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La Biblia

Autor: .
Para apoyar la formación de los católicos de habla hispana, Catholic.net, pone a disposición de todos sus navegantes, La Biblia, para que pueda ser consultada en línea.
Indice:
• Introducción general
A. ¿Cómo estudiar la Biblia?
B. La Biblia y la Tradición
C. La Biblia, cómo manejarla
D. La Biblia , su división, sus libros, lenguas
E. La Biblia, sus autores y composición
F. Los libros de la Biblia
1.- Génesis
2.- Éxodo
3.- Levítico
4.- Números
5.- Deuteronomio
6.- Josué
7.- Jueces
8.- Rut
9.- Libro Primero de Samuel
10.- Libro Segundo de Samuel
11.- Libro Primero de los Reyes
12.- Libro Segundo de los Reyes
13.- Libro Primero de las Crónicas
14.- Libro Segundo de las Crónicas
15.- Esdras
16.- Nehemías
17.- Tobías
18.- Judit
19.- Ester
20.- Primer Libro de los Macabeos
21.- Segundo Libro de los Macabeos
22.- Job
23.- Los Salmos
24.- Proverbios
25.- Eclesiastés
26.- Cantar de los Cantares
27.- Sabiduría
28.- Eclesiástico
29.- Isaías
30.- Jeremías
31.- Lamentaciones
32.- Baruc
33.- Ezequiel
34.- Daniel
35.- Oseas
36.- Joel
37.- Amós
38.- Abdías
39.- Jonás
40.- Miqueas
41.- Nahúm
42.- Habacuc
43.- Sofonías
44.- Ageo
45.- Zacarías
46.- Malaquías
47.- Evangelio según San Mateo
48.- Evangelio según San Marcos
49.- Evangelio según San Lucas
50.- Evangelio según San Juan
51.- Hechos de los Apóstoles
52.- Epístola a los Romanos
53.- Primera Epístola a los Corintios
54.- Segunda Epístola a los Corintios
55.- Epístola a los Gálatas
56.- Epístola a los Efesios
57.- Epístola a los Filipenses
58.- Epístola a los Colosenses
59.- Primera Epístola a los Tesalonicenses
60.- Segunda Epístola a los Tesalonicenses
61.- Primera Epístola a Timoteo
62.- Segunda Epístola a Timoteo
63.- Epístola a Tito
64.- Epístola a Filemón
65.- Epístola a los Hebreos
66.- Epístola de Santiago
67.- Primera Epístola de San Pedro
68.- Segunda Epístola de San Pedro
69.- Primera Epístola de San Juan
70.- Segunda Epístola de San Juan
71.- Tercera Epístola de San Juan
72.- Epístola de San Judas
73.- Apocalipsis

La Biblia
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E. La Biblia, sus autores y composición

Autor: Antonio Gracia

La Biblia en cuanto a su contenido material –como lo indica su mismo nombre- es una colección de libros, escritos por diferentes autores, en lenguas, épocas y estilos literarios, distintos.

De tal manera que se puede afirmar que la Biblia es, en miniatura, toda una biblioteca religiosa de un pueblo, recopilada en un solo volumen.

Con razón, san Jerónimo, traductor de las Escrituras al latín, llamó a este libro sagrado: "La Biblioteca divina".

Te invitamos a descubrir con mayor profundidad lo que contiene.

Supongamos que a alguien se le ocurriera coleccionar en un solo volumen todas las obras que se han escrito sobre nuestra historia patria desde su comienzo hasta nuestros días.

En ella tendríamos todo un compendio de temas, épocas y escritores con diferentes estilos literarios. Tendríamos también, una línea histórica. Algo similar ocurre con la Biblia, ya que en ella se nos presenta la historia del Pueblo escogido a través de distintas épocas y obras literarias.

A veces, perdemos mucho tiempo en la lectura de otros libros y el libro más importante, la Biblia, que es la Palabra de Dios, ha sido dejado a un lado.

El contenido doctrinal de la Biblia encierra toda la historia de la Revelación divina, es decir, "la manifestación que Dios hace de sí mismo y del misterio de su voluntad, misterio que nos es otra cosa que su plan de salvación para todos los hombres" (Concilio Vaticano II).

A. Composición de la Biblia

Para poder desentrañar el mensaje profundo de la Biblia, conviene fijarnos en los personajes que contiene.

Hay dos protagonistas en la Biblia: Dios y el hombre.

Dios crea al hombre, lo rescata después de la caída, le promete la salvación y le salva con hechos concretos.

El hombre responde con variable docilidad a los planes de Dios, así se hace artífice de su propia salvación y también protagonista.

Este protagonismo de Dios y del hombre está en la realización de los hechos, en los relatos y en la escritura de los mismos. La Biblia no es sólo hechos de Dios relatados por la pluma del hombre.

Hombre y Dios van tejiendo una historia común. Porque la Biblia es la historia que nos presenta las relaciones de Dios con los hombres. Por eso, es tan cercana y útil para nuestra vida actual.

