Autor: . | Fuente: La Santa Sede Catequesis de Primera Comunión por Benedicto XVI
Catequesis, que en forma de coloquio espontáneo, dirigió Benedicto XVI a unos cien mil niños que hicieron o que van a hacer la primera Comunión
Catequesis de Primera Comunión por Benedicto XVI
Catequesis, que en forma de coloquio espontáneo, dirigió Benedicto XVI
a unos cien mil niños que hicieron este año o
que van a hacer la primera Comunión, en un encuentro
celebrado en la plaza de San Pedro del Vaticano el
15 de octubre por la tarde
--Andrés: Querido Papa, ¿qué
recuerdo tienes del día de tu primera Comunión?
--Benedicto XVI:
Ante todo, quisiera dar las gracias por esta fiesta de
fe que me ofrecéis, por vuestra presencia y vuestra alegría.
Saludo y agradezco el abrazo que algunos de vosotros me
han dado, un abrazo que simbólicamente vale para todos vosotros,
naturalmente. En cuanto a la pregunta, recuerdo bien el día
de mi primera Comunión. Fue un hermoso domingo de marzo
de 1936; o sea, hace 69 años. Era un día
de sol; era muy bella la iglesia y la música;
eran muchas las cosas hermosas y aún las recuerdo. Éramos
unos treinta niños y niñas de nuestra pequeña localidad, que
apenas tenía 500 habitantes. Pero en el centro de mis
recuerdos alegres y hermosos, está este pensamiento -el mismo que
ha dicho ya vuestro portavoz-: comprendí que Jesús entraba en
mi corazón, que me visitaba precisamente a mí. Y, junto
con Jesús, Dios mismo estaba conmigo. Y que era un
don de amor que realmente valía mucho más que todo
lo que se podía recibir en la vida; así me
sentí realmente feliz, porque Jesús había venido a mí. Y
comprendí que entonces comenzaba una nueva etapa de mi vida
—tenía 9 años— y que era importante permanecer fiel a
ese encuentro, a esa Comunión. Prometí al Señor: "Quisiera estar
siempre contigo" en la medida de lo posible, y le
pedí: "Pero, sobre todo, está tú siempre conmigo". Y así
he ido adelante por la vida. Gracias a Dios, el
Señor me ha llevado siempre de la mano y me
ha guiado incluso en situaciones difíciles. Así, esa alegría de
la primera Comunión fue el inicio de un camino recorrido
juntos. Espero que, también para todos vosotros, la primera Comunión,
que habéis recibido en este Año de la Eucaristía, sea
el inicio de una amistad con Jesús para toda la
vida. El inicio de un camino juntos, porque yendo con
Jesús vamos bien, y nuestra vida es buena.
--Livia: Santo
Padre, el día anterior a mi primera Comunión me confesé.
Luego, me he confesado otras veces. Pero quisiera preguntarte: ¿debo
confesarme todas las veces que recibo la Comunión? ¿Incluso cuando
he cometido los mismos pecados? Porque me doy cuenta de
que son siempre los mismos.
--Benedicto XVI: Diría dos cosas:
la primera, naturalmente, es que no debes confesarte siempre antes
de la Comunión, si no has cometido pecados tan graves
que necesiten confesión. Por tanto, no es necesario confesarse antes
de cada Comunión eucarística. Este es el primer punto. Sólo
es necesario en el caso de que hayas cometido un
pecado realmente grave, cuando hayas ofendido profundamente a Jesús, de
modo que la amistad se haya roto y debas comenzar
de nuevo. Sólo en este caso, cuando se está en
pecado "mortal", es decir, grave, es necesario confesarse antes de
la Comunión. Este es el primer punto. El segundo: aunque,
como he dicho, no sea necesario confesarse antes de cada
Comunión, es muy útil confesarse con cierta frecuencia. Es verdad
que nuestros pecados son casi siempre los mismos, pero limpiamos
nuestras casas, nuestras habitaciones, al menos una vez por semana,
aunque la suciedad sea siempre la misma, para vivir en
un lugar limpio, para recomenzar; de lo contrario, tal vez
la suciedad no se vea, pero se acumula. Algo semejante
vale también para el alma, para mí mismo; si no
me confieso nunca, el alma se descuida y, al final,
estoy siempre satisfecho de mí mismo y ya no comprendo
que debo esforzarme también por ser mejor, que debo avanzar.
