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Las Maravillas de Dios

Autor: P. Angel Peña O.A.R.
Indice:
• Introducción general
Introducción
1.- El universo
2.- Reflexiones de Jean Guitton
3.- Dios Existe
4.- Maravillas de la Naturaleza
5.- Maravillas en los animales
6.- Las maravillas del cuerpo humano
7.- Reflexiones de Og Mandino
8.- Las maravillas del alma
9.- Dones místicos
10.- Reflexiones finales
11.- Conclusión
12.- Bibliografía
13.- Citas

Las Maravillas de Dios
Autor: P. Angel Peña O.A.R.

Capítulo 5: Maravillas en los animales

Veamos algunas de las maravillas de los instintos de los animales. Entre los animales hay tres millones de especies diversas, de las cuales, un millón es de especies de insectos. Una de las cosas más hermosas, es el instinto de las abejas. Ellas recogen el néctar de las flores y, en este proceso, el polen de las flores se pega a sus patitas y a sus cuerpos. Como van de flor en flor, cogiendo más néctar en cada flor, van depositando el polen que llevan pegado, colaborando así en la fecundación de las distintas plantas. El polen que tienen las abejas pegado a sus patitas (y esto ocurre con otros insectos), lo van a depositar en los ovarios de las distintas flores, y así las fecundan, dando lugar a la formación de los frutos o de las semillas para formar nuevas plantas. Sin abejas y sin insectos, habría pocos frutos o semillas nuevas, pues las flores serían estériles, a no ser por la acción del viento, que también ayuda en la fecundación.

Por otra parte las abejas, al día siguiente de nacer, se emplean en trabajos domésticos de limpieza. A los 6 días, se hacen nodrizas de las larvas, a las que cuidan y alimentan. A los 9 días, cuidan las larvas mayores, que necesitan más cuidados. A los 13 días, ascienden a cereras, productoras de cera, y constructoras de celdas en la colmena, permaneciendo así hasta el día 18. A los 19 días, llegan a ser recolectoras de néctar y agua hasta que mueren a los 46 días. También hay abejas guardianes, que cuidan la entrada de la colmena. Las ventiladoras ventilan la colmena con sus alas, produciendo 440 aleteos por segundo. Las arquitectas, diseñan las celdas, que luego terminarán las albañiles, cereras y escultoras. Las abejas químicas se encargan de instalar en la miel una gota de ácido fórmico para asegurar su conservación. Las necrófilas se llevan lejos los cadáveres... ¡Una organización social maravillosa!

Todas son estériles menos la reina, que es una verdadera máquina de poner huevos: 3.000 huevos diarios, cada uno en su debida celda. Las abejas normales viven solamente 46 días, pero la Reina puede vivir varios años. Ella se alimenta de jalea real y tiene una escolta que la cuida constantemente. Si se saca a la Reina de la colmena, todas las abejas dejan de trabajar y las larvas se mueren; pero, si se la vuelve a instalar, todo comienza de nuevo como antes.

La abeja Reina mantiene controlada la colonia, produciendo unos olores compuestos de hormonas, llamadas feromonas, que impiden el desarrollo sexual de las obreras y reprimen así su impulso sexual. Cuando, al final de su reinado, el olor que emana la reina es demasiado diluido para mantener el orden social, se aleja a otra zona, llevándose entre 1.500 a 30.000 obreras. Las obreras ya habrán preparado posibles nuevas reinas para ocupar su lugar. La primera en salir, clava su aguijón en sus hermanas para convertirse en la única Reina.

Para que nazca una Reina es preciso que las larvas sean alimentadas con jalea real durante su de-sarrollo. Las demás abejas sólo reciben este manjar durante los tres primeros días de su vida y después son alimentadas con polen y miel. Privadas de la jalea real, a los tres días de nacidas, los ovarios de las abejas hembras no se desarrollan y se incapacitan para producir descendencia.

