Concepto del Bien Común, algunas definiciones de los Papas
El Bien Común
1. Concepto del Bien Común.
1. Algunas definiciones de los
Papas.
El bien común temporal es el fin especifico del
Estado. El bien común de orden temporal consiste en una
paz y seguridad de las cuales las familias y cada
uno de los individuos pueden disfrutar en el ejercicio de
sus derechos, y al mismo tiempo en la mayor abundancia
de bienes espirituales y materiales que sea posible en esta
vida mortal mediante la concorde colaboración los activa de todos
los ciudadanos.
Pío XI: "Divinis illius magistri" Toda actividad del Estado, política
y económica, está sometida a la realización permanente del bien
común; es decir de aquellas condiciones externas que son necesarias
al conjunto de los ciudadanos para el desarrollo de sus cualidades
y de sus oficios, de su vida material, intelectual y
religiosa.
Pío XII: Radio mensaje Navidad 1942 Un sano concepto del bien
común abarca todo un conjunto de condiciones sociales que permitan
a los ciudadanos el desarrollo expedito y pleno de su
propia perfección.
Juan XXIII: "Mater et Magistra" En la época actual se
considera que el bien común consiste principalmente en la defensa
de los deberes y derechos de la persona humana.
Juan XXIII:
" Pacem in terris" El bien común abarca el conjunto de
aquellas condiciones de la vida social, con las cuales los
hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor
plenitud y facilidad su propia perfección.
Concilio Vaticano II: "Gaudium et
spes" Fines del Bien Común El bien común concreta se en tres
fines: a) El respeto a la persona en cuanto a tal. b)
El bien común exige el bienestar social y el desarrollo
del grupo mismo. c) El bien común implica la paz, la
estabilidad y la seguridad de un orden justo.
2. Interpretaciones contradictorias.
Según
las ideologías el bien común tiene interpretaciones diferentes. Los sistemas políticos
colectivistas consideran el bien común como la suma de los
valores sociales para el servicio de la comunidad. El individuo
queda supeditado al fin de la sociedad, se identifica el bien
común con el bien social. La ideología liberal profesa rectamente la
prioridad del individuo sobre la sociedad y el Estado, pero
descuida la atención a las condiciones sociales. Contra el liberalismo
es preciso afirmar que el bien común tiene carácter supraindividual,
es un bien social en sí mismo. El bien común se
asienta en la naturaleza humana; su centro es el hombre
y no es ajeno a los planes de Dios.
II. Características
del Bien Común. El concepto teológico del bien común consiste en
promover la vida virtuosa de la multitud. Algunos aspectos que
caracterizan al bien común son:
1. El bien común es un
bien y no un mal. No pueden considerarse como elementos principales
del bien común algunas determinaciones negativas de la vida social. Por
ejemplo frenar los vicios de la vida social mediante una
actividad legislativa, sin procurar los medios necesarios para evitar que
se produzcan. El bien no es la restricción del mal.
2. El
bien común no es la suma de los bienes particulares. Es el
error de los socialismos históricos. No se trata de hacer
el bien común eliminando los bienes individuales para alcanzar una
suma acumulativa que luego se reparta entre todos los ciudadanos. La concepción
colectivista del bien común es injusta, dado que tal igualitarismo
es contrario a la justicia que demanda que se da
cada uno lo que le pertenece. "El bien común es el
fin de las personas singulares que existen en la comunidad,
como el fin del todo es el fin de las
partes. Sin embargo el bien de una persona singular no
es el fin de otra." (Sto. Tomás)
3. El bien común no
es lo que resta en el reparto general. Error del liberalismo económico.
El bien común es el bien de toda la sociedad:
el conjunto social se orienta a un bien general, que
ha de ser compartido por todos y cada uno de
los individuos. La sociedad humana es una sociedad de personas.
El bien
común, es pues el bien del todo, al cual contribuye
cada uno de los individuos y en consecuencia de él
participan todos. Se requiere que la participación en el bien
común sea justa. El dinamismo del bien común de un pueblo
viene regido por la Cooperación común y el Reparto proporcional. En
resumen, cualquier Estado debe crear las condiciones sociales, económicas, culturales,
políticas y religiosas que permitan a todos y a cada
uno de los ciudadanos alcanzar la perfección que les corresponde en
su calidad de personas y en el caso de los
creyentes les permita vivir como verdaderos cristianos.
III Principios morales del Bien
Común Se enumeran los ocho principios éticos que lo regulan.
