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Ezequiel

Autor: La Biblia

Ezequiel, hijo de una familia sacerdotal de Jerusalén, fue deportado el año 597 a.C., cuando era muy joven. Probablemente nunca ejerció su sacerdocio. Vivió en una aldea llamada Tel-Abib, no lejos de Babilonia. Su vocación se manifestó en el año 593 a.C. y sus últimas apariciones son del 571 a.C. hombre culto, estuvo al corriente de cuanto sucedía en su mundo. Creativo y visual, su fantasía es desbordante. Su lenguaje está repleto de metáforas, símbolos, parábolas y alegorías. Recurre a la mímica, acciones simbólicas y posturas extrañas para impactar a un auditorio desesperado. Su vida condiciona las partes y los mensajes que tiene su obra.

Indice:
• Introducción general
1.- Ezequiel 1
2.- Ezequiel 2
3.- Ezequiel 3
4.- Ezequiel 4
5.- Ezequiel 5
6.- Ezequiel 6
7.- Ezequiel 7
8.- Ezequiel 8
9.- Ezequiel 9
10.- Ezequiel 10
11.- Ezequiel 11
12.- Ezequiel 12
13.- Ezequiel 13
14.- Ezequiel 14
15.- Ezequiel 15
16.- Ezequiel 16
17.- Ezequiel 17
18.- Ezequiel 18
19.- Ezequiel 19
20.- Ezequiel 20
21.- Ezequiel 21
22.- Ezequiel 22
23.- Ezequiel 23
24.- Ezequiel 24
25.- Ezequiel 25
26.- Ezequiel 26
27.- Ezequiel 27
28.- Ezequiel 28
29.- Ezequiel 29
30.- Ezequiel 30
31.- Ezequiel 31
32.- Ezequiel 32
33.- Ezequiel 33
34.- Ezequiel 34
35.- Ezequiel 35
36.- Ezequiel 36
37.- Ezequiel 37
38.- Ezequiel 38
39.- Ezequiel 39
40.- Ezequiel 40
41.- Ezequiel 41
42.- Ezequiel 42
43.- Ezequiel 43
44.- Ezequiel 44
45.- Ezequiel 45
46.- Ezequiel 46
47.- Ezequiel 47
48.- Ezequiel 48

Ezequiel
Autor: La Biblia


En el 597 a. C., Nabucodonosor, rey de Babilonia, realizó una campaña contra Jerusalén. El rey Joaquín se rindió después de soportar un breve asedio y tuvo que pagar un pesado tributo. Como consecuencia de esta primera invasión, el reino davídico no quedó destruido, pero sí considerablemente diezmado. En efecto, con el fin de reafirmar su soberanía sobre Judá, Nabucodonosor destituyó a Joaquín y lo llevó cautivo a Babilonia con varios miles de deportados, entronizando en su lugar a Sedecías (17. 12-14; 2 Rey. 24. 8-17). Entre las víctimas de aquella primera deportación se encontraba un sacerdote de Jerusalén, llamado EZEQUIEL, nombre que significa "Dios es fuerte", o bien, "Que Dios fortalezca". El lugar de su destierro fue una colonia de exiliados instalada en Tel Aviv, población situada junto al río Quebar, en las cercanías de Babilonia. Allí vivía acompañado de su esposa, cuando tuvo la deslumbrante visión que lo convirtió en profeta del Señor. A partir de ese momento, ejerció su actividad profética a lo largo de más de veinte años, entre el 593 y el 571 a. C.

La pertenencia de Ezequiel a la clase sacerdotal dejó una huella profunda en su mensaje. Así lo manifiestan su interés por las instituciones cultuales, su preocupación por separar lo sagrado de lo profano (45. 1-6; 48. 9-14), su horror por las impurezas legales (4. 14; 44. 6-8) y su competencia para resolver casos de moral y derecho, función esta específica de los sacerdotes (20. 1). Pero su máxima preocupación es el Templo, ya sea el Templo presente, contaminado por toda suerte de ritos idólatras (8. 1-18), ya sea el Santuario de la nueva Jerusalén, donde la Gloria del Señor habitará para siempre (43. 1-9) y cuyo diseño él describe minuciosamente (caps. 40-48). El pensamiento y el estilo de Ezequiel están hondamente arraigados en la tradición sacerdotal, así como los de su contemporáneo Jeremías reflejan cierta influencia de la corriente "deuteronomista".

Sin embargo, Ezequiel fue ante todo un profeta. El Señor lo estableció como "un presagio para el pueblo de Israel" (12. 6; 24. 24), y él puso en evidencia ante los exiliados en Babilonia que había "un profeta en medio de ellos" (2. 5; 33. 33). Su función fue semejante a la del "centinela", encargado de dar el grito de alerta ante la inminencia del peligro y, al mismo tiempo, responsable de aquellos que se perdían por no haber sido alertados oportunamente (3. 16-21).

A través de sus escritos, Ezequiel se manifiesta como una personalidad sumamente desconcertante. El lector queda desorientado ante sus sorprendentes acciones simbólicas (4. 1-3; 5. 1-4; 12. 1-20), ante sus posturas extravagantes (4. 4-8) y sus transportes extáticos (11. 1-13; 37. 1-14; 40. 1-4). Estos mismos elementos ya habían aparecido en otros profetas anteriores a él. Pero mientras que Oseas, Isaías o Jeremías se valen de ellos con cierta discreción, Ezequiel parece complacerse en emplearlos hasta resultar chocante. Por ese modo de proceder, se lo ha tachado de "excéntrico" e incluso se ha pensado que padecía de ciertas perturbaciones síquicas. Lo cierto es que poseía un genio excepcionalmente sensible e imaginativo, a la vez que complejo y paradójico. Era un "visionario" en el mejor sentido del término. Pero eso no le impedía expresarse a veces con la fría precisión de un jurista y la sutileza de un casuista o bien detenerse minuciosamente en la seca enumeración de detalles arquitectónicos.

El libro de Ezequiel aparece a primera vista como un conjunto sólidamente estructurado. Después de la introducción dedicada a relatar la vocación del profeta (1. 4-3. 21), siguen cuatro partes que tratan temas bien definidos. Dentro de este plan lógico, es fácil descubrir algunas repeticiones, interrupciones bruscas y ampliaciones, debidas en gran parte al trabajo redaccional de los discípulos del profeta, que dieron al Libro su forma definitiva.

Los grandes temas de Ezequiel han encontrado un profundo eco en el Nuevo Testamento, sobre todo en el Evangelio según san Juan. La Morada definitiva de Dios entre los hombres, anunciada por Ezequiel (37. 27), es Jesucristo (Jn. 1. 14). Él es también el Buen Pastor que congrega a su Pueblo (34. 11-16; Jn. 10. 11-16), lo hace renacer por el agua y el Espíritu (36. 25-27; Jn. 3. 5) y le da la Vida (37. 1-14; Jn. 11. 25-26). Las visiones de Ezequiel son asimismo el punto de partida de casi todas las imágenes con que el Apocalipsis describe la Nueva Jerusalén, cuyo Templo "es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero" (Apoc. 21. 22).

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 Indice del documento
 Primer capitulo:
 Ezequiel 1
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