Los zánganos, que no hacen nada, son los machos de la colmena. Pueden ser cientos en una colmena de 50.000 abejas. Su único trabajo es fecundar a la Reina. El más fuerte y rápido la fecunda y, después de fecundada, la Reina mata al zángano padre.

La colmena es una maravilla arquitectónica, donde 50.000 abejas realizan instintivamente funciones de química complicadas y resuelven problemas de alta matemática y producen la rica miel, que es tan sabrosa y nutritiva.

Entre las abejas hay una especie llamada Chalicodoma, que es fabricante de un cemento a toda prueba. Para hacer sus nidos, estas abejas amasan con tierra y saliva un amasijo que, cuando fragua, es una argamasa tan sólida y resistente que no hay ingenio humano que lo pueda superar. Los nidos suelen hacerlos muy cerca de carreteras o de caminos para recoger los materiales para su construcción. Teniendo todo el cuerpo en vibración, arañan con la punta de las mandíbulas para extraer partículas de tierra y granitos de arena que, haciéndolos rodar entre los dientes, se empapan de saliva y se apelotonan, formando una masa continua: el cemento. Y es tal el ardor que ponen en su tarea que las obreras se dejan aplastar por los pies de los transeúntes antes que abandonar su obra.

También el mundo de las hormigas es un mundo maravilloso. Hay hormigueros con 800.000 hormigas. Entre las hormigas, las hay de distintas clases. Hay hormigas ganaderas, que cuidan de reba-ños de pulgones. El pulgón es un animalito, que rezuma unas gotitas de néctar, que son una delicia para las hormigas. Cada pulgón puede dar, diariamente, unas veinte a cuarenta gotas de líquido azucarado, que hace la delicia de las hormigas. Son para ellas como animales domésticos, y los cuidan y defienden como si fueran sus vacas lecheras.

Las hormigas amarillas, tan extendidas en praderas y jardines, no salen de su cueva sino rara vez. Para sus necesidades, tienen en el fondo de su cueva, encerrados como en depósito, los pulgones, que se alimentan con las raíces de las plantas y, sin salir del hormiguero, estas hormigas tienen cuanto necesitan para alimentarse... Un hormiguero es más o menos rico según tenga más o menos pulgones. ¿Quién hubiera adivinado que las hormigas son pueblos pastores?20 .

Todavía son más curiosas las relaciones de las hormigas con ciertos coleópteros, porque éstos, debido a su largo cautiverio, han llegado a perder los ojos. Han olvidado el mantenerse a sí mismos y son las hormigas las que los alimentan con jugos dulces y los cuidan y defienden. También los “ordeñan” metódicamente, pasándoles las antenas por encima, a cuyas caricias contestan segregando cierto líquido que las hormigas lamen con avidez y que parece producir efectos narcóticos. Finalmente, un tercer “ganado” más curioso, también apacentado por las hormigas, son las orugas. Las hormigas se suben sobre los segmentos posteriores de la oruga a la cual acarician con sus antenas constantemente para “ordeñarlas”. Estas orugas escogen los hormigueros para reproducirse, son atendidas solícitamente por las hormigas que, hasta ayudan a las mariposas a desprenderse del capullo. Durante las mudas, las orugas son atendidas con esmero, y antes de la estación de las lluvias, las hormigas reúnen a sus rebaños de orugas y los trasladan desde las plantas a los hormigueros
21 .

Otros animales maravillosos son las mariposas. Las mariposas depositan sus huevos en ciertas sustancias, de las que tomarán su alimento las recién nacidas, como una medida maravillosa de previsión. Por ejemplo, la mariposa no puede comer la col; pero, a propósito, deposita sus huevos allí, para que las orugas de la col, les sirvan de alimento. Ninguna mariposa pondrá sus huevos en plantas que no sean convenientes para la vida de su futura prole.

