Autor: P. Manuel Loza Macías | Fuente: www.usem.org.mx La persona, su trabajo y el mundo
Reflexión del P. Manuel Loza Macías del trabajo, la dignidad de la persona y la justicia social.
La persona, su trabajo y el mundo
El pensamiento social cristiano ha ido progresando en precisión
y en profundidad. Tal es el caso del concepto del
trabajo humano.
Antes, el trabajo, a partir de la dignidad
de la persona humana (su sociabilidad, solidaridad – subsidiaridad, bien
común, autoridad), justicia y mandamiento de caridad, era visto con
enfoque prevalentemente de carácter más bien filosófico, económico, sociológico y
legalista. Algunos ejemplos:
El deber- derecho de trabajar. La exigencia del
trabajador de gozar de una justa retribución. Su monto conforme
a su efectiva aportación a la empresa. Y suficiente para
un digno nivel de vida del individuo y de su
familia. De acuerdo a la situación económica de la empresa,
de la economía del país, y de la economía global.
El
reconocimiento del derecho a la propiedad privada en beneficio del
propietario, con función social derivada del destino universal de los
bienes. La primacía, empero del trabajo sobre el capital. La
máquina y el trabajo al servicio de la persona que
trabaja y no al revés. Las condiciones sanas, seguras y
agradables, cuanto sea posible, en el desempeño laboral.
La especial atención
a la mujer que trabaja. La afrenta del trabajo de
los niños. El campesino y el migrante. La discriminación racial,
de sexo, de nacionalidad, y otras. El hambre y el
progreso.
La promoción profesional, cultural y humana del hombre que trabaja.
El accionariado obrero. La participación del trabajador en las utilidades
de la empresa. Alguna participación del trabajador en las utilidades
de la empresa. La necesidad de los organismos intermedios como
los sindicatos, los partidos políticos y otras asociaciones.
Familia y educación
de los hijos. Libertad religiosa. El Estado y su estructuración
política. Estado y la comunidad internacional. La reprobación de la
lucha de clases. La paz y la barbarie de la
guerra entre naciones. No al neoliberalismo y no a cierta
teología de liberación de inspiración marxista.
Desde el Vaticano II, el
pensamiento social cristiano es más teológico y, sin negar el
contenido de lo anterior, va más allá y plantea la
cuestión del trabajo en función de la novedad cristiana: “El
hombre, redimido por Cristo, y hecho, en el Espíritu Santo,
nueva creatura, puede y debe amar las cosas creadas por
Dios” (G et S 37). El amor a las criaturas,
por Dios, lleva consigo procurar mejorarlas, transformarlas y humanizarlas. Lo
que se hace con el trabajo.
De suerte que el trabajo
más que deber y derecho es vocación o invitación de
Dios al hombre, y una libre aceptación del hombre, que
se concreta en compromiso. El dirigente de empresa es también
un trabajador. Así lo entiende el empresario de USEM.
Tiene,
pues, en su trabajo, la vocación a construir un mundo
nuevo en su familia, en su empresa, en la sociedad
y en todo el orbe. Un mundo nuevo que haga
que el Reino de Dios esté presente “en misterio”, aunque
sólo con la venida del Señor llegará su plenitud.
Si te
interesa profundizar en estos temas te invitamos a conocer el
trabajo que está realizando la USEM
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