La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Padre Alberto Ramírez Mozqueda | Fuente: Catholic.net "Habiendo prisa, primero el dinero y después misa"
Lucas 16, 1-13. Tiempo Ordinario. Dos viejos rivales son Dios y el dinero. Cristo ha advertido que no se puede servir a dos amos
"Habiendo prisa, primero el dinero y después misa"
Lucas 16, 1-13
Decía también a sus discípulos: Era un hombre
rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él
de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: ¿Qué
oigo decir de ti? Dame cuenta de tu ministración, porque
ya no podrás seguir administrando." Se dijo a sí mismo
el administrador: ¿Qué haré, pues mi señor me quita la
administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé
lo que voy a hacer, para que cuando sea removido
de la administración me reciban en sus casas. Y convocando
uno por uno a los deudores de su señor, dijo
al primero: ¿Cuánto debes a mi señor? Respondió: Cien medidas
de aceite." El le dijo: Toma tu recibo, siéntate en
seguida y escribe cincuenta. Después dijo a otro: Tú, ¿cuánto
debes?" Contestó: "Cien cargas de trigo. Dícele: Toma tu recibo
y escribe ochenta. El señor alabó al administrador injusto porque
había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son
más astutos con los de su generación que los hijos
de la luz. Yo os digo: Haceos amigos con el
Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban
en las eternas moradas. El que es fiel en lo
mínimo, lo es también en lo mucho; y el que
es injusto en lo mínimo, también lo es en lo
mucho. Si, pues, no fuisteis fieles en el Dinero injusto,
¿quién os confiará lo verdadero? Y si no fuisteis fieles
con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro? Ningún criado
puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y
amará al otro; o bien se entregará a uno y
despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al
Dinero.
Reflexión
Dos viejos rivales son Dios y el dinero. Cristo ha
advertido que no se puede servir a dos amos, que
no se puede servir a Dios y al dinero, pero
parece que el hombre se empeña en hacer todo lo
contrario; pretende servir al dinero e incluso servirse de Dios.
Hoy el hombre está más pendiente de la bolsa de
valores o de la equivalencia del dólar, que de
socorrer a los pobres, “la caja de caudales celestial” como
decía San Francisco. Hoy el hombre no puede guardar, ya
no se puede guardar, pero pretende disfrutar y tener la
mejor posición aunque para eso tenga que pasar por sobre
sus propios hermanos.
La historia se repite, pues Amòs, un
profeta muy simpático pero muy claridoso, que habló al pueblo
hebreo unos ocho siglos antes de Cristo, ya señalaba cómo
el hombre no descansa el día domingo, e incluso le
molesta la presencia del domingo, pues eso le obliga a
no trabajar a no ganar, a no disfrutar. Me permito
hacer una traducción libre de Amós: “Escuchen esto los que
buscan al pobre sólo para arruinarlo, y andan diciendo: “¿Cuándo
pasará el descanso del domingo para vender nuestro trigo,
y la última versión de las computadoras, o la televisión
con tecnología más avanzada, o el refri que hace hielitos
y conserva espléndidamente los alimentos, o el nuevo celular o
el radio más potente, o los nuevos cosméticos que te
harán ver más joven, o la operación quirúrgica que te
quitará unos cuántos kilos para que puedas disfrutar de nuevas
comilonas?” Disminuyen las medidas, aumentan los precios, alteran las balanzas,
obligan a los pobres a venderse, a las secretarias a
entregarse, obligan a los pobres a venderse, a la mujer
con muchos hijos a proporcionar un lascivo placer por unos
cuántos pesos, y por unos cuántos pesos corrompen a los
niños y a los adolescentes, poniendo droga en sus manos
o abusando de sus frágiles cuerpecitos, y hasta venden el
salvado como trigo, el garbanzo como café, los compuestos
químicos como productos naturales y la fayuca (productos de contrabando
y adulterados en México) como ropa, zapatos y perfumes
de marca”. Todo esto lo dice Amòs, para llegar
a afirmar con todo el peso de las palabras: “El
Señor lo ha jurado: No olvidaré ninguna de sus acciones”.
Podremos pasarnos de listos, pero el Señor está pendiente
de todo, y llegará el día, en que él “Levantará
del polvo al desvalido y sacará al indigente del estiércol,
para hacerlo sentar entre los grandes, entre los jefes de
su pueblo”.
