Cuando te sientes envuelto en un torbellino del que parece no existir una salida.
Lee a Job
Ocurre que de pronto piensas que Dios te ha
olvidado. Te asedian tantos problemas y no los puedes
comprender. Quedas envuelto en un torbellino del que parece no
existir una salida.
Recientemente pasé por algo parecido, y sentí una
gran confusión. Procuraba estar tranquilo y confiar en Jesús.
Solía
visitarlo en el Sagrario para quejarme... ¿Hasta cuando?...
Y oraba
con el Salmo 6:
Señor, no me reprendas en tu ira,
ni me castigues si estás enojado. Ten compasión de mí que
estoy sin fuerzas; sáname pues no puedo sostenerme. Aquí estoy sumamente
perturbado, tú, Señor, ¿hasta cuando?... Vuélvete a mí, Señor, salva
mi vida, y líbrame por tu gran compasión.
Sentía entonces
como si una voz interior me dijera: -Lee a Job.
-¿Job?- me dije extrañado.
Y fue lo que empecé a hacer,
y lo que te recomiendo cuando no entiendas lo que
te ocurre, y cuando sientas que no puedes más.
Mientras
escribo, tengo frente a mí una Biblia. Está abierta
en el libro de Job. Ahora se ha vuelto
un amigo entrañable. Me ayudó a comprender las enseñanzas de
Nuestro Señor. ¿Quiénes somos para quejarnos ante Dios? ¿Acaso
pensamos ofrecer nuestros sufrimientos por la salvación de las almas?
No somos dignos de nada. Todo es gracia de
Dios. Job lo supo bien:
Reconozco que lo puedes todo, y
que eres capaz de realizar todos tus proyectos. Hablé sin
inteligencia de cosas que no conocía, de cosas extraordinarias, superiores
a mí. Yo sólo te conocía de oídas; pero ahora
te han visto mis ojos. Por eso retiro mis palabras
y hago penitencia sobre el polvo y la ceniza.
(Job 42,2-6)
Comprendes de pronto lo pequeño e insignificante que eres
ante la inmensidad y magnificencia de Dios.
Parece
como si Dios mismo te llevara al límite, para probar
tu fe, fortalecerla y hacerte comprender que sin él nada
podemos.
Porque así como el oro se purifica en el fuego,
así también los que agradan a Dios pasan por el
crisol de la humillación. (Siracides 2,5)
A Él le agradan
los hombres humildes, sencillos, rectos de corazón. Y nos enseña
a ser como desea que seamos.
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