En esta edad se les educará para que valoren la conciencia como guía de su conducta.
Los niños de diez años
A esta edad los niños viven sin presiones
ni conflictos, no tienen problemas. En esta edad se les
educará para que valoren la conciencia, que se ha ido
formando en años anteriores, como guía de su conducta.
Aspecto
físico
* Se acercan a la preadolescencia. Algunos pueden presentar cambios
físicos y emocionales en su persona. El catequista deberá detectar los
casos de niños que se empiezan a comportar como preadolescentes
para darles apoyo y evitar que se aíslen del resto
del grupo.
* Siguen siendo muy dinámicos, necesitan acción. Gustan del
juego. El catequista deberá variar las actividades para evitar la pasividad
y el aburrimiento. Organizarles juegos y dinámicas en clase que
ayuden a reforzar y profundizar en los temas vistos.
Aspecto intelectual
*
Les interesan las historias reales, quieren comprender lo que pasa
con las personas que los rodean y el mundo en
el que viven.
El catequista puede aprovechar su interés para hacer
un análisis de noticias actuales a la luz del Evangelio
para que los niños aprendan a ver los acontecimientos con
la mirada de Cristo. Puede pedirles alguna vez que busquen
una noticia que tenga que ver con la Iglesia y
la expliquen. Aprovechar su interés para pedirles que investiguen acerca
de algunas personas que dedican su vida al servicio de
Dios.
* Tienden más a la acción que a la imaginación.
El
catequista ya no deberá pedirles que se imaginen cosas, pues
lo consideran aburrido. A partir de los diez años, conviene
más, después de la explicación, realizar alguna actividad: dibujo, actuación,
canto o juego.
* Tienen gran capacidad de memoria: aprenden ejemplos,
historias, puntos concretos y breves en resúmenes.
El catequista deberá incluir
en sus clases ejemplos de personas valiosas que han
vivido valores humanos y cristianos para que los recuerden. Es
muy recomendable darles un pequeño resumen con ideas concretas y
breves. Se puede hacer un juego de memoria o lotería
para facilitar el aprendizaje.
Aspecto afectivo
* Ya hay cierto equilibrio entre
sus pensamientos y sentimientos.
Ya se puede empezar a hacerles pensar
antes de actuar y a pedirles que expliquen las razones
de sus sentimientos. Es más fácil controlarlos pues ya son
capaces de dominar sus impulsos si se les explican las
razones para hacerlo.
* Son capaces de reflexionar sobre lo que
sienten y lo pueden expresar. Sienten remordimiento cuando actúan mal.
Expresan emociones positivas, suelen estar contentos.
El catequista puede aprovechar
esta capacidad de reflexión para formar rectamente su conciencia, para
hacerles valorar el sacramento de la Penitencia y para enseñarlos
a valorar los sentimientos de los demás con respecto a
sus propias acciones.
* No les gusta ser regañados enfrente de
otras personas. El catequista deberá dar un trato muy personal a
cada uno de los alumnos, y si necesita hablar con
alguno acerca de un mal comportamiento, hacerlo en privado y
buscando el momento oportuno.
Aspecto social
* Tienen grupos de amigos que
suelen ser como palomillas pero sin objetivos. Se sienten seguros
de pertenecer a un grupo de amigos y les gusta
pasársela bien con ellos.
El catequista deberá observar lo que sucede
en cada grupito de amigos par detectar a los líderes
y el ambiente que viven dentro de ellos. Motivarlos a
buscar un objetivo o distintivo de su palomilla, evitando que
se reúnan sólo para no hacer nada pues terminarán planeando
fechorías, sino procurando que hagan algo provechoso para todos. Mantenerlos
ocupados.
* Las niñas pueden presentar un deseo de exclusividad en
la amistad: mi amiga para mí. Los niños pueden ser
crueles con algunos de sus compañeros que no se saben
defender. El catequista deberá estar atento a estas situaciones para
enseñarles el valor del respeto y cariño por todos.
Hacerlos conscientes del daño que se hace al ofender a
los demás.
* Los líderes del grupo son los que tienen
más iniciativa y simpatía. El catequista deberá detectar quiénes son y
cómo piensan para saber qué valores están transmitiendo al grupo.
También es importante detectarlos para que sirvan como medio para
transmitir el amor a Jesucristo a los demás. Si logramos
convencer al líder del grupo, los demás lo seguirán.
* Niños
y niñas no se gustan, suelen jugar por separado y
criticarse. El catequista, si maneja grupos mixtos, deberá estar pendiente para
que no se den pleitos entre niños y niñas, sino
propiciar el respeto en la clase.
