la lectura de la
Pasión.
El Via Crucis es una manera de recordar la pasión
de Jesús y de revivir con Él y acompañarlo en
los sufrimientos que tuvo en el camino al Calvario.
Se
divide en catorce estaciones que narran, paso a paso, la
Pasión de Cristo desde que es condenado a muerte hasta
que es colocado en el sepulcro.
El Via Crucis se reza
caminando en procesión, como simbolismo del camino que tuvo que
recorrer Jesús hasta el Monte Calvario. Hasta adelante, alguno de
los participantes lleva una cruz grande y es el que
preside la procesión. Se hacen paradas a lo largo del
camino para reflexionar en cada una de las estaciones, mediante
alguna lectura específica.
Si se desea, después de escuchar con atención
la estación que se medita y al final de cada
una, se puede rezar un Padrenuestro, mientras se camina hasta
la siguiente estación. El que lleva la cruz, se la
puede pasar a otra persona.
Via Crucis para jovenes
1.- Jesús es
condenado a muerte
Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos. Que por
tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Mi buen Jesús, te han
condenado a muerte. ¿Estás triste? ¿ Estás asustado? En tu lugar
yo me sentiría así. Yo quiero quedarme junto a ti
para que no te sientas sólo. Ayúdame, Jesús, a tener
fuerzas para quedarme junto a ti.
2.- Jesús es cargado con
la cruz
Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos. Que por tu
Santa Cruz redimiste al mundo.
Jesús mío, te han cargado con
la cruz. La veo muy grande y seguramente te pesa
mucho. Yo quiero ayudarte.
Dios mío, ayúdame a portarme muy
bien y así ayudar a Jesús, tu Hijo, para que
la cruz le pese un poco menos este Viernes Santo.
3.-
Jesús cae por primera vez
Te alabamos Oh Cristo y te
bendecimos. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Te has lastimado,
mi buen Jesús, pero te vuelves a levantar. Sabes que
debes seguir adelante. Yo quiero seguir contigo. Dios mío, dame
fuerzas para levantarme cuando me caiga y así seguir adelante,
como lo hizo Jesús.
4.- Jesús encuentra a María.
Te alabamos Oh
Cristo y te bendecimos. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
María, ves pasar a tu Hijo y te duele mucho
verlo así. Te duele más que a todos nosotros. Pero
tú confías en Dios y Él te hace fuerte y
mantiene viva tu esperanza en la resurrección.
María, déjame estar contigo
acompañándote y ayúdame a parecerme cada día más a ti.
5.-
Jesús es ayudado por el Cireneo
Te alabamos Oh Cristo y
te bendecimos. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
El Cireneo
te ayuda a cargar la cruz. Yo también quiero ayudarte
cada vez que te vea cansado.
Dios mío, ayúdame a
ser generoso y servicial. En mi casa, en la escuela
y en todo lugar para así parecerme al Cireneo y
ayudar a tu Hijo a cargar la cruz.
6.- La Verónica
enjuga el rostro de Jesús
Te alabamos Oh Cristo y te
bendecimos. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Una mujer se
ha acercado a ti, mi buen Jesús y te ha
limpiado la cara. Tú la miras con mucho amor. Así
quieres que tratemos a nuestros semejantes.
Dios mío, así como la
Verónica se acercó con tu Hijo, yo también quiero hacerlo
con mis hermanos.
7.- Jesús cae por segunda vez
Te alabamos Oh
Cristo y te bendecimos. Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.
Otra vez te has caído, mi buen Jesús. Es que
el camino es muy largo y difícil. Pero nuevamente tú
te has levantado. Tú sabes que es necesario levantarse y
seguir adelante hasta el final.
Jesús, ayúdame a levantarme igual
que tú, para poder seguir adelante en mi camino hacia
ti.
8.- Jesús consuela a las santas mujeres
Te alabamos Oh Cristo
y te bendecimos. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Hay
unas mujeres en el camino del calvario y tú te
has detenido a saludarlas. Es tan grande tu corazón que
las consuelas, en lugar de recibirlo. Quieres darles la esperanza
de la Resurrección.
