Autor: Rev. Jules V. Simoneau, S.S.S. ¡Oh Dios mío, yo te amo!
Una manera fácil de hacer oración
Si me preguntaras cuál es la oración mejor y
más corta que pudieras ofrecer a Dios en todo tiempo
y en todo lugar, sin titubear yo te daría la
respuesta en seis palabras: ¡OH DIOS MIO, YO TE AMO!
Y entusiastamente te exhortaría para que repitieras estas palabras ardientes
durante todas las horas que pases despierto. Nada puede ser
más grato a Dios, ni tan edificante para ti que
tales actos de amor frecuentes y fervorosos.
Al principio estas
palabras pudieran parecerte mecánicas, o sonar artificiales en tus labios,
pero a fuerza de repetición pronto llegarían a convertirse en
tan significativas para ti, como en realidad lo son.
¡OH
DIOS MIO, YO TE AMO! No existe un pensamiento que
valga la pena, sentimiento o aspiración que estas palabras no
puedan comunicar hasta Dios, de ti. En tus labios y
en tu corazón pueden convertirse en la fórmula y la
expresión de toda virtud y de todo deseo. Precisamente porque
significan lo que significan, estas palabras pueden expresar un sin
número de otros significados que pueden cobrar para ustedes. ¡OH
DIOS MIO, YO TE AMO!... Es decir, creo en Ti,
te adoro, espero en Ti, siento haberte ofendido... Te amo
en esta alegría, en este dolor, en esta desilusión... Quiero
amarte y hacer que Te amen más y más. Sí,
esto y mucho más es lo que quieres decir cada
vez que digas: ¡OH DIOS MIO, YO TE AMO!.
¿Por
qué es esta oración corta, o aspiración, tan rica en
significados y bendiciones de toda naturaleza. ¿Por qué quisiera yo
que tú siguieras repitiéndola innumerables veces? Porque es la expresión
perfecta de la caridad, la mayor de las virtudes, y
cada vez la estarías aprovechando en el corazón así en
los labios, y estarías cumpliendo con el mayor de todos
los Mandamientos. Recordarás que un día, cierto Doctor de la
Ley, deseando someter a prueba a Jesús, se acercó a
El preguntándole: ¿ Cuál Mandamiento de la Ley de Dios
es el mayor?.
Citando palabra por palabra de Deuteronomio, uno
de los Libros del Antiguo Testamento, Jesús dio la tan
conocida respuesta: Amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma y con todas tus
fuerzas. Este es el mayor de los Mandamientos y el
primero.
Sabrás, que el amar a Dios es la única
finalidad adecuada de nuestra existencia.
Así como las aves fueron
creadas para velar y los peces para nadar y las
estrellas para iluminar el cielo, así nuestros corazones fueron creados
para amar a Dios. Para poder alcanzar esta finalidad, recibimos
en el Bautismo, junto con la gracia santificante, las virtudes
teológicas de la fe, esperanza y caridad, así como todos
los demás dones y las virtudes necesarias para vivir la
vida sobrenatural. Las probabilidades son sin embargo, que todas estas
virtudes infundidas en nosotros no se desarrollen ni crecerán en
nuestras almas como debieran, si no tenemos el cuidado o
la precaución de llevar a cabo actos correspondientes. De allí
la importancia de multiplicar nuestros actos de fe, esperanza y
caridad. Pero, como venía diciendo, un acto de amor puede
incluirlo todo.
¡OH DIOS MIO, YO TE AMO! Todos los
santos han vivido y han muerto con estas palabras en
sus corazones si no en los labios. San Agustín nunca
pudo dejar de admirarse de que Dios infinito nos hubiera
mandado a nosotros los pobres pecadores que le amásemos. "¿Quién
soy, ¡Oh Dios mío!, para que Tú me mandes que
te ame y amenazarme con tu ira si no Te
amo?".
San Juan de la Cruz solía decir que "el
menor movimiento de amor puro es de mayor valor para
la Iglesia que todas las obras juntas". A punto de
despachar a sus misioneras al Nuevo Mundo, Santa Magdalena Sofía
Barat les dijo: "Si solamente lograran ir hasta donde pudieran
establecer un solo Tabernáculo, y lograr de un solo pobre
ser salvaje un único acto de amor, ¿no sería esto
una felicidad tan grande que perduraría por el resto de
sus vidas y conseguiría para ustedes el mérito abundante para
toda la eternidad?".
Santa Teresa del Niño Jesús que murió
con este mismo acto de amor en sus labios ¡OH
DIOS MIO, YO TE AMO! previamente había afirmado: "solamente existe
una cosa única que debemos hacer durante este breve día,
o mejor dicho, esta breve noche de nuestra existencia: es
amar, amar a Jesús con toda la fuerza de nuestro
corazón y salvar almas para Él, para que Él sea
amado". El Beato Eimardo había dicho en confianza "Me ha
parecido que moriría feliz si mucho amara a la Eucaristía
y a la Santísima Virgen."