Las mariposas migratorias recorren largas distancias, volando a veces a gran altura. La maripo-sas blancas de la col ha sido vistas en los Alpes a más de 3.650 m. de altura, y las mariposas tortuga se han visto a 5.800 m. en el Himalaya. Todas las mañanas, antes de emprender el vuelo a velocidad de 14 km. por hora, deben calentarse al Sol para elevar su temperatura a 30 grados.

Las mariposas monarca de 10 cm. de envergadura, viajan miles de km. en su corta vida de hasta ocho meses. Las mariposas adultas abandonan el sur de Canadá y el norte de USA y vuelan hacia el sur, hasta California y México, en un viaje de 2.000 a 3.000 km.
En cuanto a los cisnes, el 9 de diciembre de 1967, una bandada de cisnes partió al amanecer de la costa de Islandia. Un avión las vio volando a 8.230 metros de altura a una velocidad de 139 km., por hora. Los cisnes y los gansos, en sus travesías internacionales, usan la dirección de los vientos para recorrer grandes distancias con el mínimo esfuerzo.

El récord de mayor altura sobre la Tierra lo tiene la chova. Esta especie de cuervo vuela entre los 3.500 m. y 6.250 en el Himalaya. En una ocasión, una expedición británica vio una bandada a 8.235 metros de altura.

Los albatros cruzan el océano austral en busca de alimento para su único polluelo. En una sola in-cursión en busca de calamares, puede recorrer 14.500 km., a razón de 900 km. por día, volando día y noche a 80 km. por hora. Los albatros cruzan el océano casi sin mover las alas, pues aprovechan los vientos y las corrientes que se elevan de las olas.

Las ballenas grises de la costa del Pacífico de América del Norte, inician un viaje de 20.400 km. La procesión es guiada por las hembras gestantes, ansiosas de disponer del máximo tiempo de alimentación para sus crías en desarrollo. Los machos adultos van detrás con las hembras sin crías, seguidas por las ballenas inmaduras y las hembras con cría. Nadan a 8 km. por hora, pero pueden acelerar hasta 20 km. por hora, cuando son perseguidas. Las ballenas francas del Atlántico Sur migran todos los años desde sus sitios de reproducción hasta la Patagonia argentina. Las ballenas jorobadas pueden viajar hasta 6.400 km. para ir a los lugares de reproducción y otros tantos para regresar a sus lugares de alimentación en aguas templadas y polares. El descubrimiento de material magnético en sus jorobas parece indicar que se orientan por el campo magnético terrestre.

Los salmones rosados del Pacífico norte, viajan 4.000 km. mar adentro desde el estuario que abandonaron cuando eran jóvenes. Varios años después, encuentran sin problemas el mismo río, cuando van a desovar; y suben saltando contra corriente. Se cree que también el campo magnético terrestre les sirve de guía para encontrar la dirección en el mar.

Los charranes árticos son las aves que hacen viajes más largos. Las que anidan en el Ártico, vuelan a la Antártida todos los años en un viaje de 40.000 km. Esto significa que vuelan ocho meses por año y que en ambos destinos tienen luz diurna perpe-tua.

Las golondrinas recorren en sus migraciones 15.000 km. Las ocas rebasan el Himalaya, volando a más de 6.000 metros de altura.

Pero los buitres moteados, de las llanuras abiertas de África, son las aves que vuelan más alto. En 1973 una de estas aves chocó con un avión que volaba a 11.000 metros de altura. Sus alas gigantescas les facilitan elevarse en el aire. Así desde la altura, pueden divisar más fácilmente a sus presas.

Según investigaciones del doctor Walter Frese, del Instituto Max Plank, las palomas mensajeras se orientan en sus vuelos gracias a una especie de brújula biomagnética que tienen.

En cierta ocasión, fueron traídas de Bruselas a España unas palomas mensajeras; y en España se guardaron en jaulas durante cinco años. La distancia entre Bruselas y Madrid es de 1.350 km. Después de los cinco años, las soltaron y, a las pocas horas, llegaban a Bruselas. ¿Cómo sabían regresar después de cinco años, estando a tan larga distancia?