Y esta limpieza del alma, que Jesús nos da en
el sacramento de la Confesión, nos ayuda a tener una
conciencia más despierta, más abierta, y así también a madurar
espiritualmente y como persona humana. Resumiendo, dos cosas: sólo es
necesario confesarse en caso de pecado grave, pero es muy
útil confesarse regularmente para mantener la limpieza, la belleza del
alma, y madurar poco a poco en la vida.
--Andrés:
Mi catequista, al prepararme para el día de mi primera
Comunión, me dijo que Jesús está presente en la Eucaristía.
Pero ¿cómo? Yo no lo veo.
--Benedicto XVI: Sí, no
lo vemos, pero hay muchas cosas que no vemos y
que existen y son esenciales. Por ejemplo, no vemos nuestra
razón; y, sin embargo, tenemos la razón. No vemos nuestra
inteligencia, y la tenemos. En una palabra, no vemos nuestra
alma y, sin embargo, existe y vemos sus efectos, porque
podemos hablar, pensar, decidir, etc. Así tampoco vemos, por ejemplo,
la corriente eléctrica y, sin embargo, vemos que existe, vemos
cómo funciona este micrófono; vemos las luces.
En una palabra,
precisamente las cosas más profundas, que sostienen realmente la vida
y el mundo, no las vemos, pero podemos ver, sentir
sus efectos. No vemos la electricidad, la corriente, pero vemos
la luz. Y así sucesivamente. Del mismo modo, tampoco vemos
con nuestros ojos al Señor resucitado, pero vemos que donde
está Jesús los hombres cambian, se hacen mejores. Se crea
mayor capacidad de paz, de reconciliación, etc. Por consiguiente, no
vemos al Señor mismo, pero vemos sus efectos: así podemos
comprender que Jesús está presente. Como he dicho, precisamente las
cosas invisibles son las más profundas e importantes. Por eso,
vayamos al encuentro de este Señor invisible, pero fuerte, que
nos ayuda a vivir bien.
--Julia: Santidad, todos nos dicen
que es importante ir a misa el domingo. Nosotros iríamos
con mucho gusto, pero, a menudo, nuestros padres no nos
acompañan porque el domingo duermen. El papá y la mamá
de un amigo mío trabajan en un comercio, y nosotros
vamos con frecuencia fuera de la ciudad a visitar a
nuestros abuelos. ¿Puedes decirles una palabra para que entiendan que
es importante que vayamos juntos a misa todos los domingos?
--Benedicto XVI: Creo que sí, naturalmente con gran amor, con
gran respeto por los padres que, ciertamente, tienen muchas cosas
que hacer. Sin embargo, con el respeto y el amor
de una hija, se puede decir: querida mamá, querido papá,
sería muy importante para todos nosotros, también para ti, encontrarnos
con Jesús. Esto nos enriquece, trae un elemento importante a
nuestra vida. Juntos podemos encontrar un poco de tiempo, podemos
encontrar una posibilidad. Quizá también donde vive la abuela se
pueda encontrar esta posibilidad. En una palabra, con gran amor
y respeto, a los padres les diría: "Comprended que esto
no sólo es importante para mí, que no lo dicen
sólo los catequistas; es importante para todos nosotros; y será
una luz del domingo para toda nuestra familia".
--Alejandro: ¿Para
qué sirve, en la vida de todos los días, ir
a la santa misa y recibir la Comunión?
--Benedicto XVI:
Sirve para hallar el centro de la vida. La vivimos
en medio de muchas cosas. Y las personas que no
van a la iglesia no saben que les falta precisamente
Jesús. Pero sienten que les falta algo en su vida.