Dios mío, ayúdame a tener el corazón
tan grande como el de tu Hijo Jesús, para ayudar
siempre a mis hermanos.
9.- Jesús cae por tercera vez
Te alabamos
Oh Cristo y te bendecimos. Que por tu Santa Cruz redimiste
al mundo.
Una vez más, mi buen Jesús, una vez más
has caído. Y una vez más te has levantado. Tú
sabes que es necesario llegar hasta el final para así
poder salvarnos del pecado.
Gracias, mi buen Jesús, porque te levantaste
y así me salvaste. Ayúdame a mí a levantarme cada
vez que me caiga.
10.- Jesús es despojado de sus vestidura
Te
alabamos Oh Cristo y te bendecimos. Que por tu Santa Cruz
redimiste al mundo.
Mi buen Jesús. Te quitan la única túnica
que tienes y los soldados la juegan a los dados.
Vas a morir pobre, como también naciste pobre. Pero tú
nos dijiste una vez que tu Reino no es de
éste mundo, y son las puertas del cielo las que
quieres abrir para nosotros.
Gracias, mi buen Jesús, gracias por querer
salvarme.
11.- Jesús es clavado en la cruz
Te alabamos Oh Cristo
y te bendecimos. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Has
llegado a la parte alta del monte, mi buen Jesús.
Y te clavaron en la cruz como si fueras el
peor de los ladrones. Pero tú sabes perdonar a quienes
lo hicieron. Y también nos perdonas nuestras faltas.
Jesús mío, también
perdóname a mí. Yo te quiero mucho y no me
gusta verte así.
12.- Jesús muere la cruz
Te alabamos Oh Cristo
y te bendecimos. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Mi
buen Jesús, viniste al mundo a salvarnos y ahora lo
has logrado. Con tu muerte en la cruz, con tu
obediencia a tu Padre nos has abierto las puertas del
cielo.
Gracias, mi buen Jesús, gracias. Ahora ayúdame para que yo
me gane el Cielo.
13.- Jesús es bajado de la cruz
Te
alabamos Oh Cristo y te bendecimos. Que por tu Santa Cruz
redimiste al mundo.
María, tu Madre, te detiene entre sus brazos.
Está muy triste, pero sigue confiando en Dios. Ella sabe
que este no es el final.
María, tú te convertiste
en mi Madre desde la cruz. Jesús nos ha
querido hacer ese regalo.Ayúdame a estar muy cerca de ti
y de tu hijo toda mi vida.
14.- Jesús es colocado
en el sepulcro
Te alabamos Oh Cristo y te bendecimos. Que por
tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Ahora todo ha terminado. La
gente vuelve a su casa. Pero a nosotros nos queda
la esperanza de la resurrección.
Sabemos que tú vivirás siempre. En
el Cielo, en el Sagrario y también en nuestro corazón. Ayúdame,
mi buen Jesús, ayúdame a resucitar contigo cada día, y
a vivir con la alegría de la resurrección.
Vía Crucis para
niños
Primera estación: Jesús es condenado a muerte
Jesús mío,
tu silencio me enseña a llevar las contradicciones con paciencia. Padrenuestro.
Segunda
estación: Jesús va cargado con la Cruz
Esta Cruz,
¡Jesús mío! Debiera ser mía; mis pecados te crucificaron. Padrenuestro.
Tercera
estación: Jesús cae por primera vez bajo la Cruz
¡Jesús mío!
Por esta primera caída, no me dejes caer en pecado
mortal. Padrenuestro.
Cuarta estación: Jesús encuentra a su Madre
Que ningún afecto
humano, ¡Jesús mío!, me impida seguir el camino de la
cruz. Padrenuestro.
Quinta estación: Simón, el cirineo, ayuda a Jesús a
llevar la cruz
Jesús, amigo mío, que yo acepte con resignación
cualquier prueba que sea tu Voluntad enviarme. Padrenuestro.
Sexta estación: La
Verónica enjuga el rostro de Jesús
Imprime, Jesús, tu sagrado rostro
sobre mi corazón y concédeme que nunca lo borre el
pecado. Padrenuestro.