Si quieres vivir y morir
como los Santos en amor y gozando de la amistad
de Dios, también tu deberás adquirir y cultivar la costumbre
de hacer fervientes actos de amor cada día de tu
vida, recordando siempre que uno sólo de actos puede borrar
no solamente tus pecados diarios y tus imperfecciones, sino todos
los de una vida entera siempre y cuando naturalmente tengas
la intención de hacer una buena confesión en cuanto te
sea posible. Recuerda al buen ladrón en la cruz, él
hizo un acto único de amor perfecto. Allí en ese
momento el Cristo Moribundo lo canonizó. "Este día, Él le
aseguró, estarás conmigo en el Paraíso".
¿Qué sería más fácil
y más meritorio a la vez que decir: ¡OH DIOS
MIO, YO TE AMO! cuando te levantes en la mañana
o cuando te retiras por la noche, en tu alegría
y en tu pena, en la salud y en la
enfermedad, en la Iglesia o en el hogar, en el
juego o en el trabajo, en la calle o en
la tienda, en todas tus actividades durante las idas y
venidas del día?.
Una vez que hayas adquirido el hábito
de hacer actos frecuentes de amor, puedes implantar y alentar
ese mismo hábito entre tus amigos, parientes y conocidos, principalmente
los enfermos y moribundos, entre los niños en el hogar
y en la escuela. Si a los niños en la
escuela y en el hogar se les enseña por medio
de la palabra, ejemplo y alentándoles, la costumbre de decir
frecuentemente con fervor estas seis palabras: ¡OH DIOS MIO, YO
TE AMO! Su educación en verdad se verá coronada de
éxito perdurable y se multiplicarán las vocaciones.
¡OH DIOS MIO,
YO TE AMO! Piensa en la gloria que puedes dar
a Dios, del bien que puedes hacer a las almas
en la tierra y en el Purgatorio, si constantemente repites
este acto de amor en todo tiempo y en todo
lugar y animas a tantos como puedas para que hagan
otro tanto. Piensa en las bendiciones que lloverían sobre tu
parroquia y tu patria si de cientos de fieles y
miles de ciudadanos, continuamente se elevaran actos de amor hacia
Dios.
Déjame asegurarte una vez mas que si sigues diciendo
frecuentemente y de corazón estas seis palabras, ¡OH DIOS MIO,
YO TE AMO! Él en verdad te hará muy santo
y feliz en el tiempo y la eternidad.
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Muchísimas gracias por estas palabras tan bellas y cargadas de amor hacia Dios. Dios es amor, y esto siempre debemos de recordarlo. Gracias Dios mío por siempre estar a mi lado y levantarme. Te Amo Dios mío. Jose
MUY IMPORTANTE DEDICAR A DIOS NTO SR., UN TIEMPO EN NTO DIARIO VIVIR, PERO LO OLVIDAMOS CON MUCHA FRECUENCIA. GRACIAS POR RECORDARME QUE ESTAR CERCA DE EL NO NOS LLEVA MAS LO QUE SIGNIFICA UN PARPADEAR DE OJOS.
Gracias por este articulo para hacer oración,hace tiempo le tenia guardado y no me había detenido a leerle, mil gracias y deseo hacer mía esa Frase¡OH DIOS MIO YO TE AMO.En ESTE MOMENTO de mi vida me proporciona paz y ganas de seguir en esta tarea de la Oración.Que Dios le bendiga.
Yo pienso que es muy importante orar y saber hacerlo, las oraciones deben ser espontaneas que que salgan del corazon,confieso que no le encuentro sentido en rezar el Rosario,la monotonia del mismo me desespera.
Hermoso este articulo,por que en el esta presente el
unico SEÑOR y DIOS nuestro con todo su AMOR,gracias
y que DIOS todo poderoso los siga colmando de muchas
vendiciones y sabiduria,junto con su santo hijo,el
espiritu santo y la santisima virgen MARIA.
Gracias , estas seis palabras encierran perfectamente la alegria en Mi de contar siempre con la bendicion de nuestro señor y mi madrecita La Virgencita
Me parece muy lindo que con solo 6 palabras se pueda decir tanto, sobre todo a nuestro Dios quien no solo merece recibir de regreso el amor que el mismo nos da, sino todo el honor y la gloria.
Quisiera recibir mas mensajes hacerca de la Palabra de Dios, por que estos mensajes de amor da paz, alegria, nos conforta ya que cada persona tiene penas, sufrimientos y alegrias. Los que pasamos alguna pena por la muerte de un ser querido mos ayuda a fortalecernos y los que tenemos alguna alegria nos da pautas para agradecer siempre a Dios por que el señor hay que darle gracios en lo bueno y en lo malo.
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