Unos pescadores sacaron una tortuga del océano Pacífico y la marcaron, colocando una señal en su espaldar, la echaron en el canal de la Mancha y, a pesar de la gran distancia, después de tres años, encontraron a la tortuga en el mismo lugar del Pacífico. ¿Qué instinto la guiaba? ¿Cómo sabía el camino?

Los tiburones se orientan durante las migraciones sirviéndose del campo magnético terrestre. Las abejas utilizan para orientarse la polarización de la luz, pues ven hasta los rayos ultravioletas. Los elefantes se comunican por infrasonidos. La serpiente cascabel posee un magnífico detector de rayos infrarrojos de exquisita sensibilidad para advertir la presencia de su presa en la oscuridad. Los delfines localizan los obstáculos sumergidos en el agua por medio de una sonda acústica, como los barcos modernos. El ojo del camaleón le permite medir con precisión la distancia de su presa, como un moderno aparato de telemetría.

El murciélago puede volar en plena noche, sin tropezar, en una habitación cruzada por cables en todas las direcciones, porque tiene una especie de radar, que emite ondas ultrasonoras, según los estudios de los norteamericanos Griffin y Galambos .

Una mosca mueve sus alas 480 veces por segundo. Las arañas producen cada día 3 km. de hilo. Las malvas producen al año 25 millones de peces. ¡Qué maravilla!

En las más bajas profundidades marinas también existen animales, sobre todo, junto a las chimeneas submarinas. Estas chimeneas arrojan agua caliente. Muchos animales marinos viven cerca de estas chimeneas, porque necesitan, para vivir, de los minerales, que disuelven en el agua estas chimeneas, que proceden de volcanes submarinos. Muchos de estos peces o moluscos, almejas, cangrejos, pulpos o camarones son ciegos. Y todos pueden sobrevivir a las grandes presiones del agua.

En el punto más profundo del océano, en la trinchera Mariana, en el Pacífico occidental, a 11 km. bajo el nivel del mar, la presión alcanza una tonelada por centímetro cuadrado, una fuerza capaz de aplastar a un submarino y, sin embargo, viven peces y otros animales, indemnes a la presión. Estos peces, al sacarlos a la superficie, estallan. Algunos de estos peces de las profundidades marinas, Dios les ha dado luces para que los puedan ver y se acerquen a ellos; y de este modo, puedan atrapar a otros o se-ducir parejas.

En los ríos de la India, Asia y el norte de Australia, hay un pez arquero que, a través de la superficie, puede detectar insectos posados en hier-bas altas. Este pez dispara a los insectos un chorro de agua, como si escupiera con la boca. Un pez adulto puede disparar con presión hasta 1,5 metros. De esta manera, consiguen su comida con facilidad.

Las ratas topo africanas son mamíferos que se comportan de modo parecido a las abejas. Viven en colonias subterráneas dominadas por una reina, que es la única que puede tener crías. Las otras ratas se ocupan de cuidar los cachorros, buscar alimentos, excavar túneles... Y realizan sus excavaciones de modo organizado y eficiente. La rata reina esparce sus olores químicos para que ninguna otra hembra pueda reproducirse. Viven en el este de África. Cuando muere la reina, varias hembras empiezan a mostrar signos de actividad sexual. Sólo una llega a convertirse en reina y esparce su propia sustancia, supresora del instinto sexual de las demás.

El topo europeo es una máquina de perforar, que puede abrirse paso a través de 15 metros de tierra en una hora. Los túneles permanentes, que salen del nido de forma radial, constituyen la despensa del topo, ya que lombrices, babosas, larvas de moscas y otros invertebrados, se introducen en esos pasadizos por todos los lados. El topo explora los pasadizos cada tres horas para recoger los comestibles. Si hay demasiados, los almacena para comerlos otro día.