Si Dios está ausente en mi vida, si Jesús está
ausente en mi vida, me falta una orientación, me falta
una amistad esencial, me falta también una alegría que es
importante para la vida. Me falta también la fuerza para
crecer como hombre, para superar mis vicios y madurar humanamente.
Por consiguiente, no vemos enseguida el efecto de estar con
Jesús cuando vamos a recibir la Comunión; se ve con
el tiempo. Del mismo modo que a lo largo de
las semanas, de los años, se siente cada vez más
la ausencia de Dios, la ausencia de Jesús. Es una
laguna fundamental y destructora. Ahora podría hablar fácilmente de los
países donde el ateísmo ha gobernado durante muchos años; se
han destruido las almas, y también la tierra; y así
podemos ver que es importante, más aún, fundamental, alimentarse de
Jesús en la Comunión. Es él quien nos da la
luz, quien nos orienta en nuestra vida, quien nos da
la orientación que necesitamos.
--Ana: Querido Papa, ¿nos puedes explicar
qué quería decir Jesús cuando dijo a la gente que
lo seguía: "Yo soy el pan de vida"?
--Benedicto XVI:
En este caso, quizá debemos aclarar ante todo qué es
el pan. Hoy nuestra comida es refinada, con gran diversidad
de alimentos, pero en las situaciones más simples el pan
es el fundamento de la alimentación, y si Jesús se
llama el pan de vida, el pan es, digamos, la
sigla, un resumen de todo el alimento. Y como necesitamos
alimentar nuestro cuerpo para vivir, así también nuestro espíritu, nuestra
alma, nuestra voluntad necesita alimentarse. Nosotros, como personas humanas, no
sólo tenemos un cuerpo sino también un alma; somos personas
que pensamos, con una voluntad, una inteligencia, y debemos alimentar
también el espíritu, el alma, para que pueda madurar, para
que pueda llegar realmente a su plenitud. Así pues, si
Jesús dice "yo soy el pan de vida", quiere decir
que Jesús mismo es este alimento de nuestra alma, del
hombre interior, que necesitamos, porque también el alma debe alimentarse.
Y no bastan las cosas técnicas, aunque sean importantes.
Necesitamos
precisamente esta amistad con Dios, que nos ayuda a tomar
las decisiones correctas. Necesitamos madurar humanamente. En otras palabras, Jesús
nos alimenta para llegar a ser realmente personas maduras y
para que nuestra vida sea buena.
--Adriano: Santo Padre, nos
han dicho que hoy haremos adoración eucarística. ¿Qué es? ¿Cómo
se hace? ¿Puedes explicárnoslo? Gracias.
--Benedicto XVI: Bueno, ¿qué es
la adoración eucarística?, ¿cómo se hace? Lo veremos enseguida, porque
todo está bien preparado: rezaremos oraciones, entonaremos cantos, nos pondremos
de rodillas, y así estaremos delante de Jesús. Pero, naturalmente,
tu pregunta exige una respuesta más profunda: no sólo cómo
se hace, sino también qué es la adoración. Diría que
la adoración es reconocer que Jesús es mi Señor, que
Jesús me señala el camino que debo tomar, me hace
comprender que sólo vivo bien si conozco el camino indicado
por él, sólo si sigo el camino que él me
señala. Así pues, adorar es decir: "Jesús, yo soy tuyo
y te sigo en mi vida; no quisiera perder jamás
esta amistad, esta comunión contigo". También podría decir que la
adoración es, en su esencia, un abrazo con Jesús, en
el que le digo: "Yo soy tuyo y te pido
que tú también estés siempre conmigo".
[Al final del encuentro,
que culminó con la adoración de la Eucaristía, el Papa
dirigió estas palabras]
Queridos niños y niñas, hermanos y hermanas,
al final de este hermosísimo encuentro, sólo quiero deciros una
palabra: ¡Gracias!
Gracias por esta fiesta de fe.
Gracias por
este encuentro entre nosotros y con Jesús.
Y gracias, naturalmente,
a todos los que han hecho posible esta fiesta: a
los catequistas, a los sacerdotes, a las religiosas; a todos
vosotros.