Séptima estación: Jesús cae por segunda vez
Jesús mío, déjame
ayudarte a levantarte, y cuando yo me caiga, me ayudas
tú. Padrenuestro.
Octava estación: Jesús consuela a las santas mujeres
Mi mayor
consuelo, ¡Jesús mío!, sería oírte decir: muchos pecados te son
perdonados, porque has amado mucho. Padrenuestro.
Novena estación: Jesús cae
por tercera vez
Jesús, cuando me sienta cansado en el camino
de la vida, sé Tú mi apoyo y
mi perseverancia en los trabajos. Padrenuestro.
Décima estación: Jesús es despojado
de sus vestiduras
Despójame, Jesús, del afecto de las cosas terrenas
y revísteme de la túnica del arrepentimiento y penitencia. Padrenuestro.
Undécima
estación: Jesús es clavado en la cruz
Enséñame, amado Jesús mío,
a perdonar las injurias y olvidarlas. Padrenuestro.
Duodécima estación: Jesús
muere en la cruz
Ya estás en la agonía, Jesús mío,
pero tu Sagrado Corazón late de amor por los pobres
pecadores. Haz que te ame. Padrenuestro.
Décimo tercera estación: Jesús
es bajado de la cruz
Tu cruz se ha quedado vacía
y nosotros, tristes. Ayúdanos a saber esperar la alegría de
la resurrección. Padrenuestro.
Décimo cuarta estación: Jesús es colocado en
el sepulcro
Cuando yo, Jesús, te reciba en mi corazón
en la sagrada Eucaristía, haz que halles digna morada, para
Ti. Padrenuestro.
Esta devoción consiste
en reflexionar en las últimas siete frases que pronunció Jesús
en la cruz, antes de su muerte.
Primera Palabra
"Padre: Perdónalos
porque no saben lo que hacen". (San Lucas 23, 24)
Jesús nos dejó una gran enseñanza con estas palabras, ya
que a pesar de ser Dios, no se ocupó de
probar su inocencia, ya que la verdad siempre prevalece. Nosotros
debemos ocuparnos del juicio ante Dios y no del de
los hombres. Jesús no pidió el perdón para Él porque
no tenía pecado, lo pidió para quienes lo acusaron. Nosotros
no somos nadie para juzgar. Dios nos ha perdonado grandes
pecados, por lo que nosotros debemos perdonar a los demás.
El perdonar ayuda a quitar el odio. El amor debe
ganar al odio. La verdadera prueba del cristiano no consiste
en cuánto ama a sus amigos, sino a sus enemigos.
Perdonar a los enemigos es grandeza de alma, perdonar es
prueba de amor.
Segunda Palabra
"Yo te aseguro: Hoy
estarás conmigo en el paraíso". (San Lucas 23,43)
Estas palabras nos
enseñan la actitud que debemos tomar ante el dolor y
el sufrimiento. La manera como reaccionemos ante el dolor depende
de nuestra filosofía de vida. Dice un poeta que dos
prisioneros miraron a través de los barrotes de su celda
y uno vio lodo y otro vio estrellas. Estas son
las actitudes que se encuentran manifestadas en los dos ladrones
crucificados al lado de Jesús: uno no le dio sentido
a su dolor y el otro sí lo hizo. Necesitamos
espiritualizar el sufrimiento para ser mejores personas. Jesús en la
cruz es una prueba de amor. El ladrón de la
derecha, al ver a Jesús en la cruz comprende el
valor del sufrimiento. El sufrimiento puede hacer un bien a
otros y a nuestra alma. Nos acerca a Dios si
le damos sentido.
Tercera Palabra
"Mujer, ahí tienes a tu hijo.
Ahí tienes a tu Madre". (San Juan 19, 26-27)
La Virgen
es proclamada Madre de todos los hombres. El amor busca aligerar
al que sufre y tomar sus dolores. Una madre cuando
ama quiere tomar el dolor de las heridas de sus
hijos. Jesús y María nos aman con un amor sin
límites. María es Madre de cada uno de nosotros. En
Juan estamos representados cada uno de nosotros. María es el
refugio de los pecadores. Ella entiende que somos pecadores.
