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| La vida y la muerte no están en nuestras manos |
“Puedo comprender, aceptar y respetar que haya personas con otra
tendencia sexual, pero ¿que se sientan orgullosos por ser gays?
¿que se suban a una carroza y salgan en manifestación?
(···) Si esas personas quieren vivir juntas, vestirse de novios
y casarse, pueden estar en su derecho, o no, según
las leyes de su país; pero que a eso no
lo llamen “matrimonio” porque no lo es; hay muchos nombres
posibles: contrato social, contrato de unión,...”.
Son palabras de la
Reina de España, Sofía, en el libro de Pilar Urbano
“La Reina muy de cerca” (Planeta), presentado este jueves 29
de octubre, en el que también defiende la enseñanza de
la religión en la escuela y la vida desde su
origen hasta su fin natural.
Los temas familiares aparecen en
diversas ocasiones en el libro, de 320 páginas. La Reina,
que este domingo 2 de noviembre cumple 70 años, afirma:
“La inmensa mayoría de las familias son normales, como ha
sido siempre la familia natural: marido, mujer, hijos, nietos,... cuñados,
tíos, abuelos. No una comuna de gente con un aluvión;
o trozos de familia, los hijos de él con la
primera mujer, los de ella con el marido anterior, que
se pretenden juntar de un modo forzado y artificial... Por
muy potente que sea una moda y por mucha propaganda
que le echen, hay cosas que no pueden cambiar: el
hombre y la mujer como pareja inicial, es una ley
congénita con nuestra naturaleza; y no es una ley de
animales; es exclusivamente humana”. Para la Reina, “mantener un matrimonio
es difícil, exige cuidados, renuncias, y algo de lo que
la gente no quiere ni oír hablar: sacrificio”. Sin
embargo, Sofía defiende el amor como base del matrimonio, también
de los matrimonios de monarcas. “Si en la pareja hay
una ilusión, un atractivo mutuo, una base de amor y
de amistad, si se quieren y se gustan y a
pesar de los enfados hay buena química..., entonces, los baches
pueden superarse mejor que si se casaron por un diktat
de intereses de Estado”, opina. En el libro, Sofía defiende
“la igualdad social y jurídica entre el hombre y la
mujer: igualdad de trato, de educación, de derechos, de oportunidades...
ahora bien, no somos iguales; fisiológicamente y psíquicamente, somos diferentes;
y lo que tendríamos que conseguir es que en las
leyes se plasmase esa condición diferente como algo esencial a
respetar, porque está en la naturaleza”. Preocupada por la violencia
en televisión Entre muchísimos temas que la Reina trata con
palabras directas en el libro se encuentran también el de
la violencia doméstica. “Violencia doméstica, palizas, incluso parricidios... han ocurrido
siempre –señala-; ahora se informa más y con todo detalle;
en cierto modo, se provoca un contagio, se dan ideas
que otros imitan; los que son propensos tienen un filón
en esas noticias”. Sofía muestra su preocupación por “la sangre
y el morbo” de muchas noticias y considera muy preocupante
“la carga de violencia en los programas y series y
películas de televisión”, que “es tan brutal, y tanta”, que
“la gente se está insensibilizando ante el dolor, las catástrofes,
los asesinatos, la visión de una masacre o de un
montón de muertos en un atentado terrorista”. No al aborto
ni a la eutanasia La Reina considera que “hay que
respetar a toda criatura que ha empezado a vivir” y
la dignidad de la persona que está cerca de la
muerte, cuya familia deben “aguantar y seguir ayudándole” sin “prisa
para morir”. “¿Está a favor del aborto?”, le pregunta
la autora. –“En absoluto”, responde la Reina. “¿Y de la
eutanasia?” –“No soy partidaria; la vida y la muerte no
están en nuestras manos, ¿muerte digna? Totalmente de acuerdo”, responde.
“No estamos aquí solos, ni por casualidad” Respecto a la
asignatura de Religión, la Reina considera que “se debe enseñar
religión en los colegios, al menos hasta cierta edad: los
niños necesitan una explicación del origen del mundo y de
la vida; una orientación de moral natural: qué es el
bien, qué es el mal; y una seguridad en que
no estamos aquí solos, ni por casualidad, que hay algo
más, que hay Alguien”. La Reina explica con naturalidad que,
en una ermita situada en el exterior de La Zarzuela,
los domingos se celebra Misa, “y vamos los que estamos;
si mi hijo está, él ayuda de monaguillo”. “Yo sigo
mi religión de siempre: desde que nací me bautizaron cristiana
–declara-. Soy cristiana, soy católica”. Sofía era ortodoxa antes de
casarse con el Rey Juan Carlos y dio el paso
al catolicismo, “de corazón lo di antes de casarme”. “A
pesar de tantos siglos de cisma entre la Iglesia oriental
y la latina, no es tanto lo que nos separa;
son dos cuestiones: el primado del Papa y el Filioque...
lo del Espíritu Santo”, explica. Sofía también defiende la libertad
religiosa, “pero no como estrategia para hacer un... ¿batiburrillo?... un
batiburrillo de religiones, y que al final, ¡allez hop!, se
disuelva el hecho religioso”. En una de las salas de
las estancias de la Reina, describe la autora del libro
una Virgen del Pilar con un manto de color cereza
situada en una mesa rinconera sobre un pedestal de porcelana
blanca, una talla “de líneas modernas en cerámica y esmalte
dorado”, colocada en los últimos trece años. En otro capítulo,
Sofía niega que el Rey sea masón. “En lo que
respecta al Rey nuestro, te puedo asegurar rotundamente que no;
nada de nada, nada de nada” –señala-. En esta familia
no hay masones”. Críticas y aplausos Algunas palabras de la
reina en el libro “La Reina muy de cerca” han
suscitado críticas de algunos sectores como colectivos de homosexuales y
el partido Izquierda Unida; aplausos de otros como la Federación
de Asociaciones Provida y la Asociación Víctimas del Aborto, y
el respeto de los principales partidos políticos de España, el
PSOE y el Partido Popular. La Casa Real ha emitido
este jueves un comunicado que destaca la “profunda actitud de
respeto” de la Reina hacia todos y su “cercanía hacia
quienes sufren, son perseguidos o discriminados”. Hace una semana, la
misma Casa Real daba el visto bueno al libro “en
su integridad”. La Reina deja claro que ha realizado
todas las declaraciones a título personal, lo que las desvincula
de cualquier cargo. “La Reina habla para el mundo entero;
no es la voz de la Zarzuela, del Jefe del
Estado –señala-. Son sus reflexiones personales como mujer”.
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