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El Apocalipsis

Autor: La Biblia

El último libro de la Biblia es apocalíptica, es decir, imaginativo, simbólico, misterioso, a pesar de que su nombre signifique revelación. El nombre viene del griego apokaliptein, cuyo sentido principal es retirar el velo, desvelar. Sin embargo, para todos nosotros, la lectura de este libro está cargada de muchos velos y misterios. Su lenguaje, su mundo, sus formas, están presentes, a partir del siglo II a.C., en la literatura judía (cf. Dn 7-12), e incluso en los libros proféticos de Ezequiel, Joel, Zacarías y en el mismo Isaías (Is 24-27). Ello denota que la literatura apocalíptica es una variante de un cierto tipo de literatura profética, con unas claves de la historia y del mundo muy distintas a la de los profetas, comprometidos con este mundo y con el cambio de las cosas que ya han de comenzar aquí en la tierra. Esa literatura apocalíptica se produce en momentos de crisis, de persecución, como una especia de clave para los hombres religiosos que tienen que vivir y esperar tiempos mejores... y si éstos no llegan, habrá que pensar en un mundo nuevo, en una historia nueva, más allá de este mundo.

Indice:
• Introducción general
1.- Apocalipsis 1
2.- Apocalipsis 2
3.- Apocalipsis 3
4.- Apocalipsis 4
5.- Apocalipsis 5
6.- Apocalipsis 6
7.- Apocalipsis 7
8.- Apocalipsis 8
9.- Apocalipsis 9
10.- Apocalipsis 10
11.- Apocalipsis 11
12.- Apocalipsis 12
13.- Apocalipsis 13
14.- Apocalipsis 14
15.- Apocalipsis 15
16.- Apocalipsis 16
17.- Apocalipsis 17
18.- Apocalipsis 18
19.- Apocalipsis 19
20.- Apocalipsis 20
21.- Apocalipsis 21
22.- Apocalipsis 22

El Apocalipsis
Autor: La Biblia

Capítulo 3: Apocalipsis 3


1 Al Ángel de la Iglesia de Sardes escribe: Esto dice el que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas. Conozco tu conducta; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto.
2 Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras llenas a los ojos de mi Dios.
3 Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi Palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
4 Tienes no obstante en Sardes unos pocos que no han manchado sus vestidos. Ellos andarán conmigo vestidos de blanco; porque lo merecen.
5 El vencedor será así revestido de blancas vestiduras y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que me declararé por él delante de mi Padre y de sus Ángeles.
6 El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.
7 Al Ángel de la Iglesia de Filadelfia escribe: Esto dice el Santo, el Veraz, el que = tiene la llave de David: si él abre, nadie puede cerrar; si él cierra, nadie puede abrir. =
8 Conozco tu conducta: mira que he abierto ante ti una puerta que nadie puede cerrar, porque, aunque tienes poco poder, has guardado mi Palabra y no has renegado de mi nombre.
9 Mira que te voy a entregar algunos de la Sinagoga de Satanás, de los que se proclaman judíos y no lo son, sino que mienten; yo haré que = vayan a postrarse delante de tus pies, = para que sepan = que yo te he amado. =
10 Ya que has guardado mi recomendación de ser paciente, también yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra.
11 Vengo pronto; mantén con firmeza lo que tienes, para que nadie te arrebate tu corona.
12 Al vencedor le pondré de columna en el Santuario de mi Dios, y no saldrá fuera ya más; y grabaré en él el nombre de mi Dios, y el nombre de la Ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que baja del cielo enviada por mi Dios, y mi = nombre nuevo. =
13 El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.
14 Al Ángel de la Iglesia de Laodicea escribe: Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios.
15 Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!
16 Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.
17 Tú dices: "Soy rico; me he enriquecido; nada me falta". Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.
18 Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y no quede al descubierto la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que te des en los ojos y recobres la vista.
19 = Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. = Sé, pues, ferviente y arrepiéntete.
20 Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.
21 Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono.
22 El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

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