Cuarta
Palabra
"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (San
Marcos 15, 34)
Es una oración, un salmo. Es el hijo
que habla con el Padre. Estas palabras nos hacen pensar
en el pecado de los hombres. El pecado es la
muerte del alma. La bondad es el constante rechazo al
pecado. El pecado es el abandono de Dios por parte
del hombre. El hombre rechazó a Dios y Jesús experimentó
esto.
Quinta Palabra
"¡Tengo sed!" (San Juan 19, 28)
La sed es
un signo de vida. Tiene sed de dar vida y
por eso muere. Él tenía sed por las almas de los
hombres. El Pastor estaba sólo, sin sus ovejas. Durante toda
su vida Jesús había buscado almas. Los dolores del cuerpo
no eran nada en comparación del dolor del alma. Que
el hombre despreciara su amor le dolía profundamente en su
corazón. Todo hombre necesita ser feliz y no se puede
ser feliz sin Dios. La sed de todo hombre es
la sed del amor.
Sexta Palabra
"Todo está consumado". (San
Juan 19, 30)
Todo tiene sentido: Jesús por amor nos da
su vida. Jesús cumplió con la voluntad de su Padre.
Su misión terminaría con su muerte. El plan estaba realizado.
Nuestro plan no está aún terminado, porque todavía no hemos
salvado nuestras almas. Todo lo que hagamos debe estar dirigido
a este fin. El sufrimiento, los tropiezos de la vida
nos recuerdan que la felicidad completa solo la podremos alcanzar
en el cielo. Aprendemos a morir muriendo a nosotros mismos,
a nuestro orgullo, nuestra envidia, nuestra pereza, miles de veces
cada día.
Séptima Palabra
"Padre, en tus manos encomiendo mi
espíritu". (San Lucas 23, 46)
Jesús muere con serenidad, con paz,
su oración es de confianza en Dios. Se abandona en
las manos de su Padre. Estas palabras nos hacen pensar
que debemos de cuidar nuestra alma, no sólo nuestro
cuerpo. Jesús entregó su cuerpo, pero no su alma. Devolvió
su espíritu a su Padre no con grito de rebelión
sino con un grito triunfante. Nadie nos puede quitar nuestro
espíritu. Es importante recordar cual es nuestro destino en
al vida para no equivocarnos de camino a seguir. Jesús
nunca perdió de vista su meta a seguir. Sacrificó todo
para alcanzarla. Lo más importante en la vida es la
salvación de nuestras almas.
La Virgen de la Soledad
Bajo el título de la Virgen de la Soledad,
se venera a María en muchos lugares y se celebra
el viernes santo.
El Viernes Santo se acompaña a María en
la experiencia de recibir en brazos a su Hijo muerto
con un sentido de condolencia. Se dice que se le
va a dar el pésame a la Virgen, cuya imagen
se viste de negro ese día, como señal de luto.
Acompañamos a María en su dolor profundo, el dolor de
una madre que pierde a su Hijo amado. Ha presenciado
la muerte más atroz e injusta que se haya realizado
jamás, pero al mismo tiempo le alienta una gran esperanza
sostenida por la fe. María vio a su hijo abandonado
por los apóstoles temerosos, flagelado por los soldados romanos, coronado
con espinas, escupido, abofeteado, caminando descalzo debajo de un madero
astilloso y muy pesado hacia el monte Calvario, donde finalmente
presenció la agonía de su muerte en una cruz, clavado
de pies y manos. María saca su fortaleza de la
oración y de la confianza en que la Voluntad de
Dios es lo mejor para nosotros, aunque nosotros no lo
comprendamos.
Es Ella quien con su compañía, su fortaleza y su
fe nos da fuerza en los momentos del dolor, en
los sufrimientos diarios y pidámosle la gracia de sufrir unidos
a Jesucristo, en nuestro corazón, para así unir los sacrificios
de nuestra vida a los de ella y comprendamos que
en el dolor, somos más parecidos a Cristo y capaces
de amarlo con mayor intensidad.
La imagen de la Virgen dolorosa
nos enseña a tener fortaleza ante los sufrimientos de la
vida. Encontremos en Ella una compañía y una fuerza para
dar sentido a los propios sufrimientos.
