Para programas de educación sexual y anticoncepción en Afganistán, Bangladesh, Malí, Sudán y Tanzania
Planned Parenthood recibe ayudas millonarias de Canadá
La Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional niega fondos a Matercare
International, pero entregará a la patronal abortista seis millones de
dólares canadienses en tres años para financiar proyectos en Afganistán,
Bangladesh, Malí, Sudán y Tanzania.
El Gobierno de Canadá anunció recientemente
la concesión de decenas de millones de dólares en nuevos
subsidios para la atención materno-infantil, a través de la Agencia
Canadiense de Desarrollo Internacional (ACDI). Aunque el dinero entregado hasta
ahora por la ACDI no parece subvencionar servicios de aborto
de manera directa, se están concediendo sumas significativas a una
importante agrupación abortista.
Se trata de la International Planned Parenthood Federation
(Federación Internacional de Planificación de la Familia, IPPF, por sus
siglas en inglés), que recibirá 6 millones de dólares canadienses
durante los próximos tres años para financiar programas de educación
sexual y de anticoncepción en Afganistán, Bangladesh, Malí, Sudán y
Tanzania.
La decisión de financiar a la IPPF, el proveedor
privado de servicios de aborto más grande del mundo, fue
aprobada por el ministro canadiense de Cooperación Internacional, Bev Oda,
según informa Catholic Family & Human Rights Institute (C-FAM).
Cabe recordar
que el año pasado, el primer ministro canadiense, Steven Harper,
se ganó el elogio de quienes abogan por la vida
y la familia al defender la creación de la multimillonaria
Iniciativa Muskoka del G-8, libre de aborto, para brindar atención
materno infantil a los países en desarrollo. Sin embargo, todo
apunta a que los burócratas canadienses tienen sus propios planes
cuando se trata de la implementación de la iniciativa de
Harper.
“Matanza de bebés”
“El Gobierno sostiene que el dinero se
destinará sólo a países donde el aborto no es legal
y no se utilizará para el aborto, pero, conociendo a
la IPPF, no importa el bolsillo donde lo pongas”, denunció
Jim Hughes, presidente nacional de Campaign Life Coalition, con sede
en Canadá, el pasado 23 de septiembre en declaraciones a
Lifesite News. “Sencillamente, libera otros fondos para que secunden la
matanza de bebés”, añadió.
Las organizaciones pro vida están asimismo preocupadas
por otro subsidio de la ACDI por un importe de
40 millones de dólares destinados al Fondo de Población de
la ONU, para financiar nuevos hospitales materno-infantiles en Haití.
Parte
de este dinero será destinado a servicios de ‘planificación familiar’.
Aunque el Fondo de Población insiste en que no incluye
la provisión de abortos en su propia definición de ‘planificación
familiar’, los agentes de ‘servicios de planificación familiar’ frecuentemente interpretan
que el término incluye el aborto.
El respaldo al aborto como
un componente de la asistencia materna por parte de los
funcionarios de la ACDI es una cuestión pública. En notas
informativas presentadas al Ministro de Cooperación Internacional canadiense en enero
de 2010, la Agencia Canadiense afirmó que la provisión de
“servicios seguros de aborto (cuando este es legal)” debería ser
un elemento de la iniciativa de salud materno-infantil.
Matercare International,
sin fondos
Las mismas organizaciones pro vida han advertido al mismo
tiempo de que los criterios de ayuda de la ACDI
para una organización abortista como la IPPF contrastan con el
cierre de subsidios para entidades que centran sus esfuerzos en
la defensa de la vida.
Es el caso de Matercare International,
con sede en Canadá, a la que la ACDI ha
negado suministro de fondos por motivos ‘técnicos’, a pesar de
que sus programas parecen estar hechos a medida del subsidio
de la Agencia.
El doctor Rob Walley, fundador de Matercare,
comentó que los últimos anuncios presupuestarios son problemáticos por dos
motivos. Además de financiar algunas agrupaciones que tienen una mentalidad
de ‘salud reproductiva’ que aprueba el aborto, la ACDI destinó
muy poco dinero para ayudar a madres hambrientas de regiones
del este africano afectadas por la sequía.
Walley sostuvo que
“la financiación se dirigió a los ‘grandes’ organismos y hay
poco o nada para Kenia o para proyectos como el
nuestro que están justo en el centro del área de
sequía”.
Por su parte, la ACDI se negó a responder a
las preguntas presentadas esta semana por Friday Fax respecto de
la asignación de fondos para la asistencia materno-infantil.
Las decisiones presupuestarias
canadienses son un ejemplo perfecto de por qué el dr.
Walley propuso un “Plan Marshall para Madres” financiado por la
Iglesia Católica.
Quienes respaldan este plan sostienen que, dada la
falta de voluntad de organismos de financiamiento líderes como la
ACDI de otorgar dinero a organizaciones como Matercare International, los
católicos deben tomar la iniciativa por cuenta propia en la
provisión de asistencia médica moralmente aceptable y de calidad para
las madres pobres.
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