Repito al final las palabras que decimos cada día
al inicio de la liturgia: "La paz esté con vosotros",
es decir, el Señor esté con vosotros; la alegría esté
con vosotros; y que así la vida sea feliz.
¡Feliz
domingo! ¡Buenas noches!; hasta la vista, todos juntos con el
Señor.
¡Muchas gracias!
[Traducción del original italiano distribuida por la
Santa Sede]
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Muy apropiadas las respuestas del Santo Padre, ayuda
mucho a nosotros para dar una catequesis clara a los
niños. Siempre oro por las intenciones de nuestro
Papa.
maravilloso.
solo no me queda claro el año
favor enviármelo se los quiero entregar a unos niños
que harán su primera comunión y no me queda claro
la fecha completa
mil gracias!!!!
Querido padre; siempre leo todos tus enseñanzas y hoy quiero agradecerte y saludarte y megustaria saber por que es importante hacer la primera comunión nuevamente muchas gracias y que el señor te bendiga siempre...
me emociona la ternura y sencillez con la que el
Santo Padre les explica a los niños es realmente
hermosa la manera como expresa a los niños el
mensaje transmite amor en cada frase...
muy hermosa y clara las explicaciones que da el Santo Padre,muchas gracias por transmitirlas ,así nos ayudan mucho más a amar a nuestro Señor jesucristo y ha comprender aún más nuestra fe católica ¡Qué viva cristo y nuestra madre la virgen maría!¡qué viva el Papa y la iglesia Católica!¡Dios los bendiga!
Esta maravillosa Catequesis deberia ser tenida en cuenta para leesela a los niños de los diferentes paises, ya que hay muchos que se hacen las mismas preguntas. Felicitaciones y que Dios los bendiga.
Es un articulo muy bonito, entrañable.
Doy catequesis y estoy pensando copiarlo y dárselo a los padres de los niños de la 1ª Comunión.
Hay que sacar partido a estos entrañables palabraas del Sto. Padre.
me encanto el reportaje y la entrevista que hicieron los niños al santo padre y la sencillez con que respondio tengo una niña de 9 años que va hacer su primera comunion y lo voy a imprimir para que lo lea ella y todos sus compañeros ademas de las mamas del diseño gracias
que no se supone que cada vez que oras entras en
comunion con dios en tonces porque lo hacen una
vez en toda la vida en que parte de la biblia dice
que tienes que confesarle tus pecados a un varon y
no a dios cita en 1juan 1.9 .10 porque no mejor
recibir a jesucristo como tu unico señor y
salvador lo es lo mismo ceer en dios y CEERLE A
DIOS porque no obedecer sus mandamientos 1 yo soy
tu dios unico no tendras otros dioses 2,no hagan
idolos ni imagenes de lo que ay en el cielo tierra
y profundo
Me parece genial y maravillosa la forma como el papa responde a los niÑos, utilzando su lenguaje. estoy seguro que cualquier niÑo entiende lo que el papa respondio a estas preguntas.los felicito y DIOS los bendiga
Me encantó la entrevista, mi hija hace la primera comunión este sabado 15 de Mayo y se la mostraré de todas maneras, felicitaciones, esto da gusto leer.
no he echo my primera comunion pero se que sino la hago cuando muera dios me va a poder recibir en el cielo sin que haya echo necesariamente todos los sacrementos
Las respuestas del Santo Padre me parecieron maravillosas, sencillas y profundas, expresdaas con gran ternura, el Papa habló sin dudas con la voz de Cristo, el Papa catequizó desde el mismo Jesús resucitado. Gracias...
muy buenas las explicaciones del santo padre!!! muchas gracias por publicarlas, nos fue de mucha ayuda para nosotros los catequistas. La paz este con todos ustedes!!!
hermosas palabras del Santo Padre a los niños, say catequista y las imprimí para repartírsela a los padres de mi curso, sería muy valioso reflexionar con ellos sobre estas palabras que son profundas, pero muy sencillas y amorosas. gracias