Se le puede cantar a
la Virgen la siguiente canción:
En el sufrimiento supiste callar, y junto a
tu hijo enseñas a amar. Un Viernes Santo, con gran dolor, sufre en
silencio junto al redentor; desde esa hora, hora de cruz, es nuestra
Madre, nos la dio Jesús.
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5 continentes, ellos también lo necesitan Dios
bendiga nuestra única Iglesia fundada por
Jesucristo, Señor y Salvador de nuestras vidas.
que bueno es saber que tenemos un Papá que s Dios,
una madre que Madre de Dios, un Hermano que es
dios y El E.Santo nuestro amigo que es Dios. Que
bendición.
Dios los bendiga por esta ilustracion de SEMANA
SANTA, excelente, en el año de LA FE sigamos, al
Papa FRANCISCO I, Y UDS, HERMANOS CONTINUEN CON
ESTos mensajes de formacion,
me parecio... exelente.. oreciso... explicacion...
sin rodeos... y buenos los tips para realizarlo en
un grupo.. de manera q no sea aburrido y tedioso...
en en dos palabras espectacularmente concreto..
gracias...
Gracias, por ayudarnos a entender de una manera
clara y sencilla...y con un lenguaje simple que
podemos comprender como conmemorar el jueves y el
viernes santo.
para mi en lo personal, no me gusta ver como crucificaron a Jesucristo, porque lo mataron muy salvajemente sin piedad, yo pienso que si Jesus, viera como el hombre moderno revive como lo crusificaron, no lo permitiria. Y Dios siento que tampoco le gusta que el hombr, se mofe de su su hijo JESUSUCRISTO. porque Dios quiere que nos portemos bien, y nos amemos unos a los otros
El hombre de dolores
Son los hombres quienes fabrican las religiones.
Por eso es legítimo preguntar e indagar de qué
manera ellas incorporan experiencias humanas
fundamentales como el dolor en su estructura de
fe. En la religión cristiana son varios los
vocablos que describen y abordan el fenómeno del
dolor: llorar, quejar, sentir miedo o angustia.
También la palabra dolor. Pero el término central
es sufrimiento. Y se aplica tanto a Jesús, que
padeció en la cruz, como a sus seguidores, que
sufren. Como muestran los documentos más antiguos
del Nuevo Testamento -las cartas del apóstol
Pablo- a los cristianos se les vaticinó
públicamente el sufrimiento desde el inicio.
Sigue siendo discutido en qué medida y hasta qué
punto hay que valorarlo como hecho histórico. El
sufrimiento de los cristianos bajo el dominio de
los romanos en la mayoría de los casos fue
reclamado nostálgica y anhelantemente. Se fantaseó
con él. La política religiosa del imperio romano
fue tolerante y la mayoría de las fuentes de los
tres primeros siglos reflejan un desarrollo de la
Iglesia católica sin trabas ni molestias.
Por ejemplo, y según últimas valoraciones, hasta
inicios del siglo IV, cuando el emperador
Constantino favoreció la religión cristiana e
introdujo su exaltación a culto del Estado, dentro
de una población total de siete millones de
cristianos habrían padecido la muerte del martirio
menos de mil. Lo que significa que la idea de que
la Iglesia cristiana se fundó sobre la sangre de
los mártires es un mito, por mucho que en casos
particulares la firmeza de hombres y mujeres,
demostrada hasta la muerte, causara sensación. Sea
como fuere la importancia que los cristianos
atribuyen al sufrimiento de Cristo y al de su
Iglesia en la devoción cristiana y teología merece
una mirada profunda.
Todos los años se hace patente el sufrimiento
cristiano en el viernes santo. En este día existe
una atmósfera de bandera a media hasta opaca y
tristona. Es un día de “dies irae”, de luto. Es en
Pascua, dos días después, cuando el creyente puede
desvestirse el luto y alegrarse. Este dolor de
viernes santo se ha instalado en la mayoría de
iglesias en el sentido literal.
Junto al altar se encuentra un crucifijo, pero no
sólo aquí sino también en muchas salas judiciales.
