Autor: arvo.net | Fuente: arvo.net El logotipo del matrimonio
"Vende". El matrimonio, "vende", a pesar de estar en crisis
El logotipo del matrimonio
Aunque a veces no se mira directamente a la realidad,
a lo que es, sino al nombre: lo que importa
en ocasiones es el logotipo.
Así, a la vez que
algunas parejas de hecho heterosexuales desean efectos matrimoniales para una
unión que quieren expresamente que no sea matrimonial, otros -parte
del colectivo homosexual- piden el nombre y el reconocimiento de
realidad matrimonial a su forma de cohabitación. Quieren que se
reconozca en la ley que son capaces de matrimonio. Y
es que el logotipo del matrimonio tiene tradición.
Los argumentos
que se presentan son básicamente tres:
el principio de libertad
de la persona en su conducta y desarrollo;
el principio
de igualdad ante la ley;
y el principio de no
discriminación.
En realidad, sin embargo, no es ninguno de esos
principios lo que está en juego: no se lesiona el
principio de libertad, porque mientras no se atente contra el
orden público el Estado no se inmiscuye en su vida
privada. Tampoco se daña el principio de igualdad ante la
ley, porque a ningún varón se le impide contraer matrimonio
con una mujer y a ninguna mujer se le impide
contraer matrimonio con un varón: ante el matrimonio -tal como
es- son exactamente iguales a los demás ciudadanos. Y tampoco
se viola el principio de no discriminación, porque nadie les
trata con desigualdad respecto a los demás.
En el fondo,
lo que se pretende no es el reconocimiento de un
derecho personal, sino el reconocimiento de que una unión homosexual
es exactamente lo mismo que el matrimonio.
Y aquí es
donde falla el razonamiento, por el principio de identidad: lo
que es distinto, es distinto; lo que es igual, es
igual; lo que es distinto no puede ser igual; lo
que es igual, no puede ser distinto. Lo que se
llama matrimonio no es ni una mera unión afectiva -que
cabe en cualquier amistad- ni una simple cohabitación sexual -que
no necesita ni nombre ni efectos-. Lo que se entiende
por matrimonio, con su logotipo, con lo específico, es una
unión que incluye varios elementos: la igualdad diversa de la
persona como mujer y como varón; el carácter complementario de
ambas variedades; un amor y un compromiso específicamente centrado en
esa diferenciación complementaria y la posibilidad de ser principio común
de generación. A esta realidad se llama matrimonio. Y por
eso A es distinto que B.
Por lo demás, la
realidad matrimonial supone un elemento de primer orden de importancia
en la configuración de la sociedad, en la transmisión de
la cultura, en la organización de la convivencia en torno
al parentesco... Por eso, porque el matrimonio forma parte esencial
del bien común como elemento constituyente, tiene una dimensión social
y pública que le hace merecer una consideración también pública
por parte del Estado.
En una unión entre personas del mismo
sexo no puede existir la complementariedad (justamente porque se quieren
como mujer-mujer o como varón-varón), ni es posible la conyugalidad
(porque no pueden darse y recibirse en plenitud de su
masculinidad y feminidad), ni puede darse una real paternidad o
maternidad. Por eso no hay discriminación: porque, se ponga el
nombre que se ponga, una cosa es una cosa y
otra cosa es otra cosa. No es una cuestión confesional:
es un tema de razón y de bien común:
"Quien
contrae matrimonio no crea, no inventa el matrimonio, del mismo
modo que el nadador no inventa la naturaleza o las
leyes del agua o de la gravedad". La cita no
es de un texto o autor católico, ni siquiera cristiano;
en pocas cosas estoy de acuerdo con él, pero describe
la diferencia entre el nombre -el logotipo- y el contenido:
lo escribió Karl Marx en 1832.
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