Balaán era un profeta de Mesopotamia...que intentó arruinar a los israelitas animándolos para que adoraran al dios Baal.
34. La Burra de Balaán
Palabra de Dios: Dios vino una noche donde
estaba Balaán y le dijo: - Ya que esos hombres
han venido a llamarte, levántate y vete con ellos; pero
haz lo que yo te diga. Balaán se levantó de
mañana, aparejó la borrica y se fue con los jefes
de Moab. Al verlo ir, se encendió la ira de
Dios, y el ángel del Señor se plantó en el
camino haciéndole frente... La borrica, al ver al ángel
del Señor plantado en el camino, con la espada desenvainada
en la mano, se desvió del camino y tiró por
el campo. Balaán le dio una paliza... El Señor abrió
la boca de la borrica y ésta dijo a Balaán:
- ¿Qué te hecho para que me pegues? Balaán contestó:
- Que te burlas de mí. Si tuviera a mano
un puñal, ahora mismo te mataría... El ángel del Señor
le dijo a Balaán: -¿Por qué golpeas a tu burra?
Balaán contestó: - He pecado porque no sabía que estabas
en el camino, frente a mí. Pero ahora, si te
parece mal mi viaje, me vuelvo a casa. El ángel
del Señor respondió a Balaán: - Vete con esos hombres;
pero dirás únicamente lo que yo te diga. Y
Balaán prosiguió con los ministros de Balac (Números 22.20-23,28-29,32,34-35).
Enseñanza
Papá, dice
Migue, ¿me quieres explicar eso de la burra de Balaán?
El padre, hombre preparado en esta materia, le contestó así:
Mira, Migue, presta atención: Balaán era un profeta de
Mesopotamia, al que le pidió Balac que maldijera a los
israelitas durante su peregrinación por el desierto. Israel acababa de
derrotar a los amorreos, y Balac temía que su
pueblo sufriera la misma suerte. Al principio, Balaán no quería
ir a ver al rey, pero la segunda vez sí
fue. En el camino, el ángel del Señor detuvo a
la burra de Balaán y avisó a éste que dijera
sólo lo que Dios le ordenara. En lugar de maldecir
a los israelitas, Balaán los bendijo tres veces. Luego intentó
arruinar a los israelitas animándolos para que adoraran al dios
Baal.
Diálogo: ¿Quién se portó mejor, la burra o Balaán?
Oración
Señor, poco
a poco voy conociendo la historia de tu intervención con
tu pueblo y hoy con todo el mundo. Te confieso
que me está gustando un mogollón. Antes no tenía ni
idea de las maravillas que habías hecho y
sigues haciendo con la humanidad. Como hay gente
desagradecida, yo quiero esta mañana pedirte perdón por todos ellos.
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