B. Palabra de Dios y palabra de hombre

Hay, pues, dos autores en la Biblia: Dios es el autor principal y el hombre es el autor secundario. Es palabra de Dios porque de Él viene. Y es palabra del hombre, porque surge de la inteligencia y de los dedos humanos. Dios es como el corazón y el hombre como el instrumento.

Es palabra de Dios, pero con lenguaje y con sentir de historia humana. Por eso, refleja el estilo y el carácter humano de quien la ha escrito como instrumento de revelación.

Este procedimiento de Dios es fruto de su caridad y de su bondad. Para darse a entender a los hombres, Dios se revela hablando en palabras humanas, en lenguas humanas y en historias humanas, como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 101.

A pesar de la diversidad de los autores, épocas y contenidos, la Biblia es UN solo libro. Porque UNO es el Espíritu que la ha inspirado y UNA es la palabra de Dios que se expresa en todas sus partes. Por eso, no se puede leer un texto aislándole del resto, como hacen algunas sectas.

Dice el Concilio Vaticano II: "Dios habla en la Escritura por medio de hombres y en lenguaje humano" (la Divina Revelación, # 12).

Tres principios encontramos en este pasaje:
• Dios habla en la Escritura,
• por medio de hombres y
• en lenguaje humano.

C. Dios nos habla en la Escritura como autor principal de ella.

La Biblia es la "Palabra de Dios". Es su pensamiento expresado a través de sonidos humanos. Es su estilo de hablar a la humanidad.

Dios escogió un pueblo, el pueblo de Israel, en el cual, a través de una larga historia, fue manifestando sus designios de salvación, por medio de los acontecimientos y las obras que Él fue disponiendo (la Divina Revelación # 14).

Pero no solamente Dios habla a un grupo de personas a través de su palabra; habla también al individuo, nos habla a cada uno de nosotros, para comunicarnos su mensaje de amor, de vida y de salvación personal.

Cada página de la Biblia es la misma voz del Señor que nos invita, que nos llama, que se acerca a nosotros porque quiere comunicarnos algo: una enseñanza, un consejo, una frase de aliento o una llamada de atención cuando no sabemos corresponder a su bondad. Pero siempre es la palabra del Padre que se preocupa por sus hijos porque busca su bien y su felicidad.

Por eso, Dios es el autor principal de las Escrituras. Esto quiere decir que la Biblia es ante todo obra divina, que está inspirada directamente por Dios, que es Él quien nos habla para comunicarnos su mensaje.

Leemos en Timoteo 3, 16: "Toda Escritura es divinamente inspirada". Esto es, toda Escritura es obra de Dios, que inspira al hombre lo que quiere.

En 2 Pe 1, 21 se dice: "La profecía no ha sido jamás pronunciada por humana voluntad, sino que, llevados del Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios".

Y el Concilio Vaticano II lo confirma: "La Iglesia reconoce que todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, por que fueron escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor y como tales han sido confiados a la Iglesiaz" (Divina Revelación, # 11).

D. Cómo se fue componiendo la Biblia

¿Cómo se compusieron los libros de la Biblia? Los acontecimientos que el Pueblo de Dios fue viviendo desde sus orígenes se transmitían de viva voz por el mismo pueblo.

Se fueron completando con más interpretaciones con el correr del tiempo, para descubrir su verdadero sentido. Esta interpretación se hizo siempre a la luz de la fe.

Al principio, se ponían ocasionalmente por escrito. Pasado el tiempo, alguien recopiló los diversos escritos, las tradiciones orales y los otros documentos existentes, formando así una herencia común redactada para todo el pueblo. Esta redacción se convirtió finalmente en el libro definitivo que ahora conocemos.

Los textos no siempre quieren presentar reportajes en directo, ni narraciones históricas o científicas. Son reflexiones de la fe sobre las grandes cuestiones del hombre o sobre los problemas que golpean a la vida de la Comunidad en un determinado momento.

Estas reflexiones hacen avanzar la revelación a través de todo el Antiguo Testamento, hasta llegar a la plenitud en el Nuevo. Pero el misterio de todo este proceso está en que siempre actúa la asistencia del Espíritu Santo. Por eso, el libro es fruto de la acción humana y de la acción de Dios.

La Biblia no es un libro caído del cielo, como pretende serlo el Corán, libro santo de los que practican la religión creada por Mahoma: "No hay más Dios que Él, el poderoso, el sabio. Él es quien hizo bajar sobre ti el libro de Él" (Sura 3, 6-7).

La Biblia ha tenido una larga historia, cuya reconstrucción está llena de complejidades: no disponemos de fechas precisas y datos para todos los libros de la Sagrada Escritura.

Por otra parte, no hay que olvidar nunca el dato de la tradición oral: primero la tradición, después la Escritura; es más, la tradición se mantiene como realidad viva que interactúa con los escritos durante todo el periodo de la formación del Antiguo Testamento.