El crucifijo representa el símbolo de la religión
cristiana y a pesar de una descristianización
creciente se mantiene tercamente por costumbre,
pero también porque la tradición unida al hombre
de dolores, Jesús, se halla muy anclada en nuestra
cultura. Incluso a aquellos oyentes alejados de la
Iglesia se les acerca cada año a través de vía
crucis, procesiones de semana santa,
escenificaciones del dolor, el morado y la cruz o
mediante los grandes oratorios de Juan Sebastián
Bach.
El sufrimiento de Cristo, su cruz, es en el fondo
parte de un juego celestial cuidadosamente
escenificado: Dios entregó a su hijo para que
muriera por los pecados de los hombres. Por
consiguiente este hijo tenía que ser el sin
pecado.
Sólo así y no de otra forma era él apto para el
milagro de portar el inconmensurable peso de los
pecados. Con distintas imágenes y de diversos
modos -reconciliación, rescate, liberación y
reparación- pinta y describe la tradición
cristiana esta maquinaria de la salvación.
En su base yace el mismo fenómeno: Cristo sufrió
su muerte por un pecado original anterior, el
pecado original de Adán, para crear y poner de
nuevo orden y salvación en todos los descendientes
de Adán. El hijo de Dios aplacó a Dios y
reconcilió con ello a los hombres. Si se sigue
este discurso hasta el final se tiene que el
sufrimiento del cordero inocente sacrificado,
Cristo, tendría que haber supuesto también un
final anticipado del sufrimiento y dolor de los
salvados por él. Pero esta eliminación del dolor o
no se da nunca o se da sólo de manera incompleta,
y es que lo imperfecto del sufrimiento de Cristo
tiene mucha más fuerza, es mucho más activo, que
la perfección de la salvación por Cristo.
Nada extraño que el Dios crucificado se halle de
nuevo en el centro de la fe cristiana. La cruz se
entiende por doquier como el símbolo que siempre
se ha entendido: de la victoria, de la salvación o
de la superación de la muerte. Y porque en él
pende el cadáver de Jesús de Nazaret se hace
necesaria la negación de la vida y la afirmación
del dolor.
Los cristianos se ven por ello impelidos a
preguntarse: ¿Acaso somos mejores que Dios? ¿No
deberíamos más bien apropiarnos de su dolor?
¿Tenemos que sufrir necesariamente como Cristo?
Todo esto ocurrió casi forzosamente así porque no
llegaba, se retrasaba, la llegada del reino de
Dios con la que se esperaba recibir el premio
celestial. Así los primeros cristianos prefirieron
mantenerse junto al cadáver sobre el madero de la
cruz convirtiendo rápidamente este mundo con
siempre nuevos circunloquios en campo o lugar de
sufrimiento. Y la mayoría de los cristianos les
han seguido hasta el día de hoy.
El sufrimiento y sobre todo el martirio siguieron
vigentes en adelante como garantía para el
tránsito al reino celestial. El obispo Ignacio de
Antioquia, que fue llevado preso a Roma a inicios
del siglo II, se alegraba "de ser pasto de las
fieras salvajes, siendo posible a través de ellas
alcanzar el cielo". Y prosigue: "Soy espiga de
Dios, molida y triturada por los dientes de las
fieras para convertirme en pan puro de Cristo". Al
mismo tiempo les advertía el obispo, deseoso de
sufrir y padecer, de cuidarse de no liberarle del
martirio mediante rescate.
Protestas ocasionales de hermanos cristianos en la
fe y profanos diagnosticaron una tal ansia de
martirio como enfermedad. Pero no dio frutos. Por
lo visto es un axioma de lógica religiosa que el
mártir automáticamente recibe su premio en el
cielo y en el padecimiento de sus dolores de
muerte abre también a sus hermanos cristianos el
camino al paraíso.
Detrás subyace la idea de un trueque, en un primer
momento contradictorio pero a fin de cuentas
provechoso: Mediante la entrega de la vida
terrenal el mártir se asegura la bienaventuranza
celestial.