1. Bien
particular y bien común no se contraponen. No puede haber contraposición
entre el bien particular y el bien común. Este es
un principio básico de la antropología que explica el ser
del hombre en la singularidad del individuo y en la dimensión
social de la persona. El conflicto se presenta en la vida
práctica cuando se trata de armonizar la esfera privada y
la esfera publica o en los casos en los que entran
en colisión los derechos personales con las exigencias de
la sociedad. Cuando se presentan esos dos conflictos la solución no
viene por la simplificación de anular una dimensión del hombre,
sino por el esfuerzo de salvar las dos. Como en
sea Juan Pablo II: "La persona se ordena al bien común
porque la sociedad a su vez está ordenada a la
persona y a su bien, estando ambas subordinadas al bien
supremo, que es Dios." Discurso Contraponer bien particular a bien
público es optar por una antropología insuficiente y es poner los
cimientos de un desorden social. Esta afirmación no va en contra
de la disputa acerca de la primacía del bien común,
puesto que es una discusión en el terreno teórico. Aún
en esos casos no debe haber contraposición, puesto que incluso el
bien común debe respetar la ley natural que rige la conducta
singular del individuo.
2. Igualdad de los particulares ante el bien común.
Los
ciudadanos situados en el mismo plano, no pueden ser privilegiados
frente a otros, ante el bien común y en la
misma escala de valores. Se condenan favoritismos y se defiende
la igualdad de oportunidades y de derechos. Este principio condena el
tráfico de influencias y mantiene la igualdad de todos los
ciudadanos ante a ley. Dice el Concilio Vaticano II: "Los partidos
políticos deben promover todo lo que crean que es necesario
para el bien común; pero nunca es lícito anteponer el
propio interés al bien común." 3. Limitaciones de los derechos de los ciudadanos
ante las demandas del bien común. No confundir el bien común con
un bien colectivo, puesto que el bien común mira por
igual al individuo/a que a la colectividad, pero en ocasiones
el bien común demanda que el bien particular, ceda ante las
exigencias de la colectividad.
Pío XI: "Quedando siempre a salvo los
derechos primarios y fundamentales, como el de la propiedad, algunas
veces el bien común impone restricciones a estos derechos" En
este último caso el propietario debe ser recompensado convenientemente.
4. Gradualidad en
la aplicación del bien común. El bien común debe redundar en
beneficio del conjunto de los ciudadanos, pero no del mismo
modo ni en el mismo grado. Han de ser beneficiados los
más débiles y los más necesitados. Un trato por igual
puede comportar una grave injusticia. Cierto igualitarismo social puede comportar
una injusticia social generaliza.
5. El bien común abarca a todo
el hombre.
El bien común no se concreta solo en los
bienes económicos, sino en la riqueza de la persona, las
necesidades de la familia y en el bien de las
sociedades intermedias. Ante el bien común se distinguen: ¨ Necesidades más
urgentes: bienes de subsistencia física (Vivienda) ¨ Necesidades más importantes:
educación, valores éticos o religiosos, protección de la familia. Aunque las
urgentes deben ser atendidas pronto, no deben hacer olvidar las
verdaderamente importantes. Se debe hacer esto sin omitir aquello.
6. Valores
concretos que integran el bien común . Cada autor cataloga estos
bienes según la propia ideología, además de que cada poca
demanda nuevas concreciones conforme a las necesidades que su suscitan. Se
citan los siguientes: ¨ Defensa y protección del territorio propio, ¨
uso de la lengua, justa regulación jurídica, ¨ la
independencia de la justicia del poder legislativo, ¨ la enseñanza, ¨
los servicios públicos (transporte, vivienda, asistencia sanitaria, comercio, agua
potable, energía eléctrica,etc.; ¨ garantizar la atención en la enfermedad,
viudedad,vejez, desempleo; ¨ regulación justa en el campo laboral (deberes
y derechos de empresarios y trabajadores), ¨ defensa de los
derechos ciudadanos, la exigencia jurídica respecto al cumplimiento de los
respectivos deberes, ¨ la defensa de la libertad personal y
de las libertades sociales, ¨ protección de la moralidad pública, ¨
protección del medio ambiente, la previsión de los bienes
de consumo y la regulación del intercambio comercial, ¨ garantías
jurídicas de protección de la libertad de la conciencia, de
religión y de culto, ¨ la armonía y conjunción entre
las diversas clases sociales y profesionales, ¨ la vigilancia sobre
el recto funcionamiento de los poderes del Estado, etc, etc. Por
último una función genérica que no es la menos es
la educación cívica a todos los niveles: ¨ cultura, preparación
técnico laboral de los trabajadores, ¨ atención al arte, ¨
oferta para el ocio y descanso, etc.
