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Aprende a orar | sección
Habla con Dios | categoría
Autor: Catholic.net | Fuente: Catholic.net
Viernes Santo
Laudes y Vísperas
 
De la Muerte del Señor

INVITATORIO


V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant A Cristo, Hijo de Dios, que nos redimió con su sangre preciosa, venid, adorémosle.

Salmo 94

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras."

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso."

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


HIMNO

Brazos rígidos y yertos,
por los dos garfios traspasados,
que aquí estáis, por mis pecados,
para recibirme abiertos,
para esperarme clavados.

Cuerpo llagado de amores,
yo te adoro y yo te sigo;
yo, Señor de los señores,
quiero partir tus dolores
subiendo a la cruz contigo.

Quiero en la vida seguirte
y por sus caminos irte
alabando y bendiciendo,
y bendecirte sufriendo
y muriendo bendecirte.

Que no ame la poquedad
de cosas que van y vienen;
que adore la austeridad
de estos sentires que tienen
sabores de eternidad;

que sienta una dulce herida
de ansia de amor desmedida;
que ame tu ciencia y tu luz;
que vaya, en fin, por la vida
como tú estás en la cruz:

de sangre los pies cubiertos,
llagadas de amor las manos,
los ojos al mundo muertos
y los dos brazos abiertos
para todos mis hermanos. Amén.


SALMODIA

Ant. 1
Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros.


Salmo 50

Misericordia, Dios mío por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame : quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros.

Ant. 2 Jesucristo nos ama y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre.


Cántico
Ha. 3, 2-4. 13a. 15-19

¡Señor, he oído Tu fama,
me ha impresionado Tu obra!
En medio de los años, realízala;
en medio de los años manifiéstala;
en el terremoto acuérdate de la misericordia.

El Señor viene de Temán;
el Santo, del monte Farán:
su resplandor eclipsa el cielo,
la tierra se llena de su alabanza;
su brillo es como el día,
su mano destella velando su poder.

Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido;
pisas el mar con tus caballos,
revolviendo las aguas del océano.

Lo escuché y temblaron mis entrañas,
al oírlo se estremecieron mis labios;
me entró un escalofrío por los huesos,
vacilaban mis piernas al andar.
Tranquilo espero el día de la angustia
que sobreviene al pueblo que nos oprime.

Aunque la higuera no echa yemas,
las viñas no tienen frutos,
aunque el olivo olvida su aceituna
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil
y no quedan vacas en el establo,
yo exultaré con el Señor,
me gloriaré en Dios mi Salvador.

El Señor soberano es mi fuerza,
él me da piernas de gacela
y me hace caminar por las alturas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Jesucristo nos ama y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre.

Ant. 3 Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos; por el madero ha venido la alegría al mundo entero.


Salmo 147

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de Ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
té sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos; por el madero ha venido la alegría al mundo entero.


LECTURA BREVE

Is 52, 13-15

Mirad: mi siervo tendrá éxito, será enaltecido y ensalzado sobremanera. Y, así como muchos se horrorizaron de él, pues tan desfigurado estaba que ya ni parecía hombre, no tenía ni aspecto humano, así también muchos pueblos se admirarán de él y, a su vista, los reyes enmudecerán de asombro porque verán algo jamás narrado y contemplarán algo inaudito.


RESPONSORIO BREVE

Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte,y una muerte de cruz.


CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.
Fijaron encima de su cabeza un letrero indicando el motivo de su condenación: "Este es Jesús, el rey de de los judíos."

Cántico a Zacarías



PRECES

Adoremos a nuestro Redentor, que por nosotros y por todos los hombres quiso morir y ser sepultado para resucitar de entre los muertos y supliquémosle,diciendo:

Señor, ten piedad de nosotros.

  • Señor y Maestro nuestro, que por nosotros te sometiste incluso a la muerte,
    enséñanos a someternos siempre a la voluntad del Padre.

  • Tú que siendo nuestra vida quisiste morir en la cruz para destruir la muerte y todo su poder,
    haz que contigo sepamos morir también al pecado y resucitemos contigo a vida nueva.

  • Rey nuestro, que como un gusano fuiste el desprecio del pueblo y la vergüenza de la gente,
    haz que tu Iglesia no se acobarde ante la humillación, sino que como tú proclame en toda circunstancia el honor del Padre.

  • Salvador de todos los hombres, que diste tu vida por los hermanos,
    enséñanos a amarlos mutuamente con un amor semejante al tuyo.

  • Tú que al ser elevado en la cruz atrajiste hacia ti a todos los hombres,
    reúne en tu reino a todos los hijos de Dios dispersos por el mundo.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres


    Porque la muerte de Cristo nos ha hecho agradables a Dios, nos atrevemos a orar al Padre, diciendo: Padre nuestro ...


    ORACIÓN

    Mira, Señor, con bondad a tu familia santa, por la cual Jesucristo nuestro Señor aceptó el tormento de la cruz, entregándose a sus propios enemigos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.

    _______________________________


    VÍSPERAS


    INVOCACIÓN INICIAL

    V. Dios mío, ven en mi auxilio
    R. Señor date prisa en socorrerme.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.