Sobre el castor, debemos decir que son los mamíferos con mejor ingenio arquitectónico. Si no hay ningún lago donde armar su madriguera, los castores construyen uno mediante una represa en una corriente de agua. Esta extraordinaria obra de ingeniería comienza, cuando un par de castores se instala en un valle boscoso con una pequeña corriente de agua. Estos animales roen árboles jóvenes y troncos de más de 50 cm. de diámetro en cuestión de minutos. Una vez cortados, los empujan corriente arriba por canales cavados especialmente para ello, clavan varas en posición vertical en el lecho del río y arras-tran largos troncos y ramas con hojas para atravesar estos puntales. Al final, queda una estructura, que puede medir hasta 30 m. de longitud por 3 de altura. Y, después, instalan su madriguera con barro, cañas y piedras. Las entradas están bajo el agua, de modo que sólo se puede llegar nadando. ¡Es algo simplemente maravilloso!

Los pichones del pingüino emperador pasan sus primeros días calentándose sobre las patas de su progenitor para no morir de frío. La hembra no hace nido, sostiene el huevo sobre las patas para que no toque el hielo y, después, se lo pasa al macho. El macho lo equilibra sobre sus patas y lo cubre con su grueso pelaje y así pasa el invierno abrigado por un sector de piel desnuda, llamada bolsa del macho. Las hembras se alejan durante dos meses para ir a alimentarse al océano y regresan a los dos meses, cuando ya han nacido los pichones. Una vez nacidos, se encaraman sobre los pies del progenitor para no enfriarse en el suelo helado. Y, si la hembra demora en regresar, el macho los alimenta con una especie de leche que produce en la garganta. ¡Extraordinario!

La rana gástrica de Australia, después de apa-rearse, deja de alimentarse y traga de 18 a 25 de sus huevos, que se desarrollan en su estómago. Las sustancias químicas de la gelatina, que recubre los huevos y las que segregan los renacuajos, interrumpen la producción de jugos gástricos y todo el aparato digestivo deja de funcionar, lo que impide que las crías sean digeridas. Cuando un grupo de ranitas está lista para salir, la madre abre la boca y dilata la garganta; y las crías son expulsadas hacia la boca, desde donde saltan al exterior.

El pájaro tejedor de Kenya utiliza nidos col-gantes hechos con nudos resistentes, pero ligeros. El macho empieza uniendo una percha colgante a una rama ahorquillada. Después sigue añadiendo tiras de plantas para formar un grueso anillo, usando el pico para hacer los nudos, mientras sostiene el material con las patas. El nido es una estructura maravillosa de nudos. ¿Quién le habrá enseñado?

Y podemos preguntar: ¿Cómo puede saber un ave hembra que está próxima a tener polluelos y preparar el nido con tanto cuidado? ¿Quién le ha enseñado que el calor de su cuerpo es necesario para que puedan salir y que debe darles vuelta a los huevos cada cierto tiempo?

Cuando llega la primavera, las aves, siguiendo su instinto, preparan el nido. Hecho el nido, la hembra se posa sobre él y, en pocos días, pone los huevos e inmediatamente empieza la incubación. La madre se olvida por completo de sí misma hasta llegar a ponerse flaca y macilenta como la clueca y es, en todo caso, un modelo de amor maternal, de abnegación y sacrificio por sus hijos. Recuerdo un nido de paloma en una terraza de nuestra casa de Arequipa. Hubo un día un tremendo temporal con fuertes lluvias, pero la paloma no dejó el nido y protegió a los huevos para que no entrara el agua en el nido, aguantando el chaparrón con el frío y la lluvia. ¡Mo-delo de sacrificio para nosotros!