Incluso, después de haber sido puestos por escrito, la mayoría de los textos bíblicos continuaron siendo leídos, actualizados, profundizados: sólo al final, se consideró al Antiguo Testamento como algo finalmente terminado.

Veamos ahora en este esquema las etapas de la formación del Antiguo Testamento:

a) El período de los patriarcas. El primer capítulo de la historia de Israel está ligado a tres generaciones (o tribus) de patriarcas arameos: Abraham, Isaac y Jacob (pertenecen al siglo XIX antes de Cristo, aproximadamente).

b) El Éxodo. Para la segunda gran "palabra de Dios" hemos de trasladarnos a los años 1250-1200 antes de Cristo. De un grupo de esclavos, Israel, a través de la gran "Pascua de liberación", pasa a convertirse en pueblo de Dios.

c) El periodo monárquico o de los reyes. Después de casi 200 años de lucha por la ocupación de la tierra de Canaán, sigue la larga experiencia de la monarquía (del año 1000 al año 587 antes de Cristo).

d) El Exilio o Deportación en Babilonia. El año 587 antes de Cristo cae Jerusalén y con ella se desmoronan los fundamentos de la historia de Israel: la dinastía de David, la libertad en la "tierra prometida", el templo de Jerusalén.

e) El período de judaísmo. Se llama así porque sólo un "resto" de los descendientes de Judá (hijo de Jacob y representante del Reino del Sur) vuelve a Jerusalén y a la tierra santa.


E. Fechas de composición

El Antiguo Testamento se escribe durante el largo periodo que va desde el reinado de Salomón, en el siglo X, hasta un siglo antes de Cristo.

El Nuevo Testamento, por su parte, se escribe desde unos veinte años después de la muerte de Cristo, en vida de la primera generación de cristianos hasta la muerte del último apóstol. Es decir, entre los años 50 y 100.

La Santa Biblia fue redactada por Profetas, sabios, poetas y apóstoles, durante catorce siglos, pero todos dirigidos e inspirados por Dios para que no escribieran ningún error espiritual. Los redactores más famosos de la Santa Biblia fueron: Moisés, el rey David, los profetas, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. Los cuatro evangelistas San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan y, por el apóstol San Pablo.

F. El lenguaje usado por los autores bíblicos

Si nos fijamos en nuestro estilo de hablar, veremos que una misma verdad la podemos expresar de múltiples maneras.

Corrientemente, no nos importa el modo, sino que vamos abiertamente a la verdad que queremos expresar. Por ejemplo, esta es la verdad que quiero comunicar: "estoy en una situación difícil que me hace deprimirme". Para expresarlo a un amigo, le digo: "Oye, estoy hecho polvo". No cabe duda que mi amigo me entiende perfectamente.

Otro ejemplo: un niño muere en un accidente. De este accidente son testigos el papá y la mamá que iban con el niño, el policía de tránsito y un señor extraño que pasaba por el lugar del siniestro.

Los papás, llevados por la impresión tremenda de que el muerto es su propio hijo, contarán con un realismo quizá exagerado hasta los últimos detalles del accidente.

El policía lo hará, probablemente, como quien relata un atentado policiaco. Está tan acostumbrado a presenciar escenas similares, que ya casi, una más, no le impresiona gran cosa.

Por su parte, el "señor extraño" que pasaba por allí y no tenía que ver nada con la cuestión, dirá las cosas sin dejarse llevar por la emoción.

¿Cómo la vamos a juzgar nosotros que no presenciamos el accidente?
Si nos referimos a los papás, diremos quizás que al hacer el relato fueron exagerados; del policía diremos que, como no se fijó bien, mintió; y del testigo casual diremos que, al no importarle lo sucedido, confesó cualquier cosa por salir del paso.

Todo esto está diciendo que a la hora de juzgar algo, hay que hacerlo teniendo en cuenta quien lo dice o escribe, e incluso las circunstancias del hecho sucedido.

El Concilio Vaticano II lo dice claramente: "Dios habla en la Escritura por medio de los hombres en lenguaje humano; por lo tanto, el intérprete de la Escritura, para conocer lo que Dios quiso comunicarnos, debe estudiar con atención lo que los autores querían decir y lo que Dios quería dar a conocer con dichas palabras. Para descubrir la intención del autor, hay que tener en cuenta, entre otras cosas, los géneros literarios" (La Divina Revelación, # 12).

Para hacer creíble su doctrina, los Testigos de Jehová y otras sectas, aparentan mucha erudición en campo bíblico y profano. Pero naturalmente no se trata de una verdadera cultura, puesto que su finalidad no es buscar la verdad, sino apantallar, desviar la atención del problema verdadero, crear la ilusión de que ellos están bien documentados y por lo tanto, sus conclusiones son confiables.

En lugar de hacer un estudio serio sobre un tema determinado, los Testigos de Jehová tratan de convencer, presentando una que otra cita, tomada de alguna enciclopedia, libro, revista o periódico, sin tener en cuenta el contexto ni la intención del autor, a eso se le llama "manipulación bíblica" y es un gran error, porque va en contra de la Biblia misma.

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