> English

> Français

El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Aprende a orar | sección
Reflexión diaria | categoría
Jesucristo | tema
Autor: P. Juan Carlos Ortega | Fuente: Catholic.net
El verdadero rostro de Cristo
Él es verdadero Dios y verdadero hombre, fue crucificado y resucitado por el Padre. ¿Sería lo mismo para mí si no se hubiera hecho hombre?
 
El verdadero rostro de Cristo
El verdadero rostro de Cristo
El Papa ha pedido a los cristianos que muestren al mundo el rostro de Cristo. Ha recordado que antes de darlo a conocer es necesario contemplarlo. Y ha advertido que no son suficientes las fuerzas humanas sino que se requiere el don de la fe para descubrir el verdadero rostro del Señor.

¿Qué fisonomía tiene el rostro de Jesucristo? El Santo Padre describe sus cuatro características fundamentales.

Lo primero que salta a la vista cuando uno lee la vida de Jesús es su realidad humana. Cristo fue verdadero hombre, "asumió todas las características del ser humano, excepto el pecado" (n.22).

Al escuchar sus palabras, se descubre un segundo elemento. Jesús tiene plena conciencia de ser Dios, pero con un matiz muy concreto: "Cristo aparece consciente de tener una relación única con Dios, como es la propia del ´hijo´" (n.24).
En efecto, "¡Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre!" (n.21)

Esta es la fórmula fundamental de nuestra fe en Cristo Jesús.

El Evangelio, leído sin rutina, destaca fuertemente otra característica del rostro del Señor: es un rostro doliente. "La intensidad de la escena de la agonía en el huerto de los Olivos" (n.25) y "el grito de Jesús en la cruz" (n.26) muestra un rostro abrumado por la prueba y el dolor de los pecados del hombre.

"Pero esta contemplación del rostro de Cristo - comenta el Papa - no puede reducirse a su imagen de crucificado. ¡Él es el Resucitado!" (n.28).

Ya tenemos las cuatro características de la persona de Jesucristo:
Él es verdadero Dios y verdadero hombre, fue crucificado por nuestros pecados y resucitado por el Padre.

Supongo que los cuatro elementos de la personalidad de Cristo, presentados por el Santo Padre, eran ya conocidos por nuestros lectores.

Mi intención no es un simple ejercicio de memoria sino algo muy distinto: ¿Qué repercusión tienen las cuatro características de Jesucristo en nuestras vidas? ¿Sería lo mismo para mí si no se hubiera hecho hombre? Y ¿si simplemente hubiera sido un buen hombre, un gran profeta? ¿Y si no hubiera sufrido la cruz? ¿Qué fin tiene la resurrección? ¿No hubiera sido suficiente el testimonio heroico de su muerte?

"Cristo - dice el Papa - nos revela el auténtico rostro del hombre, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre" (n.23). En consecuencia, cada una de las características de Jesucristo nos está diciendo algo del hombre, nos muestra cómo debes ser tú y yo.

Cristo es verdadero hombre. ¡Qué importante es aplicar esta verdad a nuestra vida! Él me acompaña en los momentos más alegres de la vida, como en la boda de Cana o en la fiesta que organizó el fariseo. Intuye mi dolor, como lo hizo con la madre viuda que había perdido su hijo. Llora con mis tristezas, como lloró la muerte de Lázaro. Entiende mis tentaciones, pues él las experimentó en el desierto. Comprende mi rebeldía ante la voluntad del Padre, ya que él también experimentó en Getsemaní lo duro de los planes del Padre. Me alienta ante los sentimientos de soledad afectiva, pues en la cruz él supo lo que significa sentirse abandonado del amor del Padre. En verdad, ¡qué paz, serenidad y felicidad alcanzará nuestra conciencia si tenemos presente que Jesucristo es hombre como y con nosotros! Eso sí, excepto en el pecado.