Una cosa especial es el cuclillo. Es la única ave que, sin que sepamos por qué, carece del instinto para hacer el nido y para criar a sus polluelos. Pero tiene un ardid para sobrevivir del que se vale para suplir su deficiencia. Sabe que hay 44 clases de pájaros que, por usar de los mismos alimentos, pueden criar a sus polluelos. Por eso, se acercan a sus nidos, cuando los padres están ausentes, y ponen sus huevos, alejándose despreocupados. ¡Y cosa admirable! Los pájaros, que rehuyen incubar normalmente huevos de otras especies y que aun abandonan los propios al observar algunas anormalidades, hacen una excepción con el huevo del cuclillo. Los incuban, alimentan a los polluelos y, a veces, los cuidan con mayor solicitud que a los suyos propios.

Por eso, podemos seguir preguntando: ¿Quién enseñó a la golondrina, que salió de un huevo en Europa, que, cuando llegue el otoño, debe partir a tierras lejanas? Y emprende un camino nunca visto y llega con precisión de Europa a África, a un continente cuya existencia ignora y ni siquiera sabe que allí no hay invierno.

El gusano de la mariposa, llamada pavón nocturno, teje de cerdas duras el extremo del capullo y sólo las une con hilos delgados. Así puede abrir su vivienda desde el interior con la presión más leve; mientras que resiste la gran fuerza del ladrón que quiere penetrar por fuera. ¿Dónde aprendió estas cosas?

¿Quién ha enseñado a las zorras el mejor sistema para deshacerse de las pulgas? La zorra se sacude las pulgas de un modo ingenioso. Comienza por buscar ramitas y briznas de hierba, con las que forma un haz o gavilla: lo mete en la boca por el centro y así se sumerge en el agua del río o acequia por la cola; va después introduciendo el cuerpo, poco a poco, para que las pulgas se vayan corriendo de la cola al cuerpo y, de éste, a la cabeza; cuando los parásitos se han pasado a la cabeza y de ella al haz de ramitas, sumerge el ingenioso animal la cabeza, abandona el haz sobre las aguas y sale a tierra desprovisto de la pulgas, que perecen ahogadas. En otros lugares, como en Escocia, recogen en vez de ramitas o briznas de hierba, algunos pedazos de lana, de los que dejan los corderos y ovejas entre los espinos. En Bohemia, en lugar de lana o de un manojo de heno como en otros lugares, se arrancan un mechón de pelo y lo ponen en su boca para que, al pasar a él, las pulgas crean que están en el mismo cuerpo de la zorra. ¡Realmente algo ingenioso y efectivo!

Hay animales, que usan el mimetismo o camuflaje para sobrevivir. Entre ellos, el pulpo, llamado camaleón del mar, tiene la cualidad sorprendente de tomar los tonos más diversos, desde el gris pálido hasta el pardo más intenso. Cuando está sobre piedras o rocas negruzcas del mar, toma el color gris para despistar a sus enemigos. Su repertorio tiene imitaciones de, al menos, 15 animales diferentes. Puede asemejarse a una raya venenosa, a una serpiente marina...

El cangrejo es llamado araña del mar. Para evadir la voracidad de los peces que lo persiguen, se viste con un disfraz de pequeños trozos de algas marinas, las cuales parece que planta en su cuerpo. Estas crecen y se desarrollan y, al poco tiempo, lo cubren del todo, quedando así completamente desconocido. El pez alga vive en bosques de plantas marinas y adquiere el aspecto de las algas con tanta fidelidad que difícilmente podría distinguirlo el que no estuviera bien avisado.

Hay mariposas que toman tan perfectamente los colores y, aun la figura, de ciertas flores o vegetales con quienes conviven, que se confunden con ellas. Otros insectos, como el fascia, posee extremidades largas y espinosas, y un cuerpo tan extrañamente configurado que se confunde enteramente con uno de los tallos de la planta en que vive.

Una araña de Malasia, abultada y de color blanco sucio, adopta la forma de un excremento de pájaro. Hasta se posa en medio de un pequeño tapete de seda blanca, imitando así el efecto de la salpica-dura, caída sobre una hoja. También la oruga de la mariposa perro de los naranjos puede des-cansar tranquilamente, pues también se mimetiza como un excremento incomible, al que no toman interés los depredadores.