* Tienen gran capacidad crítica:
son capaces de juzgar a las personas que los rodean.
(si son tímidas, abiertas, inseguras, etc.). Juzgan mejor a otros
que a sí mismos. El catequista deberá crear el hábito en
los niños de hablar sobre lo positivo de las personas,
de sus cualidades, evitando la crítica y los juicios.
*
Las niñas manifiestan su egoísmo queriendo ser las primeras, hacer
lo mejor y tener lo mejor, y en los niños,
en hacer o tener lo que se les antoja, sin
pensar en los demás. Quieren ser fuertes, populares, ingeniosos.
El catequista
deberá aprovechar todas esas energías de querer ser los primeros
y más fuertes para hacerlos crecer en su espiritualidad, en
su vida con Jesús, para ser los "primeros ante Dios"
y los más populares.
Aspecto moral * Pueden juzgar no sólo las
buenas o malas acciones, sino las buenas o malas intenciones.
Antes, lo bueno y lo malo era lo que decían
sus papás; ahora ya saben descubrir el por qué.
El
catequista puede presentarles películas en las que se pueda analizar
algún hecho con sus causas, consecuencias y soluciones evangélicas. Todo
esto ayudará a formar la conciencia.
* Son sensibles a los
valores vividos y dispuestos a identificarse con personas valiosas.
El catequista
puede aprovechar para presentar ejemplos de personas virtuosas con
los cuales el niño se pueda identificar y que lo
motiven a adquirir esas virtudes.
* Toman conciencia de lo verdadero
y lo falso, lo justo e injusto, lo bueno y
lo malo. Aplican esto a su vida y la de
otros.
El catequista deberá enseñarles a escuchar su conciencia para que
se convierta en la guía de su conducta. Obrar de
acuerdo con la conciencia es obrar de acuerdo con los
planes de Dios.
* Saben lo que deben ser y
lo que se espera de ellos. Gustan de las normas
prácticas, claras, y breves. Les gusta cumplir con sus deberes.
Quieren ser buenos, honestos, caritativos, respetuosos y sinceros.
El catequista se
puede evitar los "sermones" cuando hay una falta. Los niños
son conscientes de sus fallos y de las razones que
hay para portarse bien. Hay que limitarse a recordar las
reglas y aplicar las consecuencias, fomentando la responsabilidad, la sinceridad
y la generosidad en el salón de clases.
* Suele haber
inquietudes sexuales entre los alumnos. Si se presenta alguna pregunta en
este terreno, el catequista deberá analizar el sentido de la
pregunta para no dar información que los inquiete más de
lo que estaban. Contestarla con naturalidad y tranquilidad, hablando de
lo bello y lo bueno de la sexualidad, con sumo
respeto hacia el don de la vida, y del amor
entre el hombre y la mujer.
Aspecto religioso
* Captan que lo
que Dios quiere de ellos se manifiesta en su conciencia.
Su conciencia es la voz de Dios que vive en
ellos y quiere iluminar su mente y su corazón, para
que vivan como Él quiere.
El catequista deberá enseñarles a escuchar
su conciencia con ejercicios prácticos. Recordarles que si obedecen a
su conciencia, están obedeciendo a Dios. Se puede aprovechar para
motivarlos hacia el espíritu de oración, como el mejor medio
para mantenerse en contacto con Dios.
* Si se
dirige la oración, se pueden mantener concentrados más de dos
minutos. Les gustan las oraciones recitadas todos juntos y también
la oración personal.
El catequista puede llevar a cabo oraciones comunitarias
en las que se invite a participar de forma voluntaria
a los alumnos diciendo en voz alta sus peticiones.
* Tienen
una fe espontánea para creer y gustar de la relación
con Dios, de las experiencias y acercamiento a la vida
cristiana.
El catequista debe proporcionarles oportunidades para tener experiencias vivenciales de
la fe en la oración, en la liturgia y en
las clases de catequesis.
Actividades más adecuadas para esta edad:
Comentar
textos de la Sagrada Escritura. Buscar citas en la Sagrada
Escritura que vayan de acuerdo con el tema. Escribir una
oración. Hacer una encuesta. Lluvia de ideas. Dramatización. Escribe en
tu cuaderno. Investiga en el Catecismo. Periódico mural. Localizar en
un mapa. Presentar lista de.... Describe lo que significa para
ti. De las siguientes respuestas cuál es la correcta .
Redacta con tus palabras. Escenificación. Reflexión. Rompecabezas. Loterías y dominóes
de los temas del libro. Juego de preguntas y respuestas
con los temas del libro.
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