Cristo es Hijo de Dios, ¿qué aporta esta verdad a la realidad del ser humano? La respuesta es sencilla: si él es Hijo, nosotros también somos hijos del Padre: "sólo porque el Hijo de Dios se hizo verdaderamente hombre, el hombre puede, en él y por medio de él, llegar a ser realmente
hijo de Dios" (n.23). Pero, ¿qué repercusión tiene esta verdad en nosotros? Si soy hijo, debo, como Jesús, "estar en la casa de mi Padre" (n.24) y preocuparme de sus cosas. Y debo, también como Jesús en el huerto de los Olivos, confiar en el Padre y en su voluntad sobre mi vida.

Cristo se presenta con un rostro doliente y a la vez con un rostro resucitado. Esta doble característica comporta una especial importancia para la vida. "Para devolver al hombre el rostro del Padre, Jesús debió no sólo asumir el rostro del hombre, sino cargarse incluso del ´rostro´ del
pecado" (n.25). Esta expresión del Papa es verdaderamente fuerte.

Jesucristo no tuvo pecado, pero experimentó el dolor del pecado, una experiencia que duró unos momentos para dar paso a la felicidad de la resurrección. De modo similar, en nuestra vida el pecado ofrece un placer pasajero pero el mal permanece; en cambio, un acto bueno exige un sacrificio pasajero pero el bien queda. Por lo tanto no tengamos miedo al sufrimiento que comporta la vida recta pues el dolor pasará pero el bien permanecerá.

 

 
Publicar un comentario sobre este artículo

 Nombre

 Email (no será publicado)

 País

Comentario



Escriba las letras como aparecen



* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.
     Herramientas del Artículo:
Arriba
.
Ver más artículos del tema
.
Preguntas o comentarios
.
¿En donde estoy?
.
Hacer un donativo
Envíalo a un amigo
.
Formato para imprimir
.
Descargar en PDF
.
Descargarlo a tu Palm
.
  Suscripción canal RSS

Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
DA CLICK AQUÍ PARA DONAR

Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
Servicios por email Servicios por email
Foros Foro de círculo de oración
Mapas Mapa de Aprende a orar
Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
Comentarios Comentarios al editor de esta sección
Biblioteca Documentos de apoyo de Aprende a orar
Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
Donativos Hacer un donativo
Evangelio meditado
Reflexión diaria
Tiempo de Adviento
Cuaresma
Pascua
Dios y personajes de la Biblia
Jesucristo
Eucaristía
María
El dolor y la muerte
La Fe
La oración
Ser cristiano hoy
Cuentos
Reflexiones Papa Francisco
Habla con Dios
Cambia tu vida
Devocionario
Libros de meditación y oración
 
Lista de correo


Suscribir
Cancelar suscripción
Consultores de la sección
Acompañamiento y ayuda espiritual. Dudas acerca de la oración y la vida espiritual en general; problemas de fe y de cuestiones morales y éticas. En general, cualquier duda acerca del desarrollo espiritual y apostólico en tu vida
Ver todos los consultores
Apoyan a la sección
Buscadores del Reino
Adoración Real, Perpetua y Universal al Santísimo Sacramento
Asociación Cultural Salvadme Reina de Fátima
María Visión
Espacio Sagrado

Ver todas las alianzas que apoyan a la sección

Eventos
Ejercicios Espirituales Ignacianos
Estricto retiro espiritual
Ver todos los eventos

Encuesta
El Taller de oración interactivo de Catholic.net me ha servido para:
Cambiar el concepto que yo tenía de la oración
Controlar mejor mis pensamientos e imaginación durante la oración
Cuidar el tiempo, el lugar, la postura y el contenido de mi oración
Dedicar más tiempo a la oración
Darle una mayor importancia a la oración en mi vida
No me ha servido para nada
No conozco el taller de oración de Catholic.net
> Ver resultados
> Ver todas las encuestas
Foro de círculo de oración
¡Participa!
Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Privacidad   |   Transparencia   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
© 2014 Catholic.net Inc.
Todos los derechos reservados
El lugar de encuentro de los católicos en la red