Algunos peces imitan hojas muertas y se deslizan por los ríos del Amazonas o del río Negro en Sudamérica con total tranquilidad. Su color y su forma imita con exactitud una hoja. Y así, cuando pasa desprevenida una presa conveniente a su lado, la atrapan, pudiendo así comer con facilidad y evitar a sus depredadores.

Hay lagartos que en los momentos de peligro y, como último recurso, se desprenden de su cola para que el perseguidor se entretenga con ella y se la coma, mientras ellos pueden escapar. La cola les crecerá tan buena como la primera y habrán podido sobrevivir.

El camarón luminoso Acanthephyra, del Atlántico Norte, deslumbra a su enemigo con luces relampagueantes; así el depredador queda ano-nadado mientras él puede escapar. Las luces de este animal son producto de secreciones químicas.

Hay algunos peces, como el pez víbora y la guardiamarina de California, que llevan una especie de focos de luz, que pueden apagar y encen-der voluntariamente. Durante el día, se filtra tanta luz en el agua que destaca su silueta, siendo fácil presa de los depredadores. Entonces, encienden la luz y así se desdibujan y pueden confundirse con la iluminación ambiental. Esta bioluminiscencia se debe a una reacción química, que tiene lugar dentro de los tejidos corporales de estos peces, que así se defienden de sus perseguidores.

La oruga de la polilla esfinge de América Central puede disfrazarse de serpiente, si es que su camuflaje inicial de ramita de árbol no logra desalentar a un depredador, que se aproxima. Esta oruga adopta la apariencia de una serpiente con tan convincentes ojos falsos, que muchos depredadores se alejan sin pensarlo dos veces.

Las termitas tienen un arsenal de armas químicas más variado que las de cualquier otro animal. Para defenderse de las incursiones de hormigas enemigas, las termitas africanas Macrotermes, inyectan en su atacante una mezcla semejante a cera y, a la vez, le inyecta un anticoagulante para que muera desangrada. Otras termitas utilizan una pistola de agua que tienen en la cabeza para disparar al enemigo un pegamento tóxico. Las termitas soldado Nasutitermes poseen un hocico extendido, conectado a una glándula especial, y lanzan una sustancia resinosa para enredar al enemigo...

En ambientes naturales, cada especie puede sobrevivir pues Dios le ha dado a cada especie medios apropiados para atacar o defenderse.

Observemos las astas del toro, el espolón del pez espada, el pico aserrado del pez sierra, las garras del león, el aguijón de la abeja y el veneno del escorpión, del alacrán o de las serpientes, etc. Otros tienen el arma de la velocidad, como el gamo, el ciervo y, en general, las aves. Otros tienen la astucia como el calamar, que enturbia las aguas con una cortina de tinta, para hacerse invisible, cuando lo persiguen. El algunos casos, son olores intolerables como en el zorrino; o las púas del puerco espín, y la bola de espinas del erizo. Incluso, algunos peces deben volar. Hay por lo menos cuatro especies de peces voladores, que planean y que parecen volar por en-cima del agua. A veces, lo hacen, acosados por sus depredadores (delfines, atunes, bonitos). Para huir de ellos, dan el salto durante dos o tres segundos; a veces, llegan hasta 10 ó 13 segundos, y cubren una distancia de unos 40 ó 50 metros, a una velocidad de unos 40 km. por hora. ¡Realmente maravilloso!
Las maravillas de los animales nos hacen levantar los ojos al cielo para agradecer a Dios. No podemos menos de admirar tantas maravillas creadas. Por eso, cuando salgas al campo y escuches el trino de los pájaros y admires la belleza de los prados, de los ríos y de las montañas, no te olvides del autor de tantas maravillas y dile con todo amor y agradecimiento:

¡Bendito seas, oh Dios Creador del Universo, por todas tus maravillas! ¡Bendito y alabado sea por siempre tu nombre, Señor!

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