Esta contabilidad espantosa animó no sólo a los
mártires de la antigua Iglesia a recorrer el
penoso camino hacia Dios, sino que debía
demostrarse en épocas posteriores además como un
medio soberbio para ejercer la política.
A los cruzados de la Edad Media se les presentó
como motivación el mismo premio celestial, igual
que a los mercenarios en la Guerra de los Treinta
años, daba igual en qué parte combatían. Cálculo
que hoy mismo en muchos sitios sigue conservando
su fuerza de atracción: Quien muera por la causa
justa de Dios, a ese tal se le retribuirá.
En la Edad Media el sufrimiento fue en definitiva
el motivo principal de la piedad cristiana.
Comenzando con la mística intelectual de la pasión
comparativamente inofensiva del predicador de
cruzada Bernardo de Clairvaux se llega a
formaciones diferentes del dolor como, por
ejemplo, la mística franciscana del sufrimiento,
la mística de las mujeres, la de la contemplación
de las heridas de Jesús, la de la estigmatización
y la de los ejercicios prácticos de penitencia.
Especial relevancia adquiere la mística de
mujeres, vivida en parte de manera intelectual-
contemplativa y en parte de modo práctico, con
manifestaciones visionarias, espiritual-eróticas o
patologica-histéricas. Esta afinidad con el dolor
en la experiencia religiosa fue entre las mujeres
tan fuerte que en numerosos conventos de monjas
hubo que articular prohibiciones de flagelaciones
exageradas.
Sería incompleto un análisis del sufrimiento y
dolor de Cristo sin considerar el papel de la
sangre de Cristo. Recordemos los himnos
sangrientos: Ein Lämmlein geht und trägt die
Schuld der Welt und ihrer Kinder… ("Un corderito
camina portando la culpa del mundo y sus hijos…)"
u "Oh cabeza ensangrentada y herida") de Paul
Gerhardt (1607-1676), quien basó sólo su fe en
Jesús y su sangre y que ha encontrado muchos
seguidores hasta nuestros días.
Tal teología de la sangre se formula en
exageraciones del valor de la sangre de Jesús,
cuando por ejemplo se dice que una gota de él pesa
más que todos los pecados del mundo. Aquí, pero
también en todas las demás interpretaciones del
sufrimiento de Cristo, se sobrecarga la figura
histórica de Jesús de Nazaret con teorías que sólo
sirven para apaciguar la angustia propia y
asegurar la bienaventuranza personal en el cielo.
Vista de una manera sistemática el dolor sirve:
.- como instrumento de religión -cuando a él se le
atribuye una tarea comparable a la ley en atención
a la antropología bíblica. Mediante el dolor el
hombre reconoce sus propios límites frente a Dios
y tiene la posibilidad de conversión.
.- al enaltecimiento del sufrimiento -aparece
claro especialmente en la literatura de los
mártires. Cabe preguntar si en definitiva los
relatos de los martirios de la Iglesia cristiana y
la pornografía clásica no ponen su pie en las
mismas bases psicológicas. Y es que en ambas se
dirige la mirada y un vivo interés por
determinadas partes del cuerpo, que han perdido su
envoltura, incluida piel, pelo y carne y en ambas
se sirve dolor y placer con precisión anatómica-
quirúrgica.
.- como inicio y desencadenante de religión -en la
negación de un mundo concebido como enemigo. Esta
valoración surge porque el mundo se concibe como
aparente y contrario, desde el que merece emigrar
a la auténtica realidad.
De igual manera la experiencia del dolor puede
llevar al acabose de la religión. Aquí alcanza el
dramatismo de la teodicea. Por la realidad del
dolor y del sufrimiento, así como por la
injusticia en esta tierra, se llega al
cuestionamiento de la verdad religiosa y del
gobierno divino del mundo.
Al final todo depende de la pregunta banal y seria
sobre si existe aquel Dios, que envió a su hijo a
este mundo para reconciliar a él y a sus
habitantes consigo, resucitándole a continuación
de los muertos.
La crítica de la religión, que nos enseñó a
entender las religiones como proyección de los
anhelos humanos, y el método crítico-histórico,
que desenmascaró cada verso de la Biblia como
palabra humana, han sacudido en los últimos 200
años la verdad de esta exigencia tan eficazmente
que ella ya no se puede sostener.