7. El bien común
debe respetar la ley natural. El bien común permite el mal
menor, es decir algunos de los bienes anteriores pueden ser
postergados en favor de un bien mayor. El límite lo
ponen los derechos exigidos por la ley natural. Nunca puede pasarse la
frontera que fija la ley natural. Si el bien común
está íntimamente ligado a la naturaleza humana es lógico que
en su obtención se sigan los dictámenes de la ley que
rige esa naturaleza. La tolerancia en el gobierno de un pueblo
tiene sus límites. El gobernante en ocasiones no puede legislar lo
mejor, pero tampoco puede hacerlo permitiendo que se quebrante la
ley natural. J. Maritain dice: " El bien común ... no
se mantiene en su verdadera naturaleza si no respeta aquello
que es superior a el, si no está subordinado... al
orden de los bienes eternos y a los valores supra temporales
de los que depende la vida humana ... . Me
refiero a la ley natural y a las reglas de
la justicia y a las exigencias del amor fraterno.. a la
vida del espíritu... a la dignidad inmaterial de la verdad ...
y de la belleza"
8. El bien común y el bien
posible. Una vez salvados los principios de la ley natural, al
gobernante le queda un margen para buscar el bien común,
sin legislar lo mejor, sino lo que sea posible. Los documentos
del Magisterio recuerdan que "la prudencia es la virtud del
príncipe". El legislador cristiano también puede encontrarse en la obligación de
buscar el bien posible al legislar como reconoce Pío XII
"Un político cristiano no puede - hoy menos que nunca
- aumentar las tensiones sociales internas, dramatizándolas, descuidando lo positivo y
dejando perderse la recta visión de lo racionalmente posible"
IV El bien
común Internacional
La internacionalización de la vida política, demanda que el
bien común sea un concepto que pase las fronteras nacionales
y alarga sus límites a la comunidad internacional. En algunos sectores
se exige la internacionalización de la política, como puede ser
la energía atómica, la droga, la venta de armas,el comercio
entre distintas bloques de economía de mercado. Juan XXIII dice: "Deben
coordinarse de una parte, los individuos y los estados, y
de otra, la comunidad mundial de todos los pueblos, cuya
constitución es una exigencia urgente al bien común universal ". El Magisterio
se adelanta a hablar del bien común internacional antes de
que la geografía política se internacional izara,puesto que ninguna ideología
integra tantos valores universales como el cristianismo, as como las grandes
verdades universales de la fe. El bien común en sentido
cristiano integra el bien común internacional. Este bien común de límites
mundiales, persigue la Solidaridad, la "nueva virtud Cristiana" según Juan
Pablo II. El Papa la define as: " Es la
determinación firme y perseverante de emplearse por el bien común; es
decir, por el bien de todos y cada uno, para
que todos seamos verdaderamente responsables de todos. Esta determinación se
funda en la firme convicción de que lo que frena el
pleno desarrollo es aquel afán de ganancia y aquella sed
de poder de la que ya se ha hablado" La universalización
de problemas es coincidente con la universalización del género humano,
tal como profesa la fe católica,por lo que debe ser
exigencia de la Moral Política la ocupación por todos los
problemas como recomienda el Catecismo de la Iglesia Católica Nº. 1911.
La
cosmovisión de la fe cristiana, nacida del concepto universal de
creación, de la condición pecadora de los hombres desde el
origen, la salvación universal, as¡ como el destino último de
la humanidad entera, ofrece los elementos válidos para asentar y
defender una política planetaria. Ninguna orientación cultural ni religiosa profesa
tantos elementos universalizadores como el cristianismo. De aquí que el
mismo origen y la misma esperanza escatológica constituyan los supuestos
que demandan la universalización del bien común de la humanidad
entera.
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Estas respuestas no me sirven para mi trabajo, alguna vez no se han puesto a pensar que el bien comun son todas las evidencias culturales y naturales que nos premiten ser reconocidos como parte de una sociedad, los cuales son el fundamento de un pais y los reconoce como patriotas de tal.
me parece interesante y es bueno de que todos depan algo del bien comun entre las pàrsonas y socios de cada vecindario de personas buenas y umildes que todos somos en realidad....