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María en la vida del cristiano

Fuente: Aguilas Guadalupanas Autor: Aguilas Guadalupanas


(25 minutos)
Objetivo General:
Fomentar la unión y devoción a la Santísima Virgen María, para amarle como nuestra Madre del cielo y como la mediadora que es entre Dios y los nosotros los hombres.

Medios:
· Pizarrón o rotafolio para anotar las ideas principales
· Tener presente una imagen de la Virgen María.

Desarrollo:

1. ¿QUIÉN ES MARÍA?

El nombre de María, que en hebreo es Miriam, significa Doncella, Señora, Princesa.
La Virgen María es la Doncella escogida por Dios para ser Madre de Nuestro Señor Jesucristo y Madre nuestra. Le dijo: "Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre las mujeres. No temas, María has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, etc.” (San Lucas 1,28, 30-33 y 35.); y ella con toda humildad y sumisión, dio su consentimiento para ser Madre de Dios, diciéndole al Arcángel: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra". (San. Lucas 1,38. )


2. LAS VIRTUDES DE LA MADRE DE DIOS.

Durante toda su vida la Virgen María nos enseña tantas virtudes y nos muestra el
camino para llegar a Dios, siendo que cada momento de su vida fue un constante aceptar la voluntad de Dios.

Los relatos del evangelio nos muestran las virtudes morales de Nuestra Señora cmo es:
· Su humildad, que la hace considerarse "sierva del Señor", al mismo tiempo que era designada su Madre. "Dijo entonces María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra (Lc l, 38). Esa humildad profunda que atrajo las bondades del cielo: "Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humilde condición de su sierva."
· La obediencia ciega a los designios de Dios, por difíciles e incomprensibles que parecieran: "Se apareció en sueños el ángel del Señor a José y le dijo:
" Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise... “ “Muerto Herodes, un ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vuelve a la tierra de Israel; porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño “ (Mt 2, l3,l9)
· Caridad, generosidad, así como el deseo de servir con prontitud como fue el caso de la visitación a su prima Santa Isabel.
· La prudencia resplandece en su posición discreta y sencilla, a pesar de la altísima misión con que fue honrada al ser la Madre de Dios
· La justicia en su exactitud en el cumplimiento de la ley como fue el caso de la purificación: “ Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la Ley de Moisés, lo subieron a Jerusalén para ofrecerlo al Señor...”
"Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: He aquí que este niño está destinado para ser caída y resurgimiento de muchos en Israel..." (Lc 2, 22,38)
· La fortaleza, que la distingue como "Reina de los mártires", es la virtud que resplandece en ella durante la pasión y muerte del Señor. “Y una espada atravesará tu alma, para que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones” (Lc 2,35)
· Mediadora, como se muestra más adelante durante las Bodas de Caná en Galilea, a la que fue invitada junto con Jesús y los Apóstoles. La Virgen observó que faltaba vino y, queriendo evitar que los novios pasaran vergüenza, dijo a Jesús: "No tienen vino". Después dijo a los sirvientes "Haced lo que el os diga" (San Juan 2,3-5). Gracias a la mediación de la Virgen, Jesucristo realizó su primer milagro, el convertir el agua en vino.
La inmensa caridad de María la llevó a aceptar todo el peso del sacrificio que la vida, pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo le imponía para realizar los designios de Dios en beneficio de la humanidad. La virgen estando al pie de la cruz, nos enseña a sufrir con paciencia y fortaleza las penas y aflicciones de esta vida, aceptando con amor los designios de la Divina Providencia.
· La esperanza anima toda la existencia terrena de Nuestra Señora: en virtud de ella resplandece el misterio de su soledad y sacrificio; la vemos asimismo en la espera de la venida del Espíritu Santo, en el Cenáculo, con los apóstoles: “Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, con las mujeres, y con María, la Madre de Jesús, y con sus hermanos.” (Act l, l4)
· La virtud de la templanza como muchas otras virtudes resaltan de una manera peculiar en la virginidad perpetua de la Virgen.


3. ¿POR QUÉ LLAMAMOS MEDIANERA A LA VIRGEN?

Aunque Jesucristo es el único mediador entre Dios y el hombre, no se excluye por eso la existencia de otra mediación secundaria y subordinada la de la Virgen María. Siendo así que Jesús, mirando a la Virgen y a San Juan, dijo a su Madre: "MUJER, AHI TIENES A TU HIJO", después dirigiéndose al discípulo amado, dijo: "AHI TIENES A TU MADRE" San Juan 19,26-27. Con estas palabras Jesucristo quiere que su Madre no se quede sola y la encomienda a San Juan. Por su parte, la Virgen será, a partir de ese momento, es la Madre espiritual de San Juan y de todos los cristianos, pues ese apóstol nos representa a todos.
Por lo tanto la Virgen es medianera de todas las gracias, porque intercede por nosotros delante de su Hijo Divino, y porque nos lleva de la mano a la Patria Celestial. La devoción a la Virgen es necesaria para salvarnos, pero con necesidad moral, que se apoya en el querer de Dios que nos la dio como Madre, y nosotros como buenos hijos suyos, hemos de venerarla, invocarla, imitarla y amarla; puesto que todo buen hijo debe ser reflejo de su madre.