La nueva realidad de la salvación, predicada
infatigablemente por la Iglesia, manifestada por
la resurrección de Jesús de los muertos, es una
nada y una patraña porque Jesús jamás resucitó. Si
falla el punto de referencia básico para la
teología cristiana del sufrimiento y el dolor a
uno no le queda más remedio que despedirse de
ella. El dolor quiere ser padecido y finalmente
superado por la salvación o el triunfo sobre la
muerte. Esta experiencia lo han hecho personas
miles de veces. Es la trágica ley de nuestra vida,
aunque también alentadora, al final no existe un
traslado al cielo sino una inserción en el todo.
Gerd Lüdemann/ Mikel Arizaleta 17 827 048
hola a dotos, Dios les bendiga en epecial en estos tiempos, que necesitamos mucho de el. la verdad me ayuda mucho los temas como estan desarrollados. soy catequista y me cuesta expresarme mucho. exitos en todo
Me parece super genial esta página, el contenido que se desarrolla muy completo; pero me parecería aún mejor que tuvieran una parte de cómo trabajar cada una de estas celebraciones con jovenes.
Mil gracias y por favor tengan en cuenta esta sugerencia.
Gracias por la informacion detallada ya que me sirve para ir conociendo sobre las actividades que tiene la iglesia Catolica, en el calendario letiurgico especificamente el de adoracion a la Cruz Dios se les pague.
es importante entender que estas siete palabras debemos aplicarlas todos los dias a nuestras vidas y padecer junto con Jesus todo eso que el paso por nosotros, es maravilloso descubrir el gran amor que el nos tiene por eso a el todo el honor y la gloria,
este articulo esta grandioso,Dios kiera sea tomado en cuenta por muchas personas ke amamos y tememos a Nstro padre creador y adoramos e su unico hijo ke c sacrifico por todos nos.
Gracias por compartir el mensaje de la Cruz, nos hace hijos de Dios y a el nos uniremos en su reino donde iniciamos con nuestro bautismo en este peregrinar hacia la Jerusalén celestial.
solo dios es el que puede por eso entregemos ha el en cuerpo y alma el pido contodo corazon que horemos por la señorita diana marcela cariño que se incuentra en la crinica en la siudad de cali colombia por mucha asucar en la sangre ella tiene solo 16 años de moles muchas bendiciones que dios los bendiga atodos gracias por las bendiciones que les podamos dar y por mi hija que dios siempre la compañe sellama yhoalibeth chavez fernandez la adoro mucho
Buenisima, las indicaciones solo ruego a Dios y a
Jesucristo por el perdón por mis pecados, por que no
soy buen hijo para ellos pero los amos y mi fe esta
depositado en ellos.
me siento con un gran gozo... me siento bien, he leido todo esto y me ha llegado al corazon... he llorado por jesus que vive y vivira por siempre en mi corazon, felices pascuas de resurreccion. bendiciones. amen y amen.
yo le agradesco por lo q publicado esto gracias por ayudarme en mi tarea de religion espero que sigan publicando mas cosas importantes se los agradesco en serio les deseo lo mejor a ustedes :) ;) chau
lo lei y me dio una paz enorme que necesito, bendito y alabado sea el señor que me dio la oportunidad de acercarme a su pagina, ha sido un dia fuerte en mi trabajo, es por eso que quise darme este espacio
Muy bueno e ilustrativo, mas que nada una buena herramienta virtual de trabajo a la que se le puede sacar mucho provecho, me uno a este trabajo y adjunto nuestra pagina del grupo para que también la visiten
htt://circulodereflexionteologicajuvenil.blog.spot.com/
soy catequista en mi parroquia y debo realizar la reflexión de la primera palabra en viernes santo y este artículo me ha servido mucho para ello, me alegra tener una respuesta a mis dudas. gracias.
Me gustó el contenido de la página. Ojalá pudieran
subir elementos de reflexión para cada día de la
semana santa, me refiero a contenidos catequeticos
acerca del siginificado de los diferentes elementos
que integran nuestra fe.