    HIMNO

    Muere la vida y vivo yo sin vida
    ofendiendo la vida de mi muerte
    sangre divina de las venas vierte
    y mi diamante su dureza olvida

    Está la majestad de Dios tendida
    en una dura cruz, y yo de suerte
    que soy de sus dolores el más fuerte
    y de su cuerpo la mayor herida.

    ¡Oh duro corazón de mármol frío!
    ¿Tiene tu Dios abierto el lado izquierdo
    y no te vuelves un copioso rio?

    Morir por él será divino acuerdo,
    mas eres tú mi vida, Cristo mío,
    y, como no la tengo, no la pierdo. Amén.


    SALMODIA

    Ant. 1
    Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

    Salmo 40

    Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
    en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

    El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
    para que sea dichoso en la tierra,
    y no la entrega a la saña sus enemigos.

    El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
    calmará los dolores de su enfermedad.

    Yo dije: "Señor, ten misericordia,
    sáname porque he pecado contra ti."

    Mis enemigos me desean lo peor:
    "A ver si se muere y se acaba apellido."

    El que viene a verme habla con fingimiento,
    disimula su mala intención,
    y cuando sale afuera, la dice.

    Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
    hacen cálculos siniestros:
    "Padece un mal sin remedio,
    se acostó para no levantarse"

    Incluso mi amigo, del que yo me fiaba,
    que compartía mi pan,
    es el primero en traicionarme.

    Pero tú, Señor, apiádate de mí,
    haz que pueda levantarme,
    para que yo les dé su merecido.

    En esto conozco que me amas:
    en que mi enemigo no triunfa de mí.

    A mí, en cambio, me conservas la salud,
    me mantienes siempre en tu presencia.

    Bendito el Señor, Dios de Israel,
    ahora y por siempre. Amén, Amén.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 1 Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

    Ant. 2 El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob


    Salmo 45

    Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
    poderoso defensor en el peligro.

    Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
    y los montes se desplomen en el mar.

    Que hiervan y bramen sus olas,
    que sacudan a los montes con su furia:

    El Señor de los ejércitos está con nosotros,
    nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

    El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
    el Altísimo consagra su morada.

    Teniendo a Dios en medio, no vacila;
    Dios la socorre al despuntar la aurora.

    Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
    pero la lanza de su trueno y se tambalea la tierra.

    El Señor de los ejércitos está con nosotros,
    nuestro alcázar es el Dios de jacob.

    Venid a ver las obras del señor,
    las maravillas que hace en la tierra:

    Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
    rompe los arcos, quiebra las lanzas,
    prende fuego a los escudos.

    "Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
    más alto que los pueblos mas alto que la tierra."

    El señor de los ejércitos está con nosotros,
    nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 2 El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob

    Ant. 3 Vendrán todas las naciones y se postraran en tu acatamiento, Señor.


    Cántico
    Ap. 15,3-4

    Grandes y maravillosas son tus obras,
    Señor, Dios omnipotente,
    justos y verdaderos tus caminos,
    ¡oh rey de los siglos!

    ¿Quién no temerá, Señor,
    y glorificará tu nombre?
    Porque tú solo eres santo,
    porque vendrán todas las naciones
    y se postrarán en tu acatamiento,
    porque tus juicios se hicieron manifiesto.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 3 Vendrán todas las naciones y se postraran en tu acatamiento, Señor.


    LECTURA BREVE

    1Pe 2, 21b-24

    Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando le insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente. Cargando con nuestro pecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas nos han curado.


    RESPONSORIO BREVE

    V. Yo dije: "Señor, ten misericordia."
    R. Yo dije: "Señor, ten misericordia."

    V. Sáname, porque he pecado contra ti.
    R. Señor, ten misericordia.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Yo dije: "Señor, ten misericordia."


    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Ant.
    Si no queréis creerme a mí, creed estas obras,que hago en nombre de Dios.

    Cántico de la Santísima Virgen María



    PRECES

    Oremos a Jesús, el Señor, que santificó por su propia sangre al pueblo, y digámosle:

    Compadécete, Señor, de tu pueblo.

  • Redentor nuestro, por tu pasión, concede a tus fieles la fuerza necesaria para mortificar su cuerpo,ayúdalos en su lucha contra el mal y fortalece su esperanza,
    para que se dispongan a celebrar santamente tu resurrección.

  • Haz que los cristianos cumplan con su misión profética anunciando al mundo tu Evangelio,
    y dando testimonio de él por su fe, esperanza y caridad.

  • Conforta, Señor, a los que están tristes,
    y otórganos a nosotros el poder consolar a nuestros hermanos.

  • Haz que tus fieles aprendan a participar en tu pasión con sus propios sufrimientos,
    para que sus vidas manifiesten tu salvación a los hombres.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres

    Tú que eres Autor de la vida, acuérdate de los difuntos y dales parte en tu gloriosa resurrección.

    Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre, diciendo: Padre Nuestro ...


    ORACIÓN

    Perdona, Señor, las culpas que hemos cometido a causa de nuestra debilidad y, por tu misericordia, líbranos de la esclavitud en que nos tienen cautivos nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.

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