¿CÓMOPODEMOS IMITARLA?
Imitamos a la Virgen a través de todas las virtudes, pues todas las vivió en el mayor gradoposible.

4.DEVOCIÓN
Encontramos dos clases de errores en la devoción:

· Por exceso:
Entre los primeros están los que veneran a la Virgen como a una diosa, dejando a un lado o en el olvido a Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios. Aunque no hay que olvida que un camino eficaz para llegar a Dios es a través de María su madre.

· Por defecto:
Están en general los hermanos separados que reprochan a los católicos como " mariólatras ", siendo que el mismo Jesucristo nos dio a su Madre para que fuera mediadora entre Dios y nosotros los hombres.

El auténtico cristiano devoto de la Virgen Santísima, enterado como debe estar de los dogmas referentes a la Celestial Señora, debe conservar su justo límite entre esos extremismos; ya que debemos estar concientes de que la adoración es una manifestación del culto de "latría", que es debido solamente a Dios como tal, es decir, una tributación de honor supremo, como el supremo dueño y autor de todas las cosas. Luego María, que no es Dios, sino una creatura, no puede ser adorada. Y en este sentido, que es de estricto dogma católico, tienen razón los hermanos separados, cuando se quejan de que los católicos "adoran" a María. Pero también ocurre que muchas veces entienden también por adoración lo que nosotros, católicos, entendemos por devoción (inclinación de la voluntad hacia determinada persona superior, a quien se profesa amor, veneración y servicio), plegaria u oración, y en ello si que no tienen razón alguna para reprocharnos, pues nada hay tan firme en la fe perenne de la Iglesia católica como la convicción de que la Madre de Dios y los santos pueden y deben ser objeto de nuestras súplicas y peticiones, por razón de sus méritos en la vida y de su bienaventuranza actual en la gloria



Conclusión Práctica:

UN ALTAR MARIANO EN CADA HOGAR
María, la Madre de Dios, y nosotros como cristianos y Águilas Guadalupanas, se merece todo el fervor de nuestro culto interno y externo, privado y público; por ello la Iglesia, nos enseña, por una parte, a venerar debidamente las imágenes de Nuestra Señora, a tributarles el culto de nuestro respeto, que se dirige en todo caso a Ella, y por otra parte nos incita a que nuestro culto de devoción a las imágenes de la Virgen no se convierta en una idolatría ni en una superstición.
Para que no sucedan desviaciones, es preciso que el culto a las representaciones de la Virgen sea ante todo a Ella y no a su retrato. Ya que no debemos olvidar en las diferentes advocaciones y formas de devoción a la Santísima Virgen María que estamos honrando a la Madre de Dios, ya que muchas veces nos quedarnos en las superficialidades ( fijándonos más en el altar, en el número de velas que debe llevar, las flores, incluso el tamaño de la imagen, etc) y nos olvidamos de quién es a la que estamos honrando.
Por eso el altar mariano hogareño debe ser:
· Puro, sencillo, sin complicaciones de demasiadas advocaciones que puedan desvirtuar la fe que ante todo debemos tener en la Virgen, para que también pueda entablarse una verdadera relación de servicio y amistad entre un hogar y su reina y Madre.
· Que las imágenes sean verdaderamente devotas, expresivas, bellas, y no ciertas representaciones en serie, coloreteadas, que nada nos dicen de la Virgen, sino de una fábrica que quiere progresar a costa de nuestra sencilla devoción.

Dinámica (30 minutos)
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Objetivo:
Encontrar el verdadero sentido de un altar Mariano, y tomar de la creatividad y de un amor real los elementos básicos para venerar a nuestra Madre.
Material:
· Una imagen de la Virgen
· Velas, Flores, papel de china o cualquier material que sirva para decorar
· Tijeras
· Pegamento
Desarrollo:

Elaborar en equipo un altar Mariano (Gudalupano de preferencia), valiéndose del material que tengan disponible y con la intención de venerar profundamente a la Santísima Virgen María.
1. Buscar un lugar adecuado, limpio y digno.
2. Llevar la imagen, colocarla.
3. Elaborar diferentes arreglos sin que sean excesivos.
4. Al terminar se reúne el equipo y reza un misterio del rosario por la fidelidad del equipo.