Creo que Amós fue claro con su pueblo,
pero Cristo se percató de que los hombres no se
había dado por aludidos, por eso nos contó una historia
que transmito también en versión libre: El gerente de
una empresa fue pescado en una “tranza” y fue despedido
de su trabajo, pero como éste era muy hábil y
muy ingenioso, se puso a pensar en su futuro, cuando
ya fuera echado del trabajo, y dicho y hecho, se
dio a la tarea de llamar a los clientes morosos
de la empresa y a uno que debía cien barriles
de aceite le pidió que declara sólo cincuenta, y a
otro que debía cien sacos de trigo, le ofreció rebajárselos
a ochenta. De esta manera ingeniosa, el dueño reconoció la
astucia y el ingenio del antiguo gerente”.
Sin duda
alguna que alguno de los lectores se sorprenderá que Cristo
haya escogido a un ladrón y a un defraudador como
ejemplo, pero Cristo quiere dejar en claro que no alaba
la sinverguenzada, ni la falta de escrúpulos ni muchos menos
la estafa, sino que lo puso como ejemplo por la
astucia con la que había procedido. Todo esto para llegar
a otra afirmación muy fuerte: “Ciertamente los hijos de este
mundo son mas hábiles en sus negocios que
los hijos de la luz” y para prevenir de la
necesidad de valerse del dinero, tan lleno de injusticias, para
ganarse amigos, para socorrer a los que no pueden recompensarnos
en este mundo, pero que nos recibirán, ellos mismos
en el cielo.
Cristo vuelve a poner sobre el tapete,
la gran dificultad de tener dinero en la mano sin
corromperse y sin encandilarse. El dinero que es causa de
la proliferación de la droga, la venta de armamento
a países, de la guerra étnica en algunas naciones, y
de la corrupción de no pocos gobernantes en cualquier latitud
del planeta que levantan un altar a este dios insaciable.
El que tiene dinero, impone su fuerza y señala las
reglas del juego. El que lo tiene, dicta las condiciones
y los demás no tienen más remedio que aceptar, aunque
en sus corazones anide el deseo de venganza y de
violencia. Hemos llegado a envidiar al que lo tiene y
admiramos al que ha sabido amasarlo. Pero San Juan Crisóstomo
sostiene que detrás de toda fortuna, se esconde una injusticia:
“forzosamente el principio y la raíz de tus riquezas proceden
de la injusticia. Porque Dios al principio no hizo a
uno rico y al otro pobre, sino que dejó a
todos la misa tierra. ¿De dónde, pues, siendo la tierra
común, tienes tú tantas y tantas hectáreas de terreno
y tu vecino ni unos cuántos metros dónde construir su
casita?”
Sin pretender decir la última palabra sobre el dinero, me
ha parecido ingenioso lo que dice Andrés Pardo. Sobre el
dinero, hay que saber GANARLO, para eso nos dio el
Señor la capacidad, el ingenio y dos fuertes brazos, GASTARLO,
dejarlo que corra, no detenerlo, no atajarlo, no atesorarlo, COMPARTIRLO,
eso es lo que puede ser nuestra gran riqueza, nuestro
gran tesoro, lo que ponemos en manos de los demás,
y finalmente, DESPRECIARLO, no convertirlo en nuestro dios, no dejarlo
que nos esclavice, pues Papini decía que la moneda “es
la hostia infame del dinero, y quien lo ama y
lo recibe con júbilo, se comunica visiblemente con el demonio.
Quién toca el dinero con voluptuosidad, toca, sin saberlo, el
excremento del demonio. Entre todas las cosas inmundas que el
hombre ha manufacturado para ensuciar la tierra y ensuciarse él
mismo, quizás sea la moneda la más inmunda de todas
ellas”.
Que la oración en la fe nos haga considerar
que Dios tiene que ocupar el primer lugar en el
corazón y las riquezas y el afán y el poder
de dinero lo último.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la sección Acompañamiento y ayuda espiritual. Dudas acerca de la oración y la vida espiritual en general; problemas de fe y de cuestiones morales y éticas. En general, cualquier duda acerca del desarrollo espiritual y apostólico en tu